Di qiu zui hou de ye wan, Long day’s journey into night, de Gan Bi. Buscando referencias a falta de contexto, un procedimiento siempre impuro, se podría decir que va de Tarkovski a Leos Carax, pasando por la parte inquietante de Celine et Julie vont en bateau, pero sobre todo una especie de Alain Robbe-Grillet del siglo XXI. Y, a su vez, nada de ello, sino sí mismo, indescriptible y original. Y tres cuartos de hora de 3D, texturas de aire, humo y humedad, auténticamente hipnótico, un laberinto del caul nunca se desea salir.

