L’homme sans nom, Dersu Uzala y el buen salvaje

Avui és un dia d’aquells tan macos en què no és fàcil decidir-se. Sempre diem que ens preocupa començar a reveure massa (com diuen que fa la gent gran 😉 i a no sentir les noves veus, així que, entre Hellman i Ray, hem escollit a Wang Bing. L’homme sans nom, a la Filmoteca de Catalunya.

Odilon Redon – “El cíclope” (h.1898, óleo sobre tabla, 65x51cm, Museo Kröller-Muller, Otterlo). Fuente: El cuadro del día

Católicos, pero no creyentes. Cristo se paró en Éboli

Con 17 años fui a trabajar como voluntario a la región de Irpinia con la izquierda italiana por la nula ayuda que dio el Gobierno tras el terremoto. Entre el barro, la nieve y las ruinas de aquellos pueblos asolados (estuve en la brigada volante de Calabritto) entendí el título de la novela de Levi, Cristo se paró en Éboli, y que, cuando tu sufrimiento se ha convertido en histórico y la ausencia secular de la Providencia y la piedad que presuponen de su divinidad, se pueda ser católico pero no creyente, como muchos habitantes del lugar.

Volonté, De la Torre y el cine político y popular

La consolidación de una industria cinematográfica española ha sido posible por la aparición de una generación de intérpretes dotados de un gran talento y versatilidad (Tosar, Coronado, Bardem, Zahera, Pou, Fresneda, Castro, Fernández Serrano, Gutiérrez Álvarez, López Ayats…), técnicos inmaculados y directores comerciales y con pulso narrativo, fórmula que ha permitido desembocar en que dispongamos ya de un Gian Maria Volonté propio, Antonio de la Torre [??] Ya sólo nos falta nuestro Elio Petri.

Sbatti il mostro in prima pagina

Pon al monstruo en primera página (Marco Bellocchio 1972 con Gian María Volonté). El deleite ávido con el que los medios se abalanzan sobre los crímenes horrendos no se distancia mucho de la crueldad con que son cometidos.

Pride, Petri, paraisos obreros

De La clase obrera va al paraíso (Elio Petri, 1971), a El paraíso va a la clase obrera, más conocida como Pride (Matthew Warchus, 2015). Porque la izquierda también tenemos derecho a los cuentos de hadas, alguna vez.