Alicia y Marx en las ciudades – La eternidad y un día

Mia eoniotita ke mia mera, qué mejor actor que el amigo americano para encarnar el angst de Angelopoulos, sus inquietantes cuadrillas de trabajadores con impermeables amarillos, la nieve fantasmagórica que congela la mirada y las estatuas moribundas suspendidas en el aire. Había muchas ganas de La eternidad y un día, y hoy se detiene en la Filmoteca



Alicia y Marx en las ciudades

Todos los planos son bastante brutales, y la presencia de Ganz, tremenda, y el niño entroncan con una Alicia en las ciudades marxista, un Amigo americano enfermo terminal moderno, pero sobre todo es uno de los Angelopoulos con un final más contundente, con su decisión de no ir al hospital y la secuencia final, la del cartel, que acaba con su plano de espaldas recortado frente al mar. Demoledor digo.



Burroughs aclara en la introducción a su obra que el título le fue sugerido por Jack Kerouac: «Almuerzo desnudo: un instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores«