De todos los papelones que me «reservó» Antoni Ribas en Victòria! L’aventura d’un poble -acarreador de decorados y motoro insomne de los recados; dialoguista del marido de Teresa Gimpera, Craig Hill; doble de Xabier Elorriaga en los loopings con avioneta de época y para tirarse desde la borda de un mercante; insospechado Pecado Capital, la lujuria, disfrazado de serpiente, en el escenario de La Paloma- , el más «peligroso» sin duda fue el de encerrarse con regularidad en el camerino de Helmut Berger a repasar infructuosamente su parte en el guion. Sin embargo, soy testigo de que, aunque tenía la mano muy larga -como también pudo comprobar Pilar Miró, a quién sobó descaradamente antes de recibir un sonoro bofetón en el Festival de San Sebastián-, era un tipo muy divertido, autoparódico y generoso en extremo en sus excesos. Nadie hubiera apostado que llegaría hasta los 78. En lo importante, el hombre que actuó en dos victorias, la nostrada y la de Entebbe (donde inverosímilmente hacía de cabecilla de los secuestradores ;- ) dejó una huella indeleble simplemente prestando sus facciones a personajes memorables de directores que adoramos como Visconti, De Sica, Losey, Chabrol, Coppola o Kaurismäki (Mika, hermano de Aki 😉 Rest in whisky, my friend!
Categoría: Chabrol
La paradoja de que un Krüger nazi habría sido políticamente correcto
A los políticamente correctos que exigen que los personajes de ficción sean interpretados por actores de su misma, supuesta, «identidad» les hubiera encantado Hardy Krüger. No sólo parecía nazi e interpretaba a nazis , sino que fue nazi en su juventud. Qué «auténtico» todo ¿no? (sería idóneo para un remake de Spielberg de Los chicos de Brasil o Marathon Man -¿y como no pensó en el para su lista de Schlinder-). Pero para la gente normal que sabe diferenciar vida y obra, realidad y ficción, sólo recordarles que participó nada más y nada menos que en el Barry Lyndon de Stanley Kubrick y en Hatari! de Howard Hawks.
Por eso, subrayo siempre que hay que diferenciar entre vida y obra, además de entre juventud y madurez. Aunque también es cierto que hay quien toma papeles más activos que otros. Krüger protagonizó Junger Adles y combatió en las SS, no en la simple Wermacht, lo que parece que requería un compromiso mayor con la causa.
Hatari! es una enorme película, la vi por primera vez de pequeño y me impresionó muchísimo, hoy poco a poco Hawks se ha convertido en mi director americano clásico favorito. Y aunque todo el mundo recuerda por supuesto a John Wayne, ¿adivinen quién sale también? Mi adorado Gerard Blain, le ami americain, le beau Serge.









