Hadaka no shima (La isla desnuda), de Kaneto Shindô, entronca con un tratamiento brutalista de la Naturaleza como un entorno eminentemente hostil que agudiza el sufrimiento provocado por la miseria humana, poco habitual a la incorporación usualmente delicada del medio ambiente en la sensibilidad del cine japonés. En ese sentido, evoca retazos de La mujer de la arena de Teshigahara o El intendente Sansho de Mizoguchi. Podemos experimentar esa soledad silenciosa ante el entorno como prisión, invisible pero inexorable, hoy en Filmoteca de Catalunya.




