Le Joli Mai, le joie de vivre, human ants and the consistency of communism

Sea el 62 o el 68, pase lo que pase, haya guerra en Argelia o la revolución en las calles (en este caso, aún más por este motivo) me da la impresión de que, con alegría de vivir (y a Chris Marker le sobraba), mayo en París es siempre… Le Joli Mai. Imperdible. Hoy en Filmoteca de Catalunya.

Would you feel any pity if one of those dots stopped moving forever?

If I offered you £20,000 for every dot that stopped – would you really, old man, tell me to keep my money? Or would you calculate how many dots you could afford to spare? Free of income tax, old man……free of income tax. It’s the only way to save money nowadays».

Harry (Orson Welles), in The Third Man, Carol Reed, 1949, UK

Cuando vi que el comunismo eran los comunistas dejamos de lado las discusiones, (…) y ahora ya no tengo tiempo para Dios»

Cura sindicalista en Le Joli Mai, Chris Marker,1963, Francia, Sofracima

A principios de los 90 y tras la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética varios partidos comunistas occidentales empezaron a plantearse (de nuevo) su renovación. Algunos se cambiaban de nombre; otros, se disolvían en formaciones mayores y transversales. Entre otras muchas presiones de los medios y el poder, el entonces secretario general del PCE, Julio Anguita, sufrió la exigencia constante de disolver el histórico partido antifranquista. En mi calidad de director de Comunicación de Izquierda Unida y uno de sus confidentes, le animé en broma, pero con un trasfondo ideológico, a que procediera a iniciar el proceso. «Julio, disuelve el partido comunista y devuélvenos el comunismo a las manos de los comunistas sin partido, de las cuáles nunca debió salir». Como es obvio, nunca se sometió a los cantos de sirenas y acabamos todos como acabamos, pero eso es otra historia.

Esta imagen de Godard y Anna Karina en Le Joli Mai es parte de la completísima colección de la página de cameos de la Nouvelle Vague de The Cine Tourist

The Happening, it’s raining men y los giros finales «sorprendentes»

The Happening le dio todo un nuevo sentido a la expresión It’s raining men [😉] La película (atención, spoiler) de los ecosuicidios masivos instigado por una maltratada Gaia es con mucho la película que me ha resultado más memorable por inquietante de Shyamalan y no su sobrevalorada ópera prima, en la que, como en Seven, una masa crédula compra que está asistiendo a un giro final sin parangón cuando, si agrupa todas las premisas, a media película ya debería haber advertido que el que tiene que estar muerto es el personaje de Willis. La mayor parte del resto de sus temas también coincide en su categoría de historias de fuego de campamento, «y cuando le dio la vuelta al cadáver vio que era él mismo» [😉] , tan queridas por el espectador infantil norteamericano, de las que solo se libra la escalofriante escena de Carretera Pérdida de Lynch con Robert Blake llamándose por teléfono a sí mismo, a la vez en la fiesta y con la mujer del protagonista sería una «deformación cultural» más que profesional. Las pistas están ahí (y tampoco hace falta ser un genio jajajaja el niño ve muertos y nadie más ve a Willis sería la principal premisa) con que hayas pasado algunos campamentos de verano a la vera del fuego. En cuanto a Seven abre un debate mayor si queremos porque supone que, ateos o no, tenemos interiorizada nuestra herencia cultural católica. Se me ha convertido en todo un reto explicar a mis hijos que hay que saber de religión y de mitología para entender el arte hasta el siglo XVIII sin para nada, obviamente, querer catequizarles o que les adoctrine.


Shyamaln is the new `Man you love to hate´

José Iglesias Etxezarreta, 7 de marzo de 2022, como Stroheim , Spielberg, Almodóvar, y los dos Ken, Russell y Loach 😉