Resurrection, el crecimiento de la revelación – Bi Gan

11 de mayo de 2026. En comparación con la deslumbrante Origin, Tenet es una película con premisas y soluciones mucho más arduas. A un nivel muy superior, frente a la fascinación fluida de Largo viaje hacia la noche,

Resurrection exige picar piedra para entrar en su portentoso laberinto, pero la recompensa está a la altura de la complejidad de su desafío. En ambas, ese gradual, al principio sacrificado, crecimiento de la revelación desemboca, como ya es habitual en Bi Gan, en un ultimo acto perfecto, con el uso inmersivo de un sedoso 3D envolvente, de calidez nocturna, o la vitalidad desbocada de un plano secuencia eterno. Y aparte obviamente del Modern Love del Denis Lavant de Carax, ese discreto destello final de incisivos que me ha recordado al Richard Wagner interpretado por Paul Nicholas de aquella otra locura de Ken Russell llamada Lisztomania. En Renoir Floridablanca.


To live forever, Sokúrov is Tarkovski on Steroids

Del final de Solaris al desenlace de El arca rusa, Sokúrov es como si el Stalker se hubiera quedado deambulando por la Zona de la Rusia postBrezhnev y sus films como aquel nuevo disco de Bowie que tanto costaba escuchar hasta que te fascinaba. Hoy Francofonía, le Louvre sous l’occupation en la Filmoteca de Catalunya.


El arca de Sokúrov, Dardenne y Trier

8 de marzo de 2017. Ayer coincidieron en pantalla Falsch, de los hermanos Dardenne y El arca rusa, de Sokúrov. Sólo faltó Dogville, de Trier.


2 de junio de 2023. Del false found footage pasamos al deep fake esta temporada en la Filmoteca, o de cómo, como veníamos comentando, los hallazgos tecnológicos del mainstream también pasan al cine de ensayo, esta vez político-histórico-simbólico, y no sólo al revés como es tradición en la Historia del arte y, en especial, del cine . Hoy Szaska/Fairytale, el vagar de Hitler, Mussolini, Stalin y Churchill por el limbo, de Alexander Sokúrov.

Los militares de las sombras de Oshima = Godard +Resnais

7 de octubre de 2021. Oshima es uno de los más grandes del cine japonés moderno, un Godard/Resnais nipón. Sólo hay que ver el prodigio de montaje de Noche y niebla en el Japón. Ha pagado por lo directo de El imperio de los sentidos, pero no hay que olvidar que más que el sexo, el dominio y la mutilación, las tomas más escalofriantes son aquellas en que mientras Sada Abe se escabulle en las sombras tras haber fagocitado a su amante (cual Adjani en Posesión), los militares toman las calles y el control, marchan bajo su ventana preparando calladamente para el Extremo Oriente un festival fascista de depravación real, equiparándola con la perspicacia arendtiana de las escenas más discretas del Saló de Pasolini

En respuesta a Miguel Martín: ¿Qué sería del cine sin el fantasma? El fantasma, el reflejo, el espectro, la luz en el espejo, la doble identidad. «El imperio de la pasión» es un cruce entre «El cartero siempre llama dos veces» y las historias de fantasmas de Mizoguchi, por decir obviedades, culminando en Los amantes crucificados. En su sórdida historia hay una belleza visual que roza la excelencia con la ayuda de la música de Takemitsu. A Oshima le ha pesado su fama de cine «escandaloso» para mentes estrechas pero es otro más de los grandes del cine japonés y mundial.


23 de abril de 2022. Para el Día Internacional del Libro que mejor que la más «literaria» de las obras de Oshima, Feliz Navidad Mr Lawrence, una inquietante vuelta de tuerca del Río Kwai y de las ambiguas sexualidades oriental y anglosajona, con un elenco desbordante y «multimedia», el músico y cantante David Bowie, el sobrio actor y escritor Tom Conti, el popular cómico y descomunal cineasta Takeshi Kitano y el enigmático compositor y prolífico artista Ryūichi Sakamoto, quien también enhebró la fascinante banda sonora, que le valió el BAFTA de 1988 (cuatro años después obtendría un Óscar, un Grammy y un Globo de Oro por su autoría de la -como siempre en esto de los premios, menos memorable- de El último emperador de Bertolucci

Otras referencias: Kaurismäki/Kitano, Battiato/Sakamoto


17 de agosto de 2011. 13 asesinos, de Takashi Miike. Peliculón. Una hora y cuarto de Oshima y 45 minutos de Kurosawa (o Peckinpah).


¿Tienen sentido los remakes?

25 de abril de 2022. ¿Tienen sentido los remakes, sean históricos, geográficos o industriales? ¿No tienen más sentido las versiones, como con el teatro –Macbeth de Welles, Kurosawa, Polanski- o la literatura, El corazón de las tinieblas de Herzog o Coppola? Hoy en @filmotecacat Ichimei de Miike sobre el Harakiri de Kobayashi.

Apichatpong Weerasethakul, Tsai Ming-liang y Edward Said, la voz inquebrantable

Lo más interesante del cine de lo que llevamos de siglo proviene sin duda de Oriente, con su visión punzante y desolada y densas texturas. Hoy en la Filmoteca, Sud Pralat/Tropical Days, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, y el domingo, Rizi/Días, del taiwanés Tsai Ming-liang.



3 de mayo de 2022. Si estuviéramos en los 60 seguramente habría surgido un crítico que hubiera calificado de nuevas olas asiáticas a la variedad y riqueza del cine contemporáneo que nos viene de ese continente, directores que comparten una «epitelialización» de las texturas (son películas que parece que pueden tocarse) a través de tratamientos extremos del color, ya sea denso o difuminado, para transmitir la pulsión fatalista que recorre sus meandros. El ejemplo perfecto de esa vocación de trascendencia transfronteriza, de universalidad en la diversidad, sería la representación a varias voces y varios lenguajes (incluyendo la vibrante escena final con los impactos secos de una lengua de signos desesperada, «Nosotros viviremos») del Tio Vania de Chéjov en Drive My Car de Hamaguchi).

Hoy Chun jiang shui nuan/Dwelling in the Fuchun Mountains, de Gu Xiaogang, en la Filmoteca de Catalunya.


Said, la voz inquebrantable

Buscando el texto de referencia sobre Orientalismo, de Edward Said, para el espacio que estoy preparando sobre cine (y política, y arte… 😉 he encontrado el borrador del artículo que le dediqué con ocasión de la muerte de ese gran filósofo universal, y activista, y viendo la vigencia de la tragedia indescriptible que azota al pueblo palestino lo traigo hoy a la palestra (en su momento, tuve el triste honor de que lo citaran en su Archive con ocasión de su publicación en la revista salvadoreña Vértice el 19 de octubre de 2003).

Cuando paseamos por las ventosas y asoleadas avenidas de Johannesburgo, con sus nombres de los verdugos y las víctimas aún colgando, símbolos abofeteadores de que el país es fruto de un pacto entre el antiguo régimen y la población para acabar con el horrendo crimen institucional que supuso el apartheid, y vemos a los antiguos enemigos, como en El Salvador, enfrentados, pero dialogantes, incluso sonrientes, en el Gobierno y en el Congreso, puede soñarse que algún día podamos pasear igualmente por las calles de Gaza o de Haifa, y se mezclen en el callejero, como soñaron Said y Barenboim, los nombres judíos y árabes. Ese día pienso romper mi aversión a visitar el Estado religioso, belicoso e intolerante de hoy y espero poder caminar por la calle que su pueblo le dedique. Seguro que tendrá banquitos al sol, de ésos que invitan a sentarse a practicar su deporte favorito: reflexionar. Ahí le esperaré, Said, ahí le esperaré.

Leer el artículo completo en la página siguiente.



Montaje e ideología: el cine es un arte, un discurso

Eso se preguntaba el Wiseman original (el actual es menos disimulado), pero hay que recordar que tanto el encuadre como, sobre todo, el montaje, ya son elecciones ideológicas. En el encuadre entran unos pocos grados de los 360 reales y el montaje desecha y contrapone más de lo que incorpora. Godard y Reisz ya teorizaron mucho sobre el montaje, los editores, por ejemplo, los de Kubrick fueron maestros de ponerlo en práctica. Porque el cine, incluso el documental o el free, es un arte, un discurso, nunca la realidad (ni siquiera las supuestas 24/7 de los realities incluyen más de lo que excluyen). De hecho, incorpora solo dos de los sentidos, incluso el VR. En eso reside su fuerza, su éxito y su atractivo.

¿hasta qué punto deja de ser la realidad cuando una cámara interfiere en un espacio donde nunca suele estar?» Miguel Martín

Crítica de Miguel Martín sobre Las facultades (2019) de Eloísa Solaas en Nos Hacemos un Cine

Di qiu zui hou de ye wan / Long day’s journey into night

Di qiu zui hou de ye wan, Long day’s journey into night, de Gan Bi. Buscando referencias a falta de contexto, un procedimiento siempre impuro, se podría decir que va de Tarkovski a Leos Carax, pasando por la parte inquietante de Celine et Julie vont en bateau, pero sobre todo una especie de Alain Robbe-Grillet del siglo XXI. Y, a su vez, nada de ello, sino sí mismo, indescriptible y original. Y tres cuartos de hora de 3D, texturas de aire, humo y humedad, auténticamente hipnótico, un laberinto del caul nunca se desea salir.