Católicos, pero no creyentes. Cristo se paró en Éboli

Con 17 años fui a trabajar como voluntario a la región de Irpinia con la izquierda italiana por la nula ayuda que dio el Gobierno tras el terremoto. Entre el barro, la nieve y las ruinas de aquellos pueblos asolados (estuve en la brigada volante de Calabritto) entendí el título de la novela de Levi, Cristo se paró en Éboli, y que, cuando tu sufrimiento se ha convertido en histórico y la ausencia secular de la Providencia y la piedad que presuponen de su divinidad, se pueda ser católico pero no creyente, como muchos habitantes del lugar.