Mucha «tercera edad de oro de la televisión» y mucha «tendencia», pero estoy viendo las series Peaky Binders, Pistol y Sin límites y, ¡eh, que no están mal!, pero sólo me confirman que no hay nada como dedicar el tiempo y el esfuerzo a ver… películas (en el cine si es posible)
23 de junio de 2022. Gran aportación al mundo de la televisión. Eso sí, La Clave es como Mayo del 68, si la hubiera visto todo el mundo que dice haberlo hecho, hubiera durado más que Saber y Ganar. En la muerte de José Luís Balbín.
Encuentro muy interesante en el marco del neopuritanismo actual (y la anulación interesada de las barreras entre representación y realidad que conlleva) saber si habrá un momento en que las actrices de Ducornau se rebelarán por las cosas que Julia les hace hacer como se dice que hicieron las de Kechiche por lo que tuvieron que soportar de Abdellatif. ¿Y en Pleasure, de Ninja Thyberg? Y pienso en la profesionalidad de las de Zulawski, de Adjani o Schneider no se oyó una queja, en las de Reygadas, o en la imagen que dio Lynch de Rosellini, en el tiempo en que era su propia mujer. O en las que fueron realmente atormentadas como las rubias de Hitchcock o, en suma, todos los actores de Kubrick.
13 de abril de 2022. La tarde de hoy en @filmotecacat podría definirse como «When Heavy Metal (magazine/film of the 80s) met Punk». Un desabrido e inquieto programa doble con el convulso Titane de Julia Ducornau y el documental híbrido sobre The Clash, Rude Boy (Hazan/Mingay).
4 de agosto de 2011. ¿Pero a que tipo de animal, burócrata posmoderno, se le ha podido ocurrir «London Calling» como himno olímpico? Y en este caso no tienen la disculpa de no saber inglés… El zombi de ojos amarillentos se tiene que estar muriendo de la risa… «London calling to the zombies of death ()and I don’t wanna shout But while we were talking, I saw you nodding out'»
Histoire sobre la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres de Boyle y Branagh.
Flesh & Chrome
Desde Kustom Kar Kommandos (Anger) y The Cars that Ate París (Weir) hasta Titane (Ducornau), pasando por Christine (Carpenter), la relación entre carne y cromo, flesh & chrome, se ha convertido en un imaginativo subgénero por si mismo. Hoy en @filmotecacat, Crash (Cronenberg), el epítome (en todas sus acepciones) de esta especie vampírica
6 de mayo de 2022. Tengo mucho interés en ver Grave (hoy en @filmotecacat) para comprobar si Titane era puro fuego de artificio o si «beber» de David Cooper (antropólogo y antipsiquiatra que planteaba que el caníbalismo estuvo en la base de la «civilización») confirma que es una autora coherente, y prometedora que merece toda la atención suscitada en su corta carrera.
Daniel Urquijo Santana si, no creo que siga en sentido literal a Cooper, incluso es posible que ni lo conozca, pero es un caníbalismo que va más allá del sadismo o refinamiento de Hannibal, tiene un trasfondo cultural de pertenencia a la familia y de herencia genética que es muy Cooper, una idea de poder de transformación destructiva que me recordaba a La posesión de Zulawski o Inseparables, y un componente de adicción presente en Arrebato o Liquid Sky. Dicho esto, es una maravilla, me demolió y me hizo abrir los ojos por completo y me pareció incluso más convincente que Titane. Así que efectivamente, como tú dices, le prestaremos muuuucha atención, hay partido
Grave/Voraz/Crudo, Julia Ducornau, 2016, Francia, Petit Film, Rouge International, Frakas Productions, Fuente: Cine Maldito
Aparte de su innegable simpatía personal y de Trainspotting poco habría que rescatar de Danny Boyle. A no ser de la divertida corrupción para siempre del término en sí: junto con el bird-watching, el train spotting consistía hasta entonces -excepto para los yonquis escoceses- uno de esos incomprensibles y entrañables hobbies campestres ingleses que nadie nunca pensaría que pudiera deleitar y ocupar el tiempo libre de adultos educados y responsables. Desde el frescor y la irreverencia de su segunda cinta, nada de interés pues, de cuento de hadas en cuento de hadas, hasta acumular ocho Óscar y 19 nominaciones. Su única creación memorable en todo este tiempo, sin duda, fue su celebración de las raíces británicas en su potentísima concepción y realización de la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Londres (recomiendo no perderse la primera hora y media hasta que salen los atletas). Como refleja Jonathan Coe en su exquisita novela Middle England (de dónde sacamos la sugerencia de contemplarlo), sorprende el aire ecuánime, aunque con su pátina emocional habitual, con que repasa las luces y alguna sombra de su historia, huye del tufillo de Coros y Danzas en el Bernabeu, o esteladas en el Paseo de Gracia, de este tipo de eventos, y cuenta con una interpretación coral y popular, con guiños constantes al high brow, entre ellos el de un Kenneth Branagh sembrado y el ingenioso sketch de Daniel Craig y la Reina). Pero, como dijimos, un confinamiento con adolescentes obra maravillas a la hora de bucear en los archivos de películas familiares, recientemente estrenadas (es decir «comerciales», no «otro rollo de los de papá» «como nos vuelvas a poner una de Mother oh Mother -por Terrence Malick-, rompemos la reclusión»). Y por ahí han ido cayendo por casa Yesterday, Rocketman y Bohemian Rapsody, a cada cual más inane. La primera, como una novela de ciencia ficción clásica, cabalga sobre una premisa inicial muy ingeniosa que, como una serie de TV actual, sabemos va a ser incapaz de desarrollar hasta sus últimas consecuencias (hay un momento que hasta mis hijos se temían un final impotente «todo ha sido un sueño» tipo Los Serrano 😉 Lost o los Soprano). Y pese a que Elton John es el productor de la segunda (lo mejor, el remake plano por plano del vídeo ochentero de I’m still standing), la de Queen, con Brian May all frente, es aún más tramposa y pacata… Y luego dicen que Satantango es larga…
5 de febrero de 2020
Brexit: «(…) he seemed to live in a low level anger state that disturbed his nights and his days (…)». Jonathan Coe
13 de mayo de 2020
Las dos primeras adopciones tras el confinamiento: Carve up, de Jonathan Coe, y The Hellraisers of British Cinema (Burton, Harris, O’Toole y Reed, ahí es nada)