9 de diciembre de 2019. La semana pasada reservé una butaca en un cine de la parte alta de la ciudad, que se caracteriza por sus versiones originales en salas desiertas y tecnológicamente impecables (Atmos Dolby, HD), para regodearme con un banquete en solitario. Soy un amante del cine de director, pero de vez en cuando llega una película río donde lo principal es contemplar como unos seres humanos se convierten en otros, personas en el sentido griego, rostros conocidos superan la máscara y se transmutan en otros, con su vida propia, coherentes hasta el movimiento de la última arruga, el oficio de actor. Superados los primeros cinco minutos de ver a los artistas rejuvenecidos digitalmente (frente a la vieja técnica de tener dos intérpretes de diferentes edades para cada etapa), acomodar la vista a la suspensión de la verosimilitud, en este acaso icónica, comenzó el festín. De todas las imágenes disponibles de ellos, he seleccionado en primer lugar aquella de las del cartel oficial en que aparece destacado Pesci porque, no siendo inicialmente la opción principal que me decantó a verla y estando la cinta centrada en De Niro, se convierte en el más grande, en el urdidor de tramas. El viejo adagio de «se come al resto del elenco». Y también de dos escenas de violencia, seca, sin coreografías ni adornos, amarga y desagradable en sus gestos mínimos pero graves, como debe de ser en la realidad, no hay declamación alguna. En ningún momento se trasluce una brizna de admiración, ni siquiera de comprensión, hacia sus protagonistas, el tono es puramente expositivo; de ahí el título de esta crónica, son unos cínicos centrados en la búsqueda exclusiva de sus intereses. Antes de acabar, un pequeña referencia a la relación de enfrentamiento y humor: dos escenas que pueden contemplarse con delicia una y otra vez, sendos bucles de sarcasmo, eternos, con la tragedia inminente sobrevolando: Where’s the rest (Mean Streets, 1973) y It’s Summer (THe Irishman, 2019).
¿Hablando se entiende la gente?
Where’s the Rest, Mean Streets, 1973
Wrotten by Martin Scorsese and Mardik Martin.
It’s Summer, The Irishman, 2019
Script by Steven Zaillian based on the book by Charles Brandt.
Funny Now? Goodfellas, by Nicholas Pileggi & Martin Scorsese.Book: Nicholas Pileggi
19 de mayo de 2012. Asesinato justo, la película es muy floja, el gran elenco está desperdiciado y la trama es de las más cansinamente previsibles desde Seven, pero pese a todo ver a estos dos juntos es sencillamente maravilloso.
27 de mayo de 2022. Muere el más joven de los Goodfellas, pero también Copland, Algo Salvaje o Bee Movie. Gracias por todo, Ray Liotta.
A Ray of Light. Poco después de su independencia, mientras India establecía los cimientos de lo que se convertiría en la industria cinematográfica más grande del mundo (y un programa atómico propio), surgiría un rayo de luz, humanismo y sensibilidad, Satyajit Ray. Hoy empezamos con Pather Panchali (La canción del camino), la primera película de la «trilogía» de Apu en el excelente ciclo que le dedica la Filmoteca de Catalunya este otoño.
Siempre me fascina la corporeidad de las plantas de Malick. Como se desliza la brisa entre los mil tonos dorados de Almendros en Days of Heaven… Los mil de verdes de Toll en The thin red líne. Las conversaciones calladas al crepúsculo. Ecos de Salinger.
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Yo confieso que si Malick hace una de Batman entre el centeno con Nicholas Cage recitando uno de sus monólogos… hasta esa yo la amaría. Bueno, ya la ha hecho, se llama El árbol de la vida 😉
Al día siguiente…. De acuerdo en que «todos queremos tanto a Werner» pero ayer estaba extrañado preguntándome por el motivo del llenazo de gala de la Filmoteca de Catalunya por la proyección de un nuevoherzogcumentary suyo (dedicado a su camarada caminante Bruce Chatwin) cuando… ¡ahí entra en persona el gran Herzog! Noche muy emocionante para todos, en la que Esteve Riambau hasta rindió un reconocimiento público a los que, frente a viento y marea, desafiando los miedos, las multas y los ataques, mantuvimos las salas abiertas con nuestra presencia y apoyo durante las «restricciones» provocadas por la gestión de la pandemia. El genio alemán estuvo a la altura de su altura física, artística y moral, y se mostró enormemente productivo, creativo y divertido. Larga vida.
«Uno de los motivos por los que he hecho esta película es que espero que alguien salga, vaya a comprar sus libros y se los lea»
Somos creadores, no contables
Werner Herzog, 21 de octubre de 2021, Barcelona
«Somos creadores (inventamos), no contables (registros)… Cuando hice Dónde sueñan las hormigas verdes no conseguí entender nada de la mitología de los aborígenes, una mentalidad de hace 25.000 años, así que todo es inventado. Los hechos no contribuyen siempre a la verdad [como ya dijo otro alemán, el filósofo Theodor W. Adorno, «los hechos mienten»]. Hay un gran peligro en la honestidad cuando va de la amno de la estupidez».
«Uno de los cineastas más talentosos, Welles, no tenía disciplina (…) Mi gran héroe no es otro que Miguel Ángel, aunando disciplina e imaginación, ocho años para acabar la Capilla Sixtina destrozándose la espalda. Para hacer películas hay que tener sentido del deber y mucho coraje».
«¿Paul Schrader me cita junto a Dreyer, Bresson y Ozu? Nunca vi una película suya; de hecho, nunca he leído un libro sobre cinematografía Lo que sí me gustaría es ser fiel a Dreyer y Bresson, aunque no osaría compararme a ellos».
La última película que vio Bruce Chatwin fue Wodaabe – Die Hirten der Sonn (Los pastores del Sol, Alemania, 1989). Fuente: Cineteca Nacional de Chile
👁 📢 All our dreams have been reduced to zero (Godard). Después de 17 meses y un día de inERTE, ayer me reincorporé al trabajo tras un período fructífero que ha producido dos libros, un documental y los cimientos de un centro de estudios, además de un web propio sobre cine y política que verá la luz en septiembre. Mientas que a nivel individual y familiar no puedo más que estar satisfecho (en parte gracias a ese invento que mi padre trajo a España, la renta básica), a nivel colectivo considero que han sido meses de oscuridad, profundamente inquieto por la rapidez e impunidad con que se han erosionado las pocas libertades que se habían ganado al sistema, el desarrollo del germen del fascismo cotidiano basado en el miedo y el egoísmo, y, sobre todo, espantado ante la complicidad y el silencio de los corderos camino del matadero…. Por mi trayectoria profesional y política me he visto a menudo obligado a prever muchas líneas de actuación y escenarios futuros, pero no llegué a ser capaz de pensar que hubiera tantos y, menos, que algunos iban a ser tan cercanos. Y lo peor, pese a esta sordina final, es que el poder ha tomado buena nota de su aquiescencia, así que toda ese aislamiento e impotencia que se está sufriendo es simplemente un precedente del triunfo del totalitarismo y la destrucción definitiva de la consciencia colectiva y de clase que se anuncia. En este sentido, todo esto sí ha sido un enorme experimento, no provocado pero sí derivado y aprovechado por el capitalismo, una gigantesca distopía, para su pervivencia y nuestro sometimiento y ulterior desaparición como especie pensante y capaz de llevar a cabo las más bellas utopías.
«It is by no means an irrational fancy that, in a future existence, we shall look upon what we think our present existence, as a dream.»
How does capital function? A bit like this, perhaps Someone poor and a zero equals someone less poor Some one less poor and again a zero equals someone even less poor Someone even less poor and again a zero equals someone richer Someone richer and again a zero equals someone even more rich Someone even more rich and again a zero equals someone even richer again Capital functions like that At a given moment it adds up, and what it adds up are zeros, but zeros that represent tens, hundreds, thousands of you(s) and me(s). So not really zeros after all, the capitalist would say We must see, learn to see that when the times comes to add up all the defeats and the victories, very often we have been fucked and we’ve been fucked because we, I, didn’t want to see, you, she, he, nobody wanted to see that alltheir dreams are represented… he didn’t want to see that all his dreams are represented at a given moment, givena nd taken back, by zeros that multiply them. Yes, but as they’re zeros, they multiply and simultaneously cancel out; and we haven´t had the time to see that it’s at that moment, at that place, that our hopes have been reduced to zero» Colin MacCabe, Godard: Images, Sounds, Politics. The MacMillan Press, 1980,
Publicado originalmente el 26 de marzo de de 2020
Texto original de Jacobo Sucari (marzo de 2020, uno de los primeros en reaccionar ante el cariz descarado de lo que se venía): Después de 12 días de confinamiento solitario, me levanto por la mañana y me siento fuerte y bien dispuesto. Descanso suficiente tiempo, mis desayunos son frugales. En el desayuno leo el periódico y veo que todo va cada vez peor. Hay algo aquí que va mal entre el mundo y yo, entre yo y el mundo. Cada día en mi confinamiento, escribo, hago mis ejercicios, mi trabajo on line y sin embargo ahí fuera aumentan los contagios y los muertos. Me pregunto: ¿Qué sucede? Los hospitales se declaran colapsados, la diezmada sanidad social no da a basto, el personal sanitario está extenuado. Sin embargo el resto de la población está en casa sin hacer nada. Miles de personas, centenares de miles de jóvenes a quienes en apariencia el virus apenas afecta están encerrados en sus casas. ¿Pero qué tipo de estrategia epidemiológica es esta que dilapida tanta cantidad de energía de la propia población para curar a la población? Desde hace más de un siglo el proceso de concentración del estado ha ido segregando la educación de la propia comunidad, a la salud de la propia conciencia ciudadana sobre la potestad de su cuerpo. Han ido poniendo batas blancas y delimitando quien sabe y quién no sabe. Así en todas las actividades sociales donde un profesional tiene que contar con los certificados necesarios para poder actuar, certificados y papeles para ser, certificados y papeles para vivir. Nos pasamos el día rellenando certificados ¿Pero qué sucede hoy en esta epidemia, hay que tener un master en epidemiología para poder atender a los enfermos, dar una inyección, poner una mascarilla, mover camas, tranquilizar a la gente? Parece que este virus nos está haciendo ver lo absurdo de las instituciones que hemos ido montando con su especialización delirante, sus certificados y burocracia, con la población dependiente de los médicos, sus fármacos y vacunas. La estrategia epidemiológica que se está siguiendo parece querer ser el punto final de la gangrena social, la inmovilidad de todos los recursos energéticos corporales, la desaparición de la acción comunitaria. La inmovilización de la población tiene sus consecuencias para la vida. Parecería entonces que ya nada nos concierne, lo nuestro es esperar en casa a que quienes saben, solucionen lo que de hecho han ido generando desde hace años otros que también dicen saber, a partir del colapso medioambiental y la pauperización de los servicios sociales, la educación, las materias primas. ¿No sería posible poner en movimiento las energías civiles en vez de encerrarnos, sobre todo en todos aquellos lugares donde la pandemia recién está comenzando? ¿Seguiremos con la misma lógica a pesar de que contamos a los muertos por miles? ¿Continuará esta estrategia del encierro para una pandemia planetaria que se va extendiendo y que ahora recién comienza en otros lugares
Mia eoniotita ke mia mera, qué mejor actor que el amigo americano para encarnar el angst de Angelopoulos, sus inquietantes cuadrillas de trabajadores con impermeables amarillos, la nieve fantasmagórica que congela la mirada y las estatuas moribundas suspendidas en el aire. Había muchas ganas de La eternidad y un día, y hoy se detiene en la Filmoteca
Alicia y Marx en las ciudades
Todos los planos son bastante brutales, y la presencia de Ganz, tremenda, y el niño entroncan con una Alicia en las ciudades marxista, un Amigo americano enfermo terminal moderno, pero sobre todo es uno de los Angelopoulos con un final más contundente, con su decisión de no ir al hospital y la secuencia final, la del cartel, que acaba con su plano de espaldas recortado frente al mar. Demoledor digo.
Burroughs aclara en la introducción a su obra que el título le fue sugerido por Jack Kerouac: «Almuerzo desnudo: un instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores«
Aunque sea de Wenders, El amigo americano es una película que puedo ver un par… de cientos de veces. Mientras que prefiero hundirme en Reçe do gory de Skolimovski antes que perderme en la paralela Círculo de engaños de Schlondorff. Y todas porque eran territorio del oso, del enorme, del oscuro Bruno Ganz…
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