Imparables pese a todo: el torrencial caudal del cine chino – Jia Zhangke, Kaige, Yimou, Yang, Hu Bo, Bi Gan

Hemos hablado a menudo de prodigios chinos como Hu Bo y Bi Gan, pero son sólo los destellos más recientes de un río imparable cuyo nacimiento damos en situar en 1982, con la graduación de la quinta promoción de la Academia de Cine de Pekín, tras reabrirse después de la Revolución Cultural, la que se convertiría a efectos de análisis en «la Quinta Generación». Desde entonces, la galaxia china ha producido un fulgor tras otro y se ha expandido a todos los ámbitos, incluso el del cine sin cámara (propia), tan cercano a mi proyecto de Histoires, el cine de retales, el collage, en definitiva, el cine dialéctico. Lo que viene a colación por la revisión hoy en la Filmo de A la deriva de Jia Zhangke, para lo que recupero el post que realicé el año pasado con ocasión de su estreno en Barcelona.

7 de julio de 2025. En la base de mi proyecto Histoires están las películas sin cámara (propia), la creación de una obra mediante la interpelación de otras a través de la dialéctica de images + sounds + politics, en su mayoría halladas. Cuál no será el placer e interés por tanto de ver A la deriva (Fēngliú yīdài, traducido para su distribución como Les Feux sauvages/Caught by the Tides), donde Jia Zhangke trabaja con su habitual melancolía e introvisión a traves del paso del tiempo, con formatos adaptados al contenido de cada momento… ¡en base a descartes de otras creaciones suyas! Hoy, en el Zumzeig Cinema, el desamor se reconstruye/deconstruye con fragmentos de celuloide anudados a las apariciones y desapariciones de la China Contemporánea, con las Tres Gargantas, con su embalsamiento/embalsamamiento de la Naturaleza como símbolo máximo del ímpetu y la depredación del capitalismo de Estado chino.


18 de junio de 2024. Sin llegar a las rupturas visuales, conceptuales e incluso vitales del actual «cine total» chino, los directores de la Quinta y Sexta Generación (Kaige, Zangke) supusieron una renovación radical de la anquilosada cinematografía maoista. Hoy en Filmoteca de Catalunya, Wo de fu qin mu qin (El camino a casa), de uno de los mascarones de proa del movimiento, Zhang Yimou.


11 de agosto de 2020. Sorgo Rojo, de Zhang Yimou, o de cómo se plantaron las semillas de la excelencia y la elegancia del cine chino actual. Hoy en Filmoteca de Catalunya.


15 de julio de 2020. Porque el cine chino ha dado frágiles prodigios en estas últimas décadas, el primer largo de Jia Zhangke, Xiao Wu, y el último de Edward Yang, Yi Yi, hoy y el viernes en Filmoteca de Catalunya (gracias Miguel Martín).


Apichatpong Weerasethakul, Tsai Ming-liang y Edward Said, la voz inquebrantable

Lo más interesante del cine de lo que llevamos de siglo proviene sin duda de Oriente, con su visión punzante y desolada y densas texturas. Hoy en la Filmoteca, Sud Pralat/Tropical Days, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, y el domingo, Rizi/Días, del taiwanés Tsai Ming-liang.



3 de mayo de 2022. Si estuviéramos en los 60 seguramente habría surgido un crítico que hubiera calificado de nuevas olas asiáticas a la variedad y riqueza del cine contemporáneo que nos viene de ese continente, directores que comparten una «epitelialización» de las texturas (son películas que parece que pueden tocarse) a través de tratamientos extremos del color, ya sea denso o difuminado, para transmitir la pulsión fatalista que recorre sus meandros. El ejemplo perfecto de esa vocación de trascendencia transfronteriza, de universalidad en la diversidad, sería la representación a varias voces y varios lenguajes (incluyendo la vibrante escena final con los impactos secos de una lengua de signos desesperada, «Nosotros viviremos») del Tio Vania de Chéjov en Drive My Car de Hamaguchi).

Hoy Chun jiang shui nuan/Dwelling in the Fuchun Mountains, de Gu Xiaogang, en la Filmoteca de Catalunya.


Said, la voz inquebrantable

Buscando el texto de referencia sobre Orientalismo, de Edward Said, para el espacio que estoy preparando sobre cine (y política, y arte… 😉 he encontrado el borrador del artículo que le dediqué con ocasión de la muerte de ese gran filósofo universal, y activista, y viendo la vigencia de la tragedia indescriptible que azota al pueblo palestino lo traigo hoy a la palestra (en su momento, tuve el triste honor de que lo citaran en su Archive con ocasión de su publicación en la revista salvadoreña Vértice el 19 de octubre de 2003).

Cuando paseamos por las ventosas y asoleadas avenidas de Johannesburgo, con sus nombres de los verdugos y las víctimas aún colgando, símbolos abofeteadores de que el país es fruto de un pacto entre el antiguo régimen y la población para acabar con el horrendo crimen institucional que supuso el apartheid, y vemos a los antiguos enemigos, como en El Salvador, enfrentados, pero dialogantes, incluso sonrientes, en el Gobierno y en el Congreso, puede soñarse que algún día podamos pasear igualmente por las calles de Gaza o de Haifa, y se mezclen en el callejero, como soñaron Said y Barenboim, los nombres judíos y árabes. Ese día pienso romper mi aversión a visitar el Estado religioso, belicoso e intolerante de hoy y espero poder caminar por la calle que su pueblo le dedique. Seguro que tendrá banquitos al sol, de ésos que invitan a sentarse a practicar su deporte favorito: reflexionar. Ahí le esperaré, Said, ahí le esperaré.

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Di qiu zui hou de ye wan / Long day’s journey into night

Di qiu zui hou de ye wan, Long day’s journey into night, de Gan Bi. Buscando referencias a falta de contexto, un procedimiento siempre impuro, se podría decir que va de Tarkovski a Leos Carax, pasando por la parte inquietante de Celine et Julie vont en bateau, pero sobre todo una especie de Alain Robbe-Grillet del siglo XXI. Y, a su vez, nada de ello, sino sí mismo, indescriptible y original. Y tres cuartos de hora de 3D, texturas de aire, humo y humedad, auténticamente hipnótico, un laberinto del caul nunca se desea salir.