Honor de cavalleria

Hoy en la Filmo, Albert Serra, el sucesor de las escuelas de Barcelona, aborda con su Honor de cavalleria la figura de don Quijote, la asignatura pendiente de todos los enfants teribles que en el cine han sido: Welles, Kozintsev, Gilliam… quijotes ellos mismos de sus aventuras manchegas.

Película de Kozintsev completa. Fuente: Soviet Films Online.

Los molinos y las Señales de vida de Werner Herzog

No entiendo muy bien porqué los molinos antiguos molan mucho a la izquierda emocional (cuando en su época hasta se confundieron con gigantes y hoy los nuevos molinos son engendros. Las obras humanas también son parte del paisaje, como lo es la erosión de la naturaleza, no siempre positiva, y no solo las de los romanos, como si edad supusiera de por si algún tipo de valor estético y ético que las actuales no tengan (los acueductos traían agua rural a una ciudad urbana, no eran simples soluciones decorativas guay).

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Ahh, así que no son los molinos (aunque la imagen que pones es la de un molino . Qué alivio. Así no habrá que tirar también los de la Mancha, ¿no? O es que porque son antiguos ya se han mimetizado con el paisaje. No es lo mismo un parque eólico que una central nuclear o que las propias líneas de muy alta tensión. Como dices, hay obras y obras, destructivas y constructivas. Ahora todo el mundo está con el Not in My Neighbourhood. En Barcelona se ha llegado a que haya vecinos que no quieren un tanatorio en su barrio, y otros que se manifiestan contra un museo. En cuanto a la boutade del Amazonas no está a tu altura. La gente está olvidando que no existe el concepto de paisaje si no hay nadie para contemplarlo; de hecho muchísimos «paisajes» son producto de la intervención humana, y otros muchos se salvan por su protección ante la propia erosión de la naturaleza. Bueno, lo dejo, con las emociones por «la tierra» no se puede discutir; en todo caso te recuerdo la escena del moderno Quijote de Señales de Vida de Herzog para ver si te reconcilias un poco con los molinos (minuto 58:27) 

senales de vida
Lebenszeichen, Werner Herzog, 1968, Alemania, Werner Herzog Filmproduktion
senales de vida 2
Lebenszeichen, Werner Herzog, 1968, Alemania, Werner Herzog Filmproduktion

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Cartel contra las centrales eólicas, Teruel, 2021

Si Welles hubiera conocido a Galdós

Si Welles hubiera conocido a Galdós: «Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país donde el sol está en su reino, y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo; país entre todos famoso desde que el mundo entero se ha acostumbrado a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de Don Quijote. Es opinión general que la Mancha es la más fea y la menos pintoresca de todas las tierras conocidas y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de Andalucía, se aburre junto al ventanillo del vagón, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inmóvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. Esto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su conjunto, es su propia desnudez y monotonía, que si no distraen y suspenden la imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de Don Quijote, no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, don Quijote no hubiera podido existir, y habría muerto en flor, tras su primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la segunda. Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierra surcada por las veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de parecer obra de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace locos a los cuerdos, aquel campo sin fin, donde se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo al transparentar de la luz, visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella escasez de ciudades, que hace más rara y extraordinaria la presencia de un hombre, o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien lo ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que la detendrían en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que los patriarcales molinos de viento, los cuales no necesitaban sino hablar, para asemejarse a colosos inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y espantan al viajero con sus gestos amenazadores”.

Episodios Nacionales, Bailén.