Le Tombeau d’Alexandre o el paréntesis de la utopía

Le Tombeau d’Alexandre, evocador título del mito clásico para el final del sueño luminoso de Aleksandr Ivanovich Medvedkin, el cineasta bolchevique que impulsó la experiencia más desafiante y magnífica de cine directo, que después trataría de reproducir el propio Marker. Para el viejo revolucionario, el ocaso del poder absoluto en la URSS suponía la definitiva democratización del comunismo institucional, sus enemigos de clase se felicitaron por su hundimiento y el «fin de (esa) Historia», de la imperiosidad del disimulo socialdemócrata y el nacimiento del TINA (There is No Alternative) thatcheriano. ¿Qué tal nos va ahora en el paréntesis de la utopía?

…os llamarían «dinosaurios». ¿Y sabéis qué? Los niños los adoran.

…la tragedia del comunista puro en un país de comunistas de feria…

Jacques Ledoux, el «sabio» de La Jetée, fue uno de los principales responsables de rescatar y popularizar la figura de Medvedkin, y de distribuir sus películas prohibidas, como Le bonheur. Fue un gran tipo, director de la Cinémathèque royale de Belgique y a él está dedicada la película de Marker. Fuente: Dwoskin Project

«Lloró cuando vio que dos imágenes juntas cobraban otro sentido, mientras ahora la televisión llena del undo de imágenes sin sentido y nadie llora»

Ver la película Le bonheur de Medvedkin en la siguiente página

Pilar y pilar, y Juan Antonio, Bardem; y ahora Juan Diego

Se fue la matriarca, Pilar y pilar, que supo estar siempre donde creía que tenía que estar, como todos los Bardem, empezando por el recordado Juan Antonio.


28 de abril de 2022. El año pasado, Pilar Bardem. Este, Juan Diego, gran tipo, gran actor, mejor persona. En la imagen, celebrando la legalización del Partido Comunista de España. Su mejor papel consistía en que todos resultábamos premiados por su actuación.



Añorado Berlanga

La vida imita al cine, que imita a la vida 😉


Le Joli Mai, le joie de vivre, human ants and the consistency of communism

Sea el 62 o el 68, pase lo que pase, haya guerra en Argelia o la revolución en las calles (en este caso, aún más por este motivo) me da la impresión de que, con alegría de vivir (y a Chris Marker le sobraba), mayo en París es siempre… Le Joli Mai. Imperdible. Hoy en Filmoteca de Catalunya.

Would you feel any pity if one of those dots stopped moving forever?

If I offered you £20,000 for every dot that stopped – would you really, old man, tell me to keep my money? Or would you calculate how many dots you could afford to spare? Free of income tax, old man……free of income tax. It’s the only way to save money nowadays».

Harry (Orson Welles), in The Third Man, Carol Reed, 1949, UK

Cuando vi que el comunismo eran los comunistas dejamos de lado las discusiones, (…) y ahora ya no tengo tiempo para Dios»

Cura sindicalista en Le Joli Mai, Chris Marker,1963, Francia, Sofracima

A principios de los 90 y tras la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética varios partidos comunistas occidentales empezaron a plantearse (de nuevo) su renovación. Algunos se cambiaban de nombre; otros, se disolvían en formaciones mayores y transversales. Entre otras muchas presiones de los medios y el poder, el entonces secretario general del PCE, Julio Anguita, sufrió la exigencia constante de disolver el histórico partido antifranquista. En mi calidad de director de Comunicación de Izquierda Unida y uno de sus confidentes, le animé en broma, pero con un trasfondo ideológico, a que procediera a iniciar el proceso. «Julio, disuelve el partido comunista y devuélvenos el comunismo a las manos de los comunistas sin partido, de las cuáles nunca debió salir». Como es obvio, nunca se sometió a los cantos de sirenas y acabamos todos como acabamos, pero eso es otra historia.

Esta imagen de Godard y Anna Karina en Le Joli Mai es parte de la completísima colección de la página de cameos de la Nouvelle Vague de The Cine Tourist