Si no es sala, no es cine (I). Se le puede llamar videoarte, TV o audiovisual, pero no cine

Si no es sala, no es cine. Se le puede llamar videoarte, TV o audiovisual, pero no cine. Estoy de acuerdo con vosotros en la necesidad de adaptarse al formato que sea para acceder a las obras, pero no a que eso suponga nos conformemos con los sistemas de distribución existentes dictaminados por la industria; en puridad la reproducción de un cuadro en un libro o en una diapositiva (como hemos tenido que acceder a ellos habitualmente porque es físicamente imposible viajar a todos los lugares y muchos están incluso en manos privadas) no sustituye la experiencia de contemplarlo en directo. El hecho de que tenga que rebajarme a las condiciones existentes no quiere decir que no defienda y aspire a que todos puedan poder experimentar las necesarias (en su capacidad limitada, pero ahí reside por ejemplo el espíritu de tantas iniciativas, creadores y recopiladores que han intentado llevar el cine a las fábricas y a los pueblos, a los lugares de producción y de vida). Y además, el hecho del status quo (que es transformable desde una perspectiva revolucionaria) para mí no impide que no consideremos teóricamente el mismo arte por ejemplo el oleo o el grabado (reproductible por naturaleza y, por tanto, sujeto de entrada a las reflexiones derivadas de Benjamin), un cuadro y una foto (de un cuadro) Robert Bresson o Bill Viola, Godard en 35mm o en vídeo o Shakespeare sobre un escenario o en una película. He descendido (no sabéis bien 😉 hasta las últimas covachas para consumir el opio fílmico por degradada que este la copia, pero eso no me hace resignarme a no aspirar a las obras se proyecten (para todos, no sólo para las élites económicas que se pueden permitir los liceos) y aprehendan en las condiciones en que fueran concebidas y en que resultan de la belleza y utilidad social que se pretendía con su creación.

La Maestà de Duccio y Guérif, la hipótesis de Godard y Ruíz

La Maestá de Duccio, según Andy Guérif, siete años de trabajo con vecinos y amigos, para completar una obra maestra que le situa entre los grandes que han analizado el arte a través de los tableaux vivants: Passion, de Godard; La Ricotta, de Pasolini, o L’Hypothèse du tableau volé, de Raoul Ruíz.   

La seductora hipótesis de Ruiz es que la realización de una obra proviene del análisis y la conclusión de los factores que componen las anteriores, pero al final el desmán de sus tableaux vivants reintroduce un punto de originalidad

The Night Watch by Rembrandt van Rijn (1642) // Godard’s Passion (1982).
Fuente: Martin Donald

14 de enero de 2018. Jerry Lewis se suma con The Ladies Man (1961)

21 de diciembre de 2020. Jerry Lewis fue uno de los más grandes cómicos y directores de cine, pero el nulo sistema de salud norteamericano le hizo inventar la Teletón, una parte nefasta de su legado que en Catalunya sufrimos especialmente. Tuit de Ermen @ErmengolGassiotLa Marató com a forma de tapar la manca d’inversió pública en sanitat, any rere any.

26 de noviembre de 2022. En aquel raro Festival Internacional de Cine de Barcelona de Álex Gorina pasaron unos reels de las películas domésticas de Lewis, que grababa toda su vida y tenía una nave llena de bobinas, con un humor para adultos desternillante e ingeniosísimo (foto de The family jewels, 1965, EEUU, Paramount).


28 de enero de 2020. Sobre lo infinito/About Endlessness, de Roy Andersson, lleva más allá de Pasolini, Ruiz, Godard, Kaurismaki o Guerif, el poder expresivo, más que evocador, de los tableaux vivant en el cine. Desde el escorzo, vampíriza la mirada, demoledora.