Por motivos de trabajo, tiendo a primar los clásicos frente a la oferta moderna que ofrecen todos los buenos festivales de cine africano que tenemos en Barcelona. Sin embargo, trato de arrancar el tiempo para propuestas tan atractivas como Khartoum, hoy en la Filmo. En un metraje corto se acrisolan tantos conceptos arriesgados que hace la oportunidad imperdible: ¿cómo se hace una obra colectiva coherente con cinco directores -los sudaneses Brahim “Snoopy” Ahmad, Anas Saeed, Rawia Alhag, Timeea Mohamed Ahmed y el cineasta británico Philip Cox- dispersos por desiertos, campos de refugiados, combates y bidonvilles, en medio de una Guerra de Baja intensidad (y alto sufrimiento), y además puntera, con un desafío forjado por imágenes documentales, recreaciones, back projections y cromas, brutales realidades entrecruzadas con sueños de futuro? Dejo aquí además un enlace al excelente artículo de Essie Assibu en Variety, ya que su increíble producción sí que merece un making off detallado.
24 de mayo de 2026. Tras la genial originalidad, frescura y compromiso de la colectiva Khartoum, le he robado tiempo al tiempo para conseguir disfrutar de algún otro título emblemático del imprescindible ciclo de cine africano Wallay! en la Filmoteca de Catalunya. La más reciente, la bellamente desoladora Un homme qui crie, del chadiano Mahamat-Saleh Haroun , y de nuevo esa reflexión de que no existe el «efecto llamada», que quien mínimamente sobrevive no quiere abandonar su hogar, por somero que sea, que lo que existe es un efecto expulsión masivo propiciado por el orden imperial, cuando la mera supervivencia está cuestionada. Como dijo el gran Julio (Anguita) con ocasión de la muerte también de su hijo: «Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen«.
quien mínimamente sobrevive no quiere abandonar su hogar
The Kids are Alright. Sin esperarlo, la otra noche, al girar un recodo oscuro de la Filmo apareció un arco iris de gasolina. Gasoline Rainbow, una epifanía en forma de precioso coming-of-age tan radical como no se había visto desde Walkabout y tan emblemático como The Breakfast Club, y con un tratamiento de la ligazón entre paisaje interior y exterior que embelesa, sin ser tan abrumador como (dicen algunos entre los que no me cuento) los de Malick, Reygadas o Laxe, más cercano a la sutilidad inmersiva del Weir de Picnic at Hanging Rock o el Lynch de The Straight Story.
«When You Grow Up, Your Heart Dies»
Obvio que a partir de ese punto de partida me quedo a ver todo el deslumbrante ciclo de los hermanos Bill y Turner Ross empezando por 45365, distrito postal de su natal Sidney (Ohio), antología que transita por lo que el joven director de la cinemateca catalana, Pablo Laparra, definió (por fin, gratísima sorpresa) como «nuestro» cine, la frontera entre ficción y documental.
Lo dicho, aunque lo pasen mal, los chicos están bien. «When You Grow Up, Your Heart Dies».
nuestro» cine, la frontera entre ficción y documental
Pablo Laparra, director de la Filmoteca de Catalunya.
17 de marzo de 2026. Hoy en la Filmoteca de Catalunya, Killer of Sheep, un demoledor documental de Charles Burnett, uno de los más grandes y polifacéticos de los cineastas negros experimentales. Pero para qué escribir nada cuando Estrella Millán Sanjuán ya lo ha dicho antes y por supuesto mejor. 😉
«KILLER OF SHEEP (1978). Charles Burnett.
Ayer estuve consultando la programación de la Filmoteca de Catalunya y me encontré que pasaban el sábado esta gran y desconocida película y que lo harán de nuevo el martes en lo que se llama: De bell nou. La restauració del mes.
Me parece un milagro. Y no sólo por las precarias condiciones en que se rodó, constituyendo el proyecto de graduación en la UCLA del director, estando décadas olvidado hasta su restauración 30 años después.
El blanco y negro no es sólo una decisión económica, sino estética y acorde a lo que se cuenta. Con esas luces y sombras asistimos a un retrato de la clase trabajadora de clase media-baja negra de un barrio del extrarradio de Los Ángeles atemporal, que no parece de los ’70, sino sacado del mismo corazón del neorrealismo italiano o de «Los olvidados» de Buñuel.
Sí es verdad que no se percibe tanta miseria, ni pillaje, ni drama, pero lo que pretende el director es reflejar que, a pesar de contar con casa con jardín, coches, bicicletas y trabajo, no parece un panorama esperanzador. Visualmente nos presenta el desánimo y la vida cotidiana al margen de los blancos de LA en cada vivienda con paredes desconchadas, en cada coche que se estropea, en cada pinchazo que arruina un sábado. En niños que están en la calle felices entre escombros y tejados rotos, pero sin mucho que hacer por su futuro.
Y, sobre todo, en la angustia existencial de uno de los protagonistas, erosionado por su duro trabajo en un matadero de ovejas que da título a la película y que se otoña cada día degollando animales y despedazándolos, queriendo cambiar de trabajo, sintiéndose alienado y deshumanizado hasta el punto de llegar a casa en un estado de bloqueo mental y físico que le roban la poca energía que tiene para poder apreciar a su esposa.
Su bella mujer se arregla cada día cocinando para estar perfecta a la llegada de su marido demostrando optimismo por su familia y la construcción de un hogar juntos, para resistir entre el caos, pero siempre obtiene el mutismo y la indiferencia de él, que sólo se deja consolar por su pequeña hija.
Burnett evita una mirada entre lo documental y la ficción demasiado dramática, sino que lo hace recurriendo a la dignidad de esas familias que luchan a diario. No da lecciones morales, ni victimiza, pero lo que hace de forma extraordinaria es conseguir poesía en muchas de sus escenas, muchas de ellas muy tiernas, honestas, de resistencia ante la adversidad. De supervivencia ante el estancamiento social, el aislamiento en guetos, la fragilidad ante la seguridad de una imposibilidad de integración en la gran ciudad de LA.
También las tiene muy lúcidas e irónicas como ese momento en que unos niños lucen la bandera de EEUU en su bicicleta orgullosamente, mientras sus padres arreglan un coche desvencijado como símbolo del trozo de país que les toca a ellos.
La música también goza de relevancia, mostrando los autores al final en créditos.
No os la perdáis, yo no tenía ni idea de su existencia y me alegra tanto encontrarme sorpresas así. Cuánto cine independiente excelente al margen de los grandes estudios o productoras hay en el mundo…».
Mosaico de Estrella Millán Sanjuán para Killer of Sheep, Charles Burnett, 1978.
18 de marzo de 2026. Pese a su límpida mirada crítica, más tierna que crepuscular, los hermanos Bill y Turner Ross son más americanos que el pastel de manzana. Hoy Tchoupitoulas en la Filmoteca de Catalunya, deseando ya internarnos por el caleidoscopio nocturno de Nueva Orleans acompañando a esos tres adolescentes que pierden el último ferry y vagan hasta el amanecer por las calles palpitantes de The Big Easy.
los hermanos Bill y Turner Ross son más americanos que el pastel de manzana
25 de mrazo de 2026. «La gente que más me ha dado y ayudado es la que no tenía nada». Al volver con mi familia a ver en la Filmoteca de CatalunyaGasoline Rainbow de Bill y Turner Ross advertí que la segunda visión, sabiendo que (atención spoiler) nada malo les va a pasar (no, papá, no se van a caer del tren, ni les van a atracar), proporciona una perspectiva radicalmente diferente, la de los propios adolescentes narradores (aparte de los monólogos aportan parte del metraje) que, sin los miedos que hemos vamos incorporando a nuestra experiencia a lo largo de la vida adulta, nos devuelve a aquella juventud indómita e irreflexiva que tanto disfrutamos. Buceen en sus recuerdos y verán que el niño radiante e invulnerable sigue ahí y en pocas películas, sin cursilería alguna, resucita como en esta joya de los hermanos Ross.
31 de marzo de 2026. Hoy completamos -motivos de trabajo nos han hecho posponer su ansiado Western (The Lusty Men, Cockfighter)- el escueto, pero contundente, ciclo de los hermanos Ross, con Bloody Nose Empty Pockets, el fin de un bar y de una comunidad que encontraba refugio, pertenencia y sentido, a moving subgenre where other were pathbuilders (Cassavetes, Rogosin, Bogdanovich). Indecibles ganas de verla y de que hagan pronto una nueva película que nos conmociones.
Bllody nose empty pockets https://www.theguardian.com/film/2020/jul/08/bloody-nose-empty-pockets-the-story-of-the-drunkest-film-of-the-year On the bowey imdb.com/title/tt0050800/ Husbands http://www.dvdbeaver.com/film2/dvdreviews46/husbands.htm Last Picture Show https://moviecrashcourse.com/2025/10/08/the-last-picture-show-1971/