Larisa Shepitko – Zhivaya voda (Living Water)

Es increíblemente preciso, y precioso… y evocador. En San Petersburgo pasas por todos esos momentos, especialmente los brillos sobre el Neva, y curiosamente, como eres extranjero, con una distancia similar a esta gran cineasta malograda. Lo único que he echado en falta ha sido la omnipresencia y versatilidad de la nieve, entendí porqué dicen que los esquimales tienen tantas formas de llamarla así como el blanco (incluso hay el blanco oscuro de tantos días sin sol). Tuve la suerte de vivir en este apartamento (el de la foto), en el edificio que supuestamente se alojaba Pushkin, motivo por el cual se permite que su esquina, y las ventanas de la sala, asomen casi al centro de la Perspektiva Nevski (ah Battiato) desde donde por las noches veía el trajín, hasta altas horas de la madrugada y sin importar el frío, sentado en el ancho alfeizar cenando vodka y caviar mientras contemplaba caer los gruesos copos en los canales ya helados.

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