Le Tombeau d’Alexandre, evocador título del mito clásico para el final del sueño luminoso de Aleksandr Ivanovich Medvedkin, el cineasta bolchevique que impulsó la experiencia más desafiante y magnífica de cine directo, que después trataría de reproducir el propio Marker. Para el viejo revolucionario, el ocaso del poder absoluto en la URSS suponía la definitiva democratización del comunismo institucional, sus enemigos de clase se felicitaron por su hundimiento y el «fin de (esa) Historia», de la imperiosidad del disimulo socialdemócrata y el nacimiento del TINA (There is No Alternative) thatcheriano. ¿Qué tal nos va ahora en el paréntesis de la utopía?
…os llamarían «dinosaurios». ¿Y sabéis qué? Los niños los adoran.
…la tragedia del comunista puro en un país de comunistas de feria…

«Lloró cuando vio que dos imágenes juntas cobraban otro sentido, mientras ahora la televisión llena del undo de imágenes sin sentido y nadie llora»
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