Y Polanski conoció a las brujas de Macbeth

Publicado originalmente el 23 de septiembre de 2019. Macbeth contiene dos de las escenas de Shakespeare que bordean de la forma más potente entre la pesadilla y la realidad, la de las tres brujas y la del bosque que se mueve, y que han requerido toda la fuerza icónica de tres grandes maestros para llevarlas al cine: Welles, Kurosawa y Polanski, que llegó a conocer a las tres furias de verdad. Mañana en la Filmoteca de Catalunya.

Alain Tanner, naufragio y alegría de mayo del 68 – Cuando todos fuimos Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000

A los 92 años sale de escena Alain Tanner, portaestandarte de la alegría y el naufragio de mayo del 68. Con su clásica discreción. Pese a la cual, en una época, todos fuimos Jonás, que cumpliría 25 años en el año 2000, nos escondimos como elefantes avergonzados en la bañera de Le retour d’Afrique, nos topamos con los límites de la libertad en el paraíso capitalista vagando por las carreteras suizas con Messidor (mucho antes que Thelma y Louise y contradiciendo a Welles sobre el ansia de revuelta de los suizos) y nos perdimos por las desoladas calles de la ciudad blanca, n’est-ce pas? Mil gracias por tantos buenos momentos que permanecerán y au revoir, Alain.


Jonas (Mekas), que cumplió 78 años en el año 2000

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Fuente: Artishock

Welles, la catedral de Chartres y la aspiración divina del arte

Como demostró en Sed de Mal o Campanadas a Medianoche, Welles no se cortaba a la hora de cortar, por bello que fuera lo purgado, pero el extático poema sobre Chartres y la aspiración divina del arte, de F for Fake nos lo legó completo. Hoy, en Filmoteca, y el 17 de julio espero caer rendido en persona ante esos vitrales.

Pasolini e il teorema della città

Con su habitual clarividencia, Pier Paolo Pasolini ya desmenuzaba la televisión antes de la eclosión e invasión de las cadenas privadas, y la dialéctica entre formatos audiovisuales/artísticos, las oportunidades y limitaciones de la pantalla pequeña y doméstica(da). Comienza la nueva antología que le dedica la Filmo, en la que, al discurrir en paralelo (pero holgado, gracias programadores) al de Marguerite Duras, nos veremos obligados a concentrarnos en las pequeñas joyas di solito escurridizas, como las de hoy, Pasolini e… la forma della città + Le mura di Sana‘a + Pasolini e Sana’a, aunque también haremos esfuerzos para no perdernos la revisión de sus grandes… teoremas 😉


6 de marzo de 2022. Intentar remontar o dar sentido a obras inacabadas (Welles por Bogdanovich, Eisenstein por Aleksandrov o Anger por si mismo) es una tarea solo a la altura de los más atrevidos y muchas veces queda reducido a un decepcionante ejercicio retórico de estilo. Veremos hoy en @filmotecacat que tal le fue a Giuseppe Bertolucci con La rabbia de Pasolini.


8 de marzo de 2022. Hay quien extrae actuaciones portentosas de actores profesionales, hay quien las borda con gente de la calle, y está Pasolini, que extirpa del arrabal a una fuerza tan formidable como Franco Citti, que le sería fiel toda su vida y hasta la eulogia final de su otro hermano, Sergio, en la devota Ostia. Hoy, desatado, en Edipo re, en la Filmoteca y en copia que prometen primorosamente restaurada, como todas las de la Cineteca de Bolonia.


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15 de marzo de 2022. Spiriti. No soy mucho de ránkings, pero hoy dan en la Filmoteca de Cataluña dos de los que fácilmente se pueden clasificar con «mejores películas de la Historia del Cine», India Song de Marguerite Duras y Teorema de Pier Paolo Pasolini, magia pura aderezada con Terence Stamp, Delphine Seyrig, Michael Lonsdale, Silvana Mangano, Laura Betti, Anne Wiazemsky…


17 de marzo de 2022. La mejor película de Pasolini es Teorema… no, sería Porcile… bueno, si no tenemos en cuenta el portento de Uccellacci e uccellini… o podría ser la piedad de Il vangelo… o la devastación de Saló… ¿Accattone o Mamma Roma? No, sin duda, la película de Pasolini que reúne todas sus facetas, la más completa e incisiva, es La ricotta, su episodio en Ro.Go.Pa.G, la cinta que le unió coyunturalmente con Rosellini, Godard y Gregoretti en ese formato tan adorablemente sixties. Pues eso, hoy en la Filmoteca se pueden dar el banquete del requesón hereje, en vibrante programa doble con Sopralluoghi in Palestina per Il Vangelo secondo Matteo.

La dificultad de identificar a Mario Cipriani como el actor que dio vida al entrañable Stracci, a pesar de su icónico y memorable papel de «ladrón bueno con frase» que acaba muriendo en la cruz de verdad por una mezcla de hambre e indigestión, es una muestra de la precariedad de la trayectoria vital y artística de los actores no profesionales que seleccionaba el romagnolo de sus vivencias y en sus correrías por su particular versión de Roma.


1 de abril de 2022. La Trilogía de la Vida es para mí el único momento en que el Pasolini enamorado trata de apostar por la esperanza y la alegría, y desgraciadamente su lucidez se viene abajo, qué condena que en este caso se cumpliera el principio del artista torturado. Es lo más flojo suyo como grande se anunciaba su Trilogía dela Muerte, iniciada y truncada con Salo, producto de su desesperación y desencanto ya total con la sociedad capitalista, la oposición comunista e incluso con el hombre (y con Ninetto).

El ciclo Naruse y la música en películas mudas que no la conservan

Yogoto no yume / Sueños cotidianos inaugura hoy el ciclo de Mikio Naruse. Sería una excelente ocasión para que @filmotecacat aproveche que dispone de dos pases por film para satisfacer la eterna propuesta de los amantes del cine sin aditivos de no colorear con música enfática e innecesariamente una obra muda cuando no se cuenta con una partitura original, al menos en una de esas proyecciones.

Añadirle una banda sonora que trata de ilustrar lo ya visible convierte la propuesta artística en una nueva, a dos manos, director clásico y músico moderno, que en el peor de los casos resulta además en un subrayado reiterativo y farragoso (el viento de Sjöström o el amanecer de Murnau). Incluso cuando se restaura un cuadro o una cinta se actúa con gran cuidado y precisos estudios previos. Y específicamente en el cine, al ser imágenes en movimiento y por medio del montaje, las películas (pensemos en las máquinas de Vértov o las líneas danzantes de la sinfonía de la gran ciudad de Ruttmann) ya disponen de una música propia por lo que propuestas como las de Coppola de orquestrarlas o de Turner de colorearlas solo suponen una grosera alteración de su concepción y alcance primigenios, en el mejor de los casos una performance independiente del artists.

¿Somos capaces de imaginar ciertos clásicos de Morricone, Mancini, Hermann o Bernstein con otra banda sonora, muchas de ellas trabajadas en plena convivencia con el resto de creadores de la cinta?

Efectivamente, las estatuas también mueren e incluso si una obra ha llegado incompleta, mutilada o agonizante se debería respetar su estado, conservándola en lo posible, pero remontar el México de Eisenstein o las últimas películas de Welles es puramente un ejercicio de estilo reservado a los estudiantes de las academias. Tal vez lo único atractivo de la Sagrada Familia era que estaba inacabada.


Otras referencias – L’argent – Bresson / Ruttmann / Vertov / Eisenstein / Resnais-Marker / Welles / Sjöström / Murnau
– Napoleón de Gance-Coppola , Metrópolis-Pegasus


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2 de febrero de 2022. Hoy Meshi / El almuerzo, 2 de 10 del ciclo de Mikio Naruse en la Filmoteca. Mil gracias a los organizadores por el arduo trabajo de encontrar todas las copias de la antología en 35mm. De todas formas, a partir de esta proyección, cabe esperar que cuando se vea un acordeón en pantalla se oiga también (y no un piano como ayer), y que la sala esté a oscuras como debe ser (y no con un foco del 15 quemando el delicado blanco y negro de la obra original). Como dice con su acertadísima retranca Luis Carceller Alcón, «espero no morirme antes de haber podido ver el Guernica en colores» 😉

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3 de febrero de 2022. Hoy Okasan / Madre, 3 de 10 del ciclo de Mikio Naruse en la @filmotecacat. No creo en los ránkings, pero esta tarde está muy difícil la «competencia»: a su lado, el segundo Kippur de Amos Gitai y, por encima de todo, el fenomenal Hamlet de Grigori Kózintsev, ¡bendito dilema! 😉 Otras referencias: Kozíntsev, Gitai, Pudovkin

La mujer apoya la cabeza en el hombro de su amante reencontrado

8 de febrero de 2022. Hasta los pacifistas humanistas Kobayashi e Imamura y la radicalidad antisistema de Oshima o Yoshida, el impacto del fascismo, el imperialismo, la guerra y la derrota en la vida japonesa, y en especial de las mujeres, se resumía, en las películas inmediatamente posteriores a la contienda, en un juego triste de ausencias y presencias, sombras y reencuentros.
Hoy Ukigumo / Nubes flotantes, nuestro 4 de 10 en el ciclo Naruse de la Filmoteca. Image


9 de febrero de 2022. Con el precioso , y preciso, título (original) de Crisantemos tardíos / Bangiku, Naruse nos presenta los matices en uno de los papeles tradicionales conferidos a la mujer japonesa, el de geisha, a medio camino entre la amante, la prostituta, la música, la conversadora -en una sociedad de hombres-. Y continúa la extraña impresión que teníamos con Mizoguchi de que ha ido perdiendo paulatinamente protagonismo no sólo en el cine, sino en la vida real de Japón, aquella soterrada bajo la producción y los tópicos, la que madruga cada día para buscarse la vida, ese entramado tan «moderno» que presenta la película, de una prestataria y de sus clientas, que hoy en día se denominaría con grandilocuencias como «microcréditos», «empoderamiento» o «emprendeduría».



18 de febrero de 2022. Hoy Onna ga kaidan wo agaru toki / Cuando una mujer sube la escalera, 9 de 10 del ciclo Naruse de @filmotecacat y @fundacionjapon con sus actores fetiche Hideko Takamine y Masayiki Mori. Por el neopuritanismo de estas redes he tenido que poner la imagen de Muybridge ¡vestida! y no la que lógicamente se desprenderia de la seríe propuesta, una más de las limitaciones que me llevaron a crear Histoire[s].


23 de febrero de 2022. Midaregumo/Nubes dispersas, la última película de Mikio Naruse (por cierto, en ésta también hay viudez, pero sobrevenida ;-), es también la que cierra el ciclo de actual de Filmoteca de Catalunya. Esperemos que suponga un punto y seguido porque 10 de 78 saben a poco, pero hay que destacar el gran trabajo de la Fundación Japón para hallar todas las copias en 35mm, conservando todos los matices, y a su vez en excelente estado.

La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)


De Bava a Anger y Almodóvar, Venecia Rojo Shocking, delirio colorista y turbulencia emocional

Si algo era común en el cine de los Bava, Eugenio (abuelo) Mario (padre) Lamberto (hijo) era el delirio colorista que imprimían al terror, a la densa turbulencia emocional que se adivina en los personajes de sus tragedias, hoy en un film iniciático del género del giallo, Sei donne per l’assassino, en la Filmoteca de Catalunya.

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Fuente: Movie Player

12 de noviembre de 2021. Y para añadir alienación a un ambiente extraño, se trata una película italiana doblada al italiano y con un punto de disincronía (que llega al paroxismo en alguno de los casos -y como indican los créditos-, hay una actriz que dobla a otra)

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Watchmen, Zack Snyder, 2009, EEUU-Reino Unido-Canadá; Warner Bros., Paramount Pictures, Legendary Pictures, DC Comics, Lawrence Gordon Productions.
Fuente: Morbido Fest

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Sei donne per l’assassino, Mario Bava, 1964, Italia, Coproducción Italia-Mónaco-Francia; Emmepi Cinematografica, Monachia Film. Fuente: Quinlan

Otro día hablaremos largo y tendido sobre las maravillas de la traducción de títulos, que en ocasiones han mejorado el original (pienso a bote pronto en el intraducible literalmente Some like it Hot, convertido en España en Con faldas y a lo loco, y en Catalunya, por una votación -poco común en este tipo de menesteres- y sabiduría populares, en el ingenioso Ningú no és perfecte): esta vez nos centraremos en la magistral Don’t look now de Roeg, que en España se proyectó como Amenaza en la sombra , y que en Argentina pasó por… ¡Venecia Rojo Shocking!

Tres passi nel delirio, Fellini-Poe


Los militares de las sombras de Oshima = Godard +Resnais

7 de octubre de 2021. Oshima es uno de los más grandes del cine japonés moderno, un Godard/Resnais nipón. Sólo hay que ver el prodigio de montaje de Noche y niebla en el Japón. Ha pagado por lo directo de El imperio de los sentidos, pero no hay que olvidar que más que el sexo, el dominio y la mutilación, las tomas más escalofriantes son aquellas en que mientras Sada Abe se escabulle en las sombras tras haber fagocitado a su amante (cual Adjani en Posesión), los militares toman las calles y el control, marchan bajo su ventana preparando calladamente para el Extremo Oriente un festival fascista de depravación real, equiparándola con la perspicacia arendtiana de las escenas más discretas del Saló de Pasolini

En respuesta a Miguel Martín: ¿Qué sería del cine sin el fantasma? El fantasma, el reflejo, el espectro, la luz en el espejo, la doble identidad. «El imperio de la pasión» es un cruce entre «El cartero siempre llama dos veces» y las historias de fantasmas de Mizoguchi, por decir obviedades, culminando en Los amantes crucificados. En su sórdida historia hay una belleza visual que roza la excelencia con la ayuda de la música de Takemitsu. A Oshima le ha pesado su fama de cine «escandaloso» para mentes estrechas pero es otro más de los grandes del cine japonés y mundial.


23 de abril de 2022. Para el Día Internacional del Libro que mejor que la más «literaria» de las obras de Oshima, Feliz Navidad Mr Lawrence, una inquietante vuelta de tuerca del Río Kwai y de las ambiguas sexualidades oriental y anglosajona, con un elenco desbordante y «multimedia», el músico y cantante David Bowie, el sobrio actor y escritor Tom Conti, el popular cómico y descomunal cineasta Takeshi Kitano y el enigmático compositor y prolífico artista Ryūichi Sakamoto, quien también enhebró la fascinante banda sonora, que le valió el BAFTA de 1988 (cuatro años después obtendría un Óscar, un Grammy y un Globo de Oro por su autoría de la -como siempre en esto de los premios, menos memorable- de El último emperador de Bertolucci

Otras referencias: Kaurismäki/Kitano, Battiato/Sakamoto


17 de agosto de 2011. 13 asesinos, de Takashi Miike. Peliculón. Una hora y cuarto de Oshima y 45 minutos de Kurosawa (o Peckinpah).


¿Tienen sentido los remakes?

25 de abril de 2022. ¿Tienen sentido los remakes, sean históricos, geográficos o industriales? ¿No tienen más sentido las versiones, como con el teatro –Macbeth de Welles, Kurosawa, Polanski- o la literatura, El corazón de las tinieblas de Herzog o Coppola? Hoy en @filmotecacat Ichimei de Miike sobre el Harakiri de Kobayashi.

Le Joli Mai, le joie de vivre, human ants and the consistency of communism

Sea el 62 o el 68, pase lo que pase, haya guerra en Argelia o la revolución en las calles (en este caso, aún más por este motivo) me da la impresión de que, con alegría de vivir (y a Chris Marker le sobraba), mayo en París es siempre… Le Joli Mai. Imperdible. Hoy en Filmoteca de Catalunya.

Would you feel any pity if one of those dots stopped moving forever?

If I offered you £20,000 for every dot that stopped – would you really, old man, tell me to keep my money? Or would you calculate how many dots you could afford to spare? Free of income tax, old man……free of income tax. It’s the only way to save money nowadays».

Harry (Orson Welles), in The Third Man, Carol Reed, 1949, UK

Cuando vi que el comunismo eran los comunistas dejamos de lado las discusiones, (…) y ahora ya no tengo tiempo para Dios»

Cura sindicalista en Le Joli Mai, Chris Marker,1963, Francia, Sofracima

A principios de los 90 y tras la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética varios partidos comunistas occidentales empezaron a plantearse (de nuevo) su renovación. Algunos se cambiaban de nombre; otros, se disolvían en formaciones mayores y transversales. Entre otras muchas presiones de los medios y el poder, el entonces secretario general del PCE, Julio Anguita, sufrió la exigencia constante de disolver el histórico partido antifranquista. En mi calidad de director de Comunicación de Izquierda Unida y uno de sus confidentes, le animé en broma, pero con un trasfondo ideológico, a que procediera a iniciar el proceso. «Julio, disuelve el partido comunista y devuélvenos el comunismo a las manos de los comunistas sin partido, de las cuáles nunca debió salir». Como es obvio, nunca se sometió a los cantos de sirenas y acabamos todos como acabamos, pero eso es otra historia.

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Esta imagen de Godard y Anna Karina en Le Joli Mai es parte de la completísima colección de la página de cameos de la Nouvelle Vague de The Cine Tourist

Honor de cavalleria

Hoy en la Filmo, Albert Serra, el sucesor de las escuelas de Barcelona, aborda con su Honor de cavalleria la figura de don Quijote, la asignatura pendiente de todos los enfants teribles que en el cine han sido: Welles, Kozintsev, Gilliam… quijotes ellos mismos de sus aventuras manchegas.

Película de Kozintsev completa. Fuente: Soviet Films Online.

Los directores «después de….» – Forman, Richardson, Weir

Tras ver Jojo Rabbit, parece que lo lógico sea asociarla a memorables obras maestras como El Gran Dictador o Ser o no ser (por tomarse a Hitler con humor) o indigestiones insoportables de baclavas untados con panela y espolvoreados con azúcar glass como La vida es bella. Pero de entrada no hay escalpelo satírico, sólo gracieta, y niño inmerso en guerra es el tema de innumerables películas, desde poemas de una belleza inaprensible como La infancia de Iván hasta realidades enajenadas de Ballard como en El imperio del Sol (uno de los pocos Spielberg para adultos junto con Munich). Sin embargo, no sé por qué se me ha ido la cabeza los directores “después de” (total, en el pasado sólo tiene destacable la ingeniosa Things we do in the Shadows). Y no porque Taika Waititi nos haya deparado grandes films anteriormente, sino por una simpleza como su origen. Es neozelandés, y medio maorí (¿se llaman así aún en Politically Correct Land?). Y en las antípodas sí tenemos dos casos flagrantes de “después de”. Uno pequeño, ya que Once we were Warriors igual fue sólo un fuego fatuo vista la estéril trayectoria posterior de Lee Tamahori (quedando pendiente el visionado de Mahana, el film con el que ha vuelto a rodar en su país natal y con el feroz novelista “Warrior”, Temuera Morrison). El otro es de manual, Peter Weir. Uno de los más importantes directores del Hemisferio Sur, el autor de películas tan salvajes como Los coches que se comieron París o embrujadoras como The last wave (con David “Walkabout” Gulpilil) o El año que vivimos peligrosamente, el Gepetto capaz de traer a la vida a actores de madera como Richard Chamberlain o Mel Gibson (dos veces), el compositor de la sinfonía Picnic at Hanging Rock (“Miranda is a Boticelli Angel”). Descontando a ingleses, alemanes y mexicanos, que por distintos motivos no han tenido que variar tanto su estilo al llegar a Hollywood, en esta categoría encontraríamos también a Milos Forman, que dejaría la cantera checo/eslovaca (ya entonces mostraban ciertas diferencias estilísticas aunque se sentían unidos como grupo), posiblemente la nueva ola más nutrida de talento y frescura después de la francesa y a corta distancia de la inglesa o polaca (la Rusia revolucionaria o la Italia de posguerra). Forman fue parte de una generación fílmica irrepetible: Věra Chytilová, Ivan Passer, Jaroslav Papoušek, Jiří Menzel, Jan Němec, Jaromil Jireš Vojtěch Jasný Juraj Jakubisko, Juraj Herz… hacían películas tan poco conformes con el canon o tan irreverentes que se jugaban el pescuezo de verdad con las autoridades estalinistas. Forman era el niño bonito, y en esa condición «huyó» a Occidente (los que se quedaron conscientemente no le guardan demasiado rencor por lo que he podido hablar con alguno de ellos cuando han pasado por la Fimoteca). Menzel y sus Trenes rigurosamente vigilados más que mi favorito es casi mi biblia vital y visual desde que la vi como un adolescente bocabadat en el Electric de Portobello,Y la entrevista que tuve con Jakubisko para Contracampo fue del orden surrealista que tanto amaban: dos funcionarias de sendos partidos del Este (llamarlos comunistas me daría vergüenza) traduciendo del inglés al alemán y del alemán al eslovaco y advirtiendo claramente cómo se comían la mitad de los matices que no les interesaban… Forman se fue a hacer cine «comprometido… con la progresía liberal de Hollywood. Y si bien Alguien voló sobre el nido del cuco dramáticamente no estaba nada mal, y Taking Off merece ser recordada, palidecían al compararse con Los amores de una rubia o cualquier otra cosa que hubiera hecho «antes de venir del frío». Personalmente la que más he disfrutado (pero no sé cuánta gente diría lo mismo) ha sido Ragtime, con el último gran papel de un descomunal James Cagney), pero claro ya nada a la altura ni de lo que hizo ni de todo lo que harían sus ex compañeros… De Amadeus ni hablo porque acabo de limpiar el teclado. Pero sí existe alguien que puede ser clasificado como el mayor derroche vivo ese es la joya de los Angry Young Men, Tony Richardson. El hombre de cuyos ojos salieron Look back in anger y, sobre todo, la preciosa, iniciática, esa cima del orgullo de clase y la dignidad que es La soledad del corredor de fondo, el rebelde que financió la huida de prisión del agente doble George Blake. Atraído por cantos de sirena, se fue a vivir a Los Angeles en 1974 donde malvivió, fílmicamente hablando (aunque en The Border, con Jack Nicholson, aún consiguió encandilarnos a sus entonces jóvenes fans), hasta su muerte por complicaciones derivadas del HIV en 1991. Su cambio de residencia fue el mayor error cometido por alguien que precisamente había declarado que:

“It’s impossible to make films that appeal to everyone, and the only solution is to make them at a nonprohibitive cost, and to try to adhere to a strong, independent point of view that will appeal to at least one body of customers: the ones who want to be stimulated by provocative ideas».

Bajo esta luz, nos vemos obligados a saludar como grandes éxitos vitales y cinematográficos los “fracasos” de los proyectos de traslado, siquiera temporal, de Eisenstein o Antonioni. Fue una suerte que no cuajaran en ese ambiente creaticida… otra cosa serían los viajes en la otra dirección, los notorios destierros de Chaplin, Welles o Losey.


14 de abril de 2018. Se va Milos Forman, gran representante de la formidable Nueva Ola Checoslovaca con Menzel, Jires o Chytilova (juntos en la primera foto), pero ¿cómo no retratarlo/recordarlo junto al rocoso, otoñal, deslumbrante, siempre brutal James Cagney, al que recuperó para la telúrica Ragtime?

Los molinos y las Señales de vida de Werner Herzog

No entiendo muy bien porqué los molinos antiguos molan mucho a la izquierda emocional (cuando en su época hasta se confundieron con gigantes y hoy los nuevos molinos son engendros. Las obras humanas también son parte del paisaje, como lo es la erosión de la naturaleza, no siempre positiva, y no solo las de los romanos, como si edad supusiera de por si algún tipo de valor estético y ético que las actuales no tengan (los acueductos traían agua rural a una ciudad urbana, no eran simples soluciones decorativas guay).

***

Ahh, así que no son los molinos (aunque la imagen que pones es la de un molino . Qué alivio. Así no habrá que tirar también los de la Mancha, ¿no? O es que porque son antiguos ya se han mimetizado con el paisaje. No es lo mismo un parque eólico que una central nuclear o que las propias líneas de muy alta tensión. Como dices, hay obras y obras, destructivas y constructivas. Ahora todo el mundo está con el Not in My Neighbourhood. En Barcelona se ha llegado a que haya vecinos que no quieren un tanatorio en su barrio, y otros que se manifiestan contra un museo. En cuanto a la boutade del Amazonas no está a tu altura. La gente está olvidando que no existe el concepto de paisaje si no hay nadie para contemplarlo; de hecho muchísimos «paisajes» son producto de la intervención humana, y otros muchos se salvan por su protección ante la propia erosión de la naturaleza. Bueno, lo dejo, con las emociones por «la tierra» no se puede discutir; en todo caso te recuerdo la escena del moderno Quijote de Señales de Vida de Herzog para ver si te reconcilias un poco con los molinos (minuto 58:27) 

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Lebenszeichen, Werner Herzog, 1968, Alemania, Werner Herzog Filmproduktion
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Lebenszeichen, Werner Herzog, 1968, Alemania, Werner Herzog Filmproduktion

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Cartel contra las centrales eólicas, Teruel, 2021

Michael Lonsdale

Puede que haya muerto el actor de Moonraker, El nombre de la rosa o Ronin, pero Michael Lonsdale, el gigante de Welles, de Resnais, de Robbe-Grillet, el Thomas del monumental Out One (Noli me tangere) de Rivette o el que se interpretaba a sí mismo, socarrón, en Une sale histoire de Eustache, que ha contribuido a escribir algunas de las mejores páginas del cine de todos los tiempos, vivirá para siempre en nuestra mirada; el viceconsul de Lahoré seguirá aullando de desamor, eternamente, por los pasillos vacíos y ventosos de India Song y Son nom de Venise dans Calcutta désert.

Pasolini y Rosa Luxemburgo, modernidad y nacionalismo

Llámeme una «fuerza del pasado», pero encuentro «más moderno que cualquier moderno, en busca de hermanos que ya no están» (Pier Paolo Pasolini, La ricotta), cuando Rosa Luxemburgo afirma en La crisis de la socialdemocracia que «la única defensa de la verdadera independencia nacional es la lucha de clases revolucionaria contra el imperialismo. La patria obrera, a cuya defensa se subordina todo lo demás, es la Internacional Socialista”.


Io sono una forza del Passato. / Solo nella tradizione è il mio amore.
Vengo dai ruderi, dalle chiese, / dalle pale d’altare, dai borghi
abbandonati sugli Appennini o le Prealpi, / dove sono vissuti i fratelli.
Giro per la Tuscolana come un pazzo, / per l’Appia come un cane senza padrone.
O guardo i crepuscoli, le mattine / su Roma, sulla Ciociaria, sul mondo,
come i primi atti della Dopostoria, / cui io assisto, per privilegio d’anagrafe,
dall’orlo estremo di qualche età / sepolta. Mostruoso è chi è nato
dalle viscere di una donna morta.
E io, feto adulto, mi aggiro / più moderno di ogni moderno
a cercare fratelli che non sono più

Pier Paolo Pasolini (da Poesia in forma di rosa

Orson Welles, La Ricotta, Pier Paolo Pasolini, 1962, Arco Film Roma, Cineriz

17 de marzo de 2022. La mejor película de Pasolini es Teorema… no, sería Porcile… bueno, si no tenemos en cuenta el portento de Uccellacci e uccellini… o podría ser la piedad de Il vangelo… o la devastación de Saló… ¿Accattone o Mamma Roma? No, sin duda, la película de Pasolini que reúne todas sus facetas, la más completa e incisiva, es La ricotta, su episodio en Ro.Go.Pa.G, la cinta que le unió coyunturalmente con Rosellini, Godard y Gregoretti en ese formato tan adorablemente sixties. Pues eso, hoy en la Filmoteca se pueden dar el banquete del requesón hereje, en vibrante programa doble con Sopralluoghi in Palestina per Il Vangelo secondo Matteo.

La dificultad de identificar a Mario Cipriani como el actor que dio vida al entrañable Stracci, a pesar de su icónico y memorable papel de «ladrón bueno con frase» que acaba muriendo en la cruz de verdad por una mezcla de hambre e indigestión, es una muestra de la precariedad de la trayectoria vital y artística de los actores no profesionales que seleccionaba el romagnolo de sus vivencias y en sus correrías por su particular versión de Roma.


Si Welles hubiera conocido a Galdós

Si Welles hubiera conocido a Galdós: «Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país donde el sol está en su reino, y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo; país entre todos famoso desde que el mundo entero se ha acostumbrado a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de Don Quijote. Es opinión general que la Mancha es la más fea y la menos pintoresca de todas las tierras conocidas y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de Andalucía, se aburre junto al ventanillo del vagón, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inmóvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. Esto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su conjunto, es su propia desnudez y monotonía, que si no distraen y suspenden la imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de Don Quijote, no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, don Quijote no hubiera podido existir, y habría muerto en flor, tras su primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la segunda. Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierra surcada por las veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de parecer obra de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace locos a los cuerdos, aquel campo sin fin, donde se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo al transparentar de la luz, visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella escasez de ciudades, que hace más rara y extraordinaria la presencia de un hombre, o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien lo ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que la detendrían en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que los patriarcales molinos de viento, los cuales no necesitaban sino hablar, para asemejarse a colosos inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y espantan al viajero con sus gestos amenazadores”.

Episodios Nacionales, Bailén.