And suddenly, a Gasoline Rainbow – Bill and Turner Ross, The Kids are Alright

The Kids are Alright. Sin esperarlo, la otra noche, al girar un recodo oscuro de la Filmo apareció un arco iris de gasolina. Gasoline Rainbow, una epifanía en forma de precioso coming-of-age tan radical como no se había visto desde Walkabout y tan emblemático como The Breakfast Club, y con un tratamiento de la ligazón entre paisaje interior y exterior que embelesa, sin ser tan abrumador como (dicen algunos entre los que no me cuento) los de Malick, Reygadas o Laxe, más cercano a la sutilidad inmersiva del Weir de Picnic at Hanging Rock o el Lynch de The Straight Story.

«When You Grow Up, Your Heart Dies»

Obvio que a partir de ese punto de partida me quedo a ver todo el deslumbrante ciclo de los hermanos Bill y Turner Ross empezando por 45365, distrito postal de su natal Sidney (Ohio), antología que transita por lo que el joven director de la cinemateca catalana, Pablo Laparra, definió (por fin, gratísima sorpresa) como «nuestro» cine, la frontera entre ficción y documental.

Lo dicho, aunque lo pasen mal, los chicos están bien. «When You Grow Up, Your Heart Dies».

nuestro» cine, la frontera entre ficción y documental

Pablo Laparra, director de la Filmoteca de Catalunya.

17 de marzo de 2026. Hoy en la Filmoteca de Catalunya, Killer of Sheep, un demoledor documental de Charles Burnett, uno de los más grandes y polifacéticos de los cineastas negros experimentales. Pero para qué escribir nada cuando Estrella Millán Sanjuán ya lo ha dicho antes y por supuesto mejor. 😉

«KILLER OF SHEEP (1978). Charles Burnett.

Ayer estuve consultando la programación de la Filmoteca de Catalunya y me encontré que pasaban el sábado esta gran y desconocida película y que lo harán de nuevo el martes en lo que se llama: De bell nou. La restauració del mes.

Me parece un milagro. Y no sólo por las precarias condiciones en que se rodó, constituyendo el proyecto de graduación en la UCLA del director, estando décadas olvidado hasta su restauración 30 años después.

El blanco y negro no es sólo una decisión económica, sino estética y acorde a lo que se cuenta. Con esas luces y sombras asistimos a un retrato de la clase trabajadora de clase media-baja negra de un barrio del extrarradio de Los Ángeles atemporal, que no parece de los ’70, sino sacado del mismo corazón del neorrealismo italiano o de «Los olvidados» de Buñuel.

Sí es verdad que no se percibe tanta miseria, ni pillaje, ni drama, pero lo que pretende el director es reflejar que, a pesar de contar con casa con jardín, coches, bicicletas y trabajo, no parece un panorama esperanzador. Visualmente nos presenta el desánimo y la vida cotidiana al margen de los blancos de LA en cada vivienda con paredes desconchadas, en cada coche que se estropea, en cada pinchazo que arruina un sábado. En niños que están en la calle felices entre escombros y tejados rotos, pero sin mucho que hacer por su futuro.

Y, sobre todo, en la angustia existencial de uno de los protagonistas, erosionado por su duro trabajo en un matadero de ovejas que da título a la película y que se otoña cada día degollando animales y despedazándolos, queriendo cambiar de trabajo, sintiéndose alienado y deshumanizado hasta el punto de llegar a casa en un estado de bloqueo mental y físico que le roban la poca energía que tiene para poder apreciar a su esposa.

Su bella mujer se arregla cada día cocinando para estar perfecta a la llegada de su marido demostrando optimismo por su familia y la construcción de un hogar juntos, para resistir entre el caos, pero siempre obtiene el mutismo y la indiferencia de él, que sólo se deja consolar por su pequeña hija.

Burnett evita una mirada entre lo documental y la ficción demasiado dramática, sino que lo hace recurriendo a la dignidad de esas familias que luchan a diario. No da lecciones morales, ni victimiza, pero lo que hace de forma extraordinaria es conseguir poesía en muchas de sus escenas, muchas de ellas muy tiernas, honestas, de resistencia ante la adversidad. De supervivencia ante el estancamiento social, el aislamiento en guetos, la fragilidad ante la seguridad de una imposibilidad de integración en la gran ciudad de LA.

También las tiene muy lúcidas e irónicas como ese momento en que unos niños lucen la bandera de EEUU en su bicicleta orgullosamente, mientras sus padres arreglan un coche desvencijado como símbolo del trozo de país que les toca a ellos.

La música también goza de relevancia, mostrando los autores al final en créditos.

No os la perdáis, yo no tenía ni idea de su existencia y me alegra tanto encontrarme sorpresas así. Cuánto cine independiente excelente al margen de los grandes estudios o productoras hay en el mundo…».

Mosaico de Estrella Millán Sanjuán para Killer of Sheep, Charles Burnett, 1978.

18 de marzo de 2026. Pese a su límpida mirada crítica, más tierna que crepuscular, los hermanos Bill y Turner Ross son más americanos que el pastel de manzana. Hoy Tchoupitoulas en la Filmoteca de Catalunya, deseando ya internarnos por el caleidoscopio nocturno de Nueva Orleans acompañando a esos tres adolescentes que pierden el último ferry y vagan hasta el amanecer por las calles palpitantes de The Big Easy.

los hermanos Bill y Turner Ross son más americanos que el pastel de manzana


25 de mrazo de 2026. «La gente que más me ha dado y ayudado es la que no tenía nada». Al volver con mi familia a ver en la Filmoteca de Catalunya Gasoline Rainbow de Bill y Turner Ross advertí que la segunda visión, sabiendo que (atención spoiler) nada malo les va a pasar (no, papá, no se van a caer del tren, ni les van a atracar), proporciona una perspectiva radicalmente diferente, la de los propios adolescentes narradores (aparte de los monólogos aportan parte del metraje) que, sin los miedos que hemos vamos incorporando a nuestra experiencia a lo largo de la vida adulta, nos devuelve a aquella juventud indómita e irreflexiva que tanto disfrutamos. Buceen en sus recuerdos y verán que el niño radiante e invulnerable sigue ahí y en pocas películas, sin cursilería alguna, resucita como en esta joya de los hermanos Ross.


31 de marzo de 2026. Hoy completamos -motivos de trabajo nos han hecho posponer su ansiado Western (The Lusty Men, Cockfighter)- el escueto, pero contundente, ciclo de los hermanos Ross, con Bloody Nose Empty Pockets, el fin de un bar y de una comunidad que encontraba refugio, pertenencia y sentido, a moving subgenre where other were pathbuilders (Cassavetes, Rogosin, Bogdanovich). Indecibles ganas de verla y de que hagan pronto una nueva película que nos conmociones.

Bllody nose empty pockets https://www.theguardian.com/film/2020/jul/08/bloody-nose-empty-pockets-the-story-of-the-drunkest-film-of-the-year
On the bowey imdb.com/title/tt0050800/
Husbands http://www.dvdbeaver.com/film2/dvdreviews46/husbands.htm
Last Picture Show https://moviecrashcourse.com/2025/10/08/the-last-picture-show-1971/


The Kids are Alright, The Who, 1979.

Negro sobre negro, Masahiro Shinoda, montaje feroz, encuadre perfecto y la Nueva Ola japonesa

Negro sobre negro, con Flor pálida (Kawaita Hana) comenzamos el ansiado ciclo de Filmoteca de Catalunya del maestro Masahiro Shinoda, asistente de Ozu, uno de los grandes, con Oshima, Yoshida o Imamura, de la Nueva Ola japonesa o de Shochiku por su capacidad para reinterpretar cualquier género dándole una acerada mirada crítica sobre la sociedad y una profunda comprensión y empatía con el ser humano.


1 de diciembre de 2023. Aun constituyendo un género del cine popular en sí mismo, los grandes directores japoneses, tal vez con la excepción de Ozu, utilizaron el cine de samurais para derivar un subgénero «político» que les sirviera para diseccionar los entresijos de la sociedad japonesa, no sólo los ejes sobre los que discurre secularmente, sino de los de su propia estructura contemporánea. Hoy Ibun sarutobi sasuke, 2 de Masahiro Shinoda, en Filmoteca de Catalunya.


3 de diciembre de 2023. La revisión del Tratado de Seguridad entre EEUU y Japón en 1960 supuso un enorme trauma para la izquierda nipona llevando a la deriva de los desencantados del movimiento estudiantil y de la Liga Comunista hacia la Fracción del Ejército Rojo o, posteriormente, a la Liga de Oposición Unida contra Narita. La continuidad de la ocupación, cuyo efecto por ejemplo tanto impresiona en la situación de dependencia de muchas de las protagonistas de los films de Naruse o Mizoguchi de la época, tuvo un tremendo impacto ese mismo año en la producción de los directores más jóvenes y combativos como Nagisa Oshima y su portentosa Noche y niebla en el Japon y en Shinoda con Lago seco. Hoy 4 de Masahiro Shinoda en Filmoteca de Catalunya.


5 de diciembre de 2023. Un año más tarde de que Nagisa Oshima realizara El entierro del sol (un Los olvidados japonés), Masahiro Shinoda utilizaría en Mi rostro arde bajo el sol, una de sus películas más populares, la figura del sicariato para adentrarse y desvelar el lado oscuro del aparente progreso acelerado del desarrollismo de postguerra. Hoy 5 de Shinoda en Filmoteca de Catalunya


6 de diciembre de 2023. Ya saben que yo no soy de listas, pero A Flame At the Pier/Tears on the Lion’s Mane (Namida o sishi no tategami ni, 1962). esa mezcla de On the Waterfront (1954) -sin la pueril obsesión de autojustificar desesperadamente la delación de Kazan- y West Side Story (1961), y de James Dean con Raphael, estaría en mi Top 10… varias veces 😉 Hoy, 6 de Shinoda en Filmoteca de Catalunya


Buñuel, sin subterfugios – El Salvador, Los olvidados y el ángel exterminador

Aparte de las entrevistas y pese a una etapa al frente del diario, en El Salvador sólo escribía asiduamente en la sección de Cultura ya que era la parte menos vigilada y, como en el franquismo, dónde se podía colar critica social mediante metáforas y eufemismos. El ciclo Buñuel de la Embajada, por ejemplo, resultó una ocasión ideal que me permitió para abordar temas como el de las pandillas («grupos autoorganizados de jóvenes excluidos y huérfanos de horizonte y esperanza») utilizando en este caso la reseña de Los olvidados (película que ya suscitó en su época escándalo en Mexico), hoy en la Filmoteca. Por cierto, la imagen de la escena doméstica marera proviene del deslumbrante y terrible documental, La vida loca, que realizó el malogrado Christian Poveda antes de ser asesinado por una falsa acusación de policías corruptos.


30 de abril de 2023. Ayer los niños desheredados los abordaba Buñuel, hoy en la Filmoteca es Vittorio de Sica quien se (pre)ocupa con Sciuscià/Shoeshine. De cuando la pobreza suscitaba en artistas activistas ira, compasión, denuncia, análisis y compromiso politico, y no desprecio, agresividad y represión.


22 de mayo de 2023. Cuando, como explicaba el otro dia, utilizaba el ciclo de Luis Buñuel que organizaba el Centro Cultural de España en El Salvador como cortina eufemística para tratar en El Diario de Hoy los problemas nacionales que no podia tratar abiertamente, me serví de El ángel exterminador para denunciar «la claustrofobia de la codicia». Hoy en la Filmoteca de Catalunya.


Realismo capitalista, Mark Fisher y Children of Men

«(…) el autoritarismo que rige por doquier podría haberse implementado en el marco de una estructura que sigue siendo formalmente democrática. La Guerra contra el Terror ya nos ha preparado para este desarrollo: la normalización de una crisis deriva en una situación en la que resulta inimaginable dar marcha atrás con las medidas que se tomaron en ocasión de una emergencia. (Es entonces cuando nos preguntamos: ‘¿Cuándo acabará la Guerra?’)». Mark Fisher interpela a Children of Men en su libro Realismo Capitalista, escrito antes del uso definitivo del Covid como shock total, inacabable y universal.

Drive, baby, drive – Hellman & Hamaguchi

No soy nada partidario del conservadurismo «discreto» de Murakami, pero tampoco participé en el boom posmoderno de apreciación de la novela negra de los 80 y, por tanto, tampoco es que sea un gran seguidor de Patricia Highsmith, pero bien que venero una de sus adaptaciones a la pantalla. En la balanza, huyo de los Óscar «de la diversidad» (también de los antiguos) como de la peste, pero es cierto que sigo el consejo de mis mayores y pares, y, sobre todo, quiero seguir los pasos de los que parecen avanzar sobre la senda arenosa del cine japonés de siempre, así que hoy me arriesgaré, un hombre que ha recorrido el planeta sin disponer jamás de un pedazo de papel que le autorizase a ponerse al volante ;-), a subirme al Drive My Car de Hamaguchi, en la, espero, habitual soledad y descollantes condiciones técnicas del cine Balmes.

29 de diciembre de 2021. ¿Quién iba a decir que hasta Ryan O’Neal iba a estar bien. Aunque hay que decir que interpretaba a un personaje impasible 😉



19 de abril de 2022. Para todos los neopuritanos (y Nancy Reagan) para los que hay que censurar el «mal gusto», ya sea del rap o reguetón, o para los que «cualquier tiempo pasado fue (políticamente correcto) mejor», ¿de qué «machista» artista es la floritura «te equivocas, solo quiero tu sexo. Rómpete, nena, rómpete, demuéstrame que eres real (…) Chupa, nena, chupa, dame tu cabeza»? 😉


Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar?

9 de abril de 2020. Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar? ¡En 1979 Kramer vs Kramer ganó contra Apocalypse Now y All That Jazz! Si bien soy muy crítico con el modelo autoritario que se ha elegido, trato como todo el mundo de aprovechar este tiempo de confinamiento para revisar tooodo lo que no había visto en el pasado (gracias a Godard y Zappa que existe el fast forward) por estar ocupado en propuestas mucho más interesantes… pero en algún momento tenía que llegar a los films más galardonados de los últimos años. Me faltan Roma y Parasites, pero acabo de pasar por el Green Book del hermano Farrelly y, exceptuando la blanda escena del bar, es la típica película norteamericana vergonzante (algo así como pedir perdón a los indios), que se hace 50 años demasiado tarde e incluso entonces hubiera sido tan políticamente discutible como Adivina quién viene a cenar esta noche (pero con un elenco a años luz) y tan innecesaria como el propio remake de ésta en 2005 (uno podría ver el intercambio entre Tracy, Poitier y Glenn mil veces, pero nunca podré llegar a entender quién puede creer que Kutchner es gracioso). Sobre una situación parecida llega a ser más interesante la sobrevalorada y pesaditta Huye. Para «negro bueno» o «negro con matices» prefiero cien mil veces To Sir, with love, pero eso (y la extraña relación dialéctica que mantiene con la Jetée de Marker 😉 ya lo comentaré mañana.


21 de marzo de 2020. Cuando tus hijos te admiran porque en una foto de juventud encuentran que te pareces a su ídolo, Kylo Ren 😉 Yo creo que realmente quería parecerme a Michael Beck de los Warriors o algo así si nos fijamos en el horrendo combinado de chaleco con camiseta…


9 de diciembre de 2023. Curiosamente, los dos mejores papeles de Ryan O’Neal -amante de Farrah y padre de Tatum-, muerto esta noche a los 82 años, son los que le ofrecieron Walter Hill y Stanley Kubrick, en Driver y Barry Lyndon, porque supieron utilizar su inexpresividad natural para expresar el hieratismo e introspección de sus personajes. Y luego está Bodganovich, que le dio sus roles estelares en What’s up doc y la oscarizada Paper Moon.


Cockfighter, scattered through the backwaters

10 de enero de 2026. Monte Hellman murió el 20 de abril de 2021 a los 91 años. Una semana antes, el mismo dia de su caída letal, todavía nos daba lecciones de cine (y muchas otras cosas) en esta plataforma. Esa vitalidad debe de ser la que hace que aún me sorprendiera, me maravillara, ayer en la Filmo, que una primera visión de Cockfigther (1974) se aproxime a ser (casi) tan impactante como lo fue la de Two-Lane Blacktop en la adolescencia (medio puñetazo visual, medio revelación vital), aunque no lo seria sin el poso dejado por la de ésta en mi mente juvenil. No sé si me explico: de nuevo un obsesivo y desapegado Warren Oates y una Laurie Bird dependiente para ser independiente en un coche por las carreteras secundarias del sueño americano no nos conmovería tanto, creo, si no tuviéramos clavadas en la retina para siempre las imágenes crepusculares de tres años atrás, como si de una secuela en un mundo paralelo se tratase. Esa frágil y a la vez fibrosa Laurie Bird, una Edie Sedgwick o Jean Seberg en sad badland redneck, que para resistir se imanta, revolotea, en torno de un hierático James Taylor, del también malogrado Dennis Wilson, de un decadente Harry Dean Stanton o del tembloroso Woody Allen, como en la vida real lo haria del propio director o de Art Garfunkel, en cuyo apartamento se suicidaría en 1979 a los 26 («como su madre»), resonando esa fatalidad en la infravalorada Bad Timing de Nicholas Roeg que el cantante protagonizaría junto con Harvey Keitel y Theresa Russell al año siguiente de su muerte. Monte Hellman, de producido por Roger Corman a productor de Quentin Tarantino, un puñado de diamantes arrancados a duras penas de las garras de la industria, un Guadiana de perdedores desperdigados, scattered through the backwaters of America.


Velázquez, Duras y Lowry, los cónsules y las Meninas

Publicado originalmente el 19 de abril de 2020. El arte es una mirada sobre y un producto de un período histórico dado, es una (re)presentación de ese momento (un partido de fútbol no, aunque haya resultados, resultados que puede que también reflejen una época -como en el Mundial de Argentina o Evasión o victoria– porque el fútbol sí tiene, como todo, una dimensión política,). Por eso, no he creído nunca que una obra haya «envejecido mal», si estaba en sintonía con su contexto histórico y tenemos la capacidad y el conocimiento para situarnos en aquel estado de análisis y percepción. En cuanto a Las Meninas, Diego Velázquez vivó en el siglo XVII y las pintó en 1656. Denis Diderot, el enciclopedista y primer teórico de la «la cuarta pared», en el XVIII, uno más tarde que Velázquez y Moliére. ¿Qué está pintando Velázquez les pregunté a mis hijos hace dos años cuando les llevé a ver exclusivamente ese cuadro en El Prado, La familia de Carlos IV de Goya (Las Meninas de Goya podrías llamarlas) y unos Grecos de Toledo -sí, es posible que me odien jajaja-. Así a bote pronto, y sin ser una interpretación canónica lo sé, una de tres, o pinta a los reyes y lo del fondo es un espejo, está pintando los traseros de Las Meninas que están mirando hacia el espectador, o esta pintando a Las Meninas de frente y entonces el espectador ES el espejo. En todas esas hipótesis (ninguna de las cuáles será superada por Goya o Picasso) la cuarta pared no es que esté rota, sino que ha estallado por los aires, y las repercusiones políticas de ese entronizamiento de la mirada del espectador son abisales. El espectador ES el protagonista del cuadro de las Meninas, es el «rey» del espacio, como la burguesía europea naciente lo es del nuevo sistema económico que está naciendo, el dinero que le pagan por pintarlo parte de esa avalancha pasajera de oro y plata americanas que acabarán por arruinar la economía y acelerar la decadencia del Imperio. Porque la relación entre el fuera de campo, el hors-champ de la maga Duras, y lo poco que abarca la mirada del artista siempre ha sido una de las dialécticas que mayor significado político-histórico ha tenido en mí visión del arte (por eso me fascinan por ejemplo Duras y Lowry y no tanto porque en mi juventud me sintiera identificado con las desgarradoras historias amorosas de sus respectivos cónsules). En los grandes pintores, la Historia se puede tocar, entender, tanto por lo que muestran y cómo, como por lo que no.)

La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)


Ducornau, Kechiche y el neopuritanismo

Encuentro muy interesante en el marco del neopuritanismo actual (y la anulación interesada de las barreras entre representación y realidad que conlleva) saber si habrá un momento en que las actrices de Ducornau se rebelarán por las cosas que Julia les hace hacer como se dice que hicieron las de Kechiche por lo que tuvieron que soportar de Abdellatif. ¿Y en Pleasure, de Ninja Thyberg? Y pienso en la profesionalidad de las de Zulawski, de Adjani o Schneider no se oyó una queja, en las de Reygadas, o en la imagen que dio Lynch de Rosellini, en el tiempo en que era su propia mujer. O en las que fueron realmente atormentadas como las rubias de Hitchcock o, en suma, todos los actores de Kubrick.




13 de abril de 2022. La tarde de hoy en @filmotecacat podría definirse como «When Heavy Metal (magazine/film of the 80s) met Punk». Un desabrido e inquieto programa doble con el convulso Titane de Julia Ducornau y el documental híbrido sobre The Clash, Rude Boy (Hazan/Mingay).

4 de agosto de 2011. ¿Pero a que tipo de animal, burócrata posmoderno, se le ha podido ocurrir «London Calling» como himno olímpico? Y en este caso no tienen la disculpa de no saber inglés… El zombi de ojos amarillentos se tiene que estar muriendo de la risa… «London calling to the zombies of death ()and I don’t wanna shout But while we were talking, I saw you nodding out'»

Histoire sobre la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres de Boyle y Branagh.


Flesh & Chrome

Desde Kustom Kar Kommandos (Anger) y The Cars that Ate París (Weir) hasta Titane (Ducornau), pasando por Christine (Carpenter), la relación entre carne y cromo, flesh & chrome, se ha convertido en un imaginativo subgénero por si mismo. Hoy en @filmotecacat, Crash (Cronenberg), el epítome (en todas sus acepciones) de esta especie vampírica 😉


6 de mayo de 2022. Tengo mucho interés en ver Grave (hoy en @filmotecacat) para comprobar si Titane era puro fuego de artificio o si «beber» de David Cooper (antropólogo y antipsiquiatra que planteaba que el caníbalismo estuvo en la base de la «civilización») confirma que es una autora coherente, y prometedora que merece toda la atención suscitada en su corta carrera.

Daniel Urquijo Santana si, no creo que siga en sentido literal a Cooper, incluso es posible que ni lo conozca, pero es un caníbalismo que va más allá del sadismo o refinamiento de Hannibal, tiene un trasfondo cultural de pertenencia a la familia y de herencia genética que es muy Cooper, una idea de poder de transformación destructiva que me recordaba a La posesión de Zulawski o Inseparables, y un componente de adicción presente en Arrebato o Liquid Sky. Dicho esto, es una maravilla, me demolió y me hizo abrir los ojos por completo y me pareció incluso más convincente que Titane. Así que efectivamente, como tú dices, le prestaremos muuuucha atención, hay partido 😉

Grave/Voraz/Crudo, Julia Ducornau, 2016, Francia, Petit Film, Rouge International, Frakas Productions, Fuente: Cine Maldito

Themroc Today

Level Five, eXistenz & Annette

Dos años antes de eXistenZ, Marker ya nos perdía en la complejidad de los videojuegos y la realidad virtual y sus posibilidades oníricas o utópicas, volviendo a un mundo paralelo a la batalla de Okinawa con sus «imágenes procesadas para una sociedad procesada». Hoy Level Five, la ¿secuela? de Sans Soleil en la Filmo. Por cierto, Cronenberg podía haber puesto en mayúsculas la T, con lo que quedaría un viaje por el XTC.


28 de abril de 2022. Annette, el esplendor de Leos Carax, con un inquietante toque cronenberguiano. Hoy, en la Filmoteca. Annette, el esplendor de Leos Carax, con un inquietante toque cronenberguiano. Hoy, en la Filmoteca de Catalunya (en programa doble precisamente con Crash, si vous le voulez 😉


29 de abril de 2022. [Videodrome] Si fuera posible escoger una (que no lo es) posiblemente esta seria su mejor película (no sólo en cuanto a realización o producto, sino en cuanto a tesis y clarividencia.

9 de diciembre de 2022, Exceptuando la emotiva The Straight Story, Cronenberg ha ido desarrollando una segunda faceta más allá del sci fi político radical, la del psicodrama socialmente turbador, igualmente inquietante y critico, diríamos que confluyendo con Lynch. Hoy Maps to the Stars en @filmotecacat.

10 de diciembre de 2022. LOVE Straight Story 😉 and I was just describing, not dismissingit, when I used «emotional», in the sense that it is Lynch’s only/most «straight» (in a narrative, not sexual sense) movie. Cronenberg’s «non sci fi» area of work on the social/sexual derivations of modern capitalists is the area that I find is evolving towards Lynch’s one, while, even if I enjoy both, I find a much more radical political approach in his Scanners/Videodrome type of films, his analysis of media/networks and the «new flesh» concept (I haven’t seen the new version of Crimes of the Future to give an opinion of which of the «two faces» of Cronenberg is he evolving into.


14 de abril de 2023. Hace unos meses mostraba mi mayor interés por la rabia primaria del Cronenberg que utilizaba el sci fi como revulsivo antisocial que el de la deriva lynchiana. Hoy en @filmotecacat podremos comprobar cuánto se distancia o no Crimes of the future del helado vómito original.


Carax, vuelve la tormenta

A Leos Carax se le espera una vida si hace falta , pero cuando aparece no hay un instante que esperar 😉 Así que hoy, Annette. Que le reportara el premio al mejor director en una de las ediciones más interesantes del Festival de Cannes de los últimos años es una simple anécdota.

The significance of trees and puddles

Drops of water and rays of light drench the tree trunks and flood the plains… and the fire crackles through the timber. Eastwood, Reygadas, Roeg, Tarkovski, Klimov…

Pinnland Empire. Excelente artículo con múltiples contraposiciones entre las películas de Tarkovski y otros grandes maestros del cine.


Imagen de Le toit de la baleine, Raoul Ruíz, 1982, Países Bajos/Francia.
Fuente: Cinematheque Française (añadida el 18 de agosto de 2020).

Japón / El sabor de las cerezas

Carlos Reygadas ha admitido que, además de a Bresson, Pasolini y Tarkovsky, admira enormemente a Kiarostami. Pues bien, hoy en Filmoteca de Catalunya podremos descubrir con su primer largometraje, Japón, a qué saben las cerezas del director mexicano. El significado de la vida ante la posibilidad de perderla.

«A mulberry saved my life»


Mr. Bagheri: I’ll tell you something that happened to me. It was just after I got married. We had all kinds of troubles. I was so fed up with it that I decided to end it all. One morning, before dawn, I put a rope in my car. My mind was made up. I wanted to kill myself. I set off for Mianeh. This was in 1960. I reached the mulberry tree plantations. I stopped there. It was still dark. I threw the rope over a tree but it didn’t catch hold. I tried once, twice but to no avail. So then I climbed the tree and tied the rope on tight. Then I felt something soft under my hand. Mulberries. Deliciously sweet mulberries. I ate one. It was succulent, then a second and third. Suddenly, I noticed that the sun was rising over the mountaintop… What sun, what scenery, what greenery! All of a sudden, I heard children heading off to school. They stopped to look at me. They asked me to shake the tree. The mulberries fell and they ate. I felt happy. Then I gathered some mulberries to take them home. My wife was still sleeping. When she woke up, she ate mulberries as well. And she enjoyed them too. I had left to kill myself and I came back with mulberries. A mulberry saved my life. A mulberry saved my life.

Post Tenebras Lux

Hoy en Filmoteca de Catalunya comprobaremos si Reygadas se mantiene tan dúctil con las referencias en su vuelta a los orígenes con Post Tenebras Lux (aunque en algún momento me llega a recordar más al Weir joven que a los maestros citados, pese al hipnótico travelling final tarkosvkiano y los latigazos del viento y de las nubes en las gramíneas del monumental Japón).

A Century of Picnic at Hanging Rock: William Ford (1875) / Peter Weir (1975)

Sexo y asepsia en Reygadas, Kubrick, Allen y Zulawski

Woody Allen se sentiría satisfecho por lo “suciamente” que representa Carlos Raygadas el sexo, Stanley Kubrick lo estaría por su frialdad, mientras que Andrzej Zulawski lo sentiría por su pasión.

El sexo sólo es sucio si se hace bien» Woody Allen