Rest in whisky, Helmut Berger, el amado de los dioses

Actor Helmut Berger poses for portraits on December 11, 1969 in New York City. (Photo by Pierre Venant/Penske Media via Getty Images)

De todos los papelones que me «reservó» Antoni Ribas en Victòria! L’aventura d’un poble -acarreador de decorados y motoro insomne de los recados; dialoguista del marido de Teresa Gimpera, Craig Hill; doble de Xabier Elorriaga en los loopings con avioneta de época y para tirarse desde la borda de un mercante; insospechado Pecado Capital, la lujuria, disfrazado de serpiente, en el escenario de La Paloma- , el más «peligroso» sin duda fue el de encerrarse con regularidad en el camerino de Helmut Berger a repasar infructuosamente su parte en el guion. Sin embargo, soy testigo de que, aunque tenía la mano muy larga -como también pudo comprobar Pilar Miró, a quién sobó descaradamente antes de recibir un sonoro bofetón en el Festival de San Sebastián-, era un tipo muy divertido, autoparódico y generoso en extremo en sus excesos. Nadie hubiera apostado que llegaría hasta los 78. En lo importante, el hombre que actuó en dos victorias, la nostrada y la de Entebbe (donde inverosímilmente hacía de cabecilla de los secuestradores ;- ) dejó una huella indeleble simplemente prestando sus facciones a personajes memorables de directores que adoramos como Visconti, De Sica, Losey, Chabrol, Coppola o Kaurismäki (Mika, hermano de Aki 😉 Rest in whisky, my friend!


Ludwig, Recuerdo de Berger

Trabajé de traductor de Helmut Berger en Victoria de Antoni Ribas y el tipo era un calco de la imagen que quería desprender, mundano, simpático, cínico, depravado, adicto, charmant por interés, tenía la mano muy larga y hubiera sido un gran interprete para un Dorian Grey crepuscular al que el retrato hubiera traicionado.

Jeanne Dielman, espejo total – Les Rendez-vous de Chantal and the making of Europa

El progresivo reconocimiento de Chantal Akerman como una de las grandes directoras de la Historia ha conllevado una mayor visibilidad de sus films. Hoy en Filmoteca de Catalunya su obra magna sobre «el mundo del confinamiento y la repetición» Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, aunque mi favorita será siempre esa sonata nocturna, Les Rendez-vous d’Anna, será por mi pasión por los trenes y su relación con la formación de Europa como territorio mítico.



The making of Europa…

Europa, (t)rains through the night, Lars von Trier, 1991
Ostre sledované vlaky, Jiri Menzel, 1966
Les Rendez-Vous d’Anna, Chantal Akerman, 1978

La mayoría de los hombres llevan una vida de discreta desesperación». Henry David Thoreau


2 de diciembre de 2022. [Con ocasión del reconocimiento de Jeanne Dielman como mejor película de la Historia] Como en el campo de las ciencias y las letras, los métodos no pueden ser los mismos, lo de las listas y podios en el arte es imposible de cuantificar.


1 de febrero de 2024. Hoy volvemos al Zumzeig Cinema porque organizan estos días un imperdible e imprescindible ciclo sobre Chantal Akerman, que inicio con Les Rendez-vous d’Anna, mi película favorita de la realizadora porque conectó desde la primera visión con mi particular experiencia adolescente recorriendo Europa en trenes nocturnos Station to Station.