Los ojos perdidos de los caballos locos – Tarr, Muybridge, Beauvais, Zukerfeld y Maddin

Un comentario visual sobre un post de Miguel Martín de 14 de diciembre de 2021. Los ojos perdidos de los caballos locos – The lonely eyes of crazy horses – Work in progress (hoy, el escalofriante / desolador Caballo de Turín de Bela Tarr, en Filmoteca de Catalunya)


22 de agosto de 2020. «¿Quién iba a decir que el paro era, o podía ser, un elemento represivo más eficaz que los agentes a caballo? Como mínimo, lo sabía Margaret Thatcher, primera ministra británica. La estrategia de la líder tory se exporta a España, donde empieza a servir como marco interpretativo. Se demuestra que no hay mejor escenario que un alto índice de paro para convencer a la población de que su futuro está ligado al del crecimiento de la empresa privada; una manera infalible de facturar ideología corporativa. Los ochenta en España comenzaron con una tasa de desempleo del 9,5 por 100 y terminaron en el 16,9 por 100.» «Espectros de la movida. Por qué odiar los 80. (Anverso nº 9)», de Víctor Lenore

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The thin red line vs the ever present fat blue line, hommage to Bruce Wilson

17 de febrero de 2013. En BCN tenemos que dejar de exagerar. Tristemente ayer en la mani estábamos más cerca de los 12000 que dijo la poli que de 80000 de @LA_PAH.Tenemos esa fascinación numérica del capitalismo. La justicia de las reivindicaciones de @la_PAH no dependen de la multitud sino de la razón. En El caballo de Turín, Tarr explica la vida de millones de personas y generaciones enteras con tres personajes y dos máquinas de viento.

Mihály Vig: Jancsó Bergman Tarr

Cuando Tarr apareció vi la luz, Jancsó tenía sucesor. Tuve la suerte de ver una rueda de prensa suya para comprender cómo era capaz de dirigir una película coral en solo 11 planos, en especial el épico inicio, como la majestuosa Siroco de Invierno: en una hora de entrevista no se sentaba nunca e iba actuando con las manos agitadas como si interpretará él solo a todo el elenco. Había una magnífica imagen en un Cahiers en que se veían los kilómetros de vías de travelling que utilizaba y una variedad infinita de grúas y dollys para no cortar nunca. Electrizante.


26 de marzo de 2018. Cuando escucho a Mihaly Vig no sólo oigo el viento atronador de Bela Tarr, sino a los lobos de Tarkosvki, el mar lleno de cadáveres de Bergman, los fugitivos de Losey y Jancsó…


19 de febrero de 2019. Duele Europa. Armonías de Vig.


30 de agosto de 2018. «Oh, the rest is silence» (Hamlet, Acto V, Escena 2). Ante el horror de la Europa actual, que otra cosa pensar sobre que el último gran cineasta vivo se refugie en la sombra. Hoy, A londoni férfi de Bela Tarr, en Filmoteca de Catalunya


8 de julio de 2014. No se lo digas a nadie: hoy en la Filmoteca a las 21:30 horas «Los rojos y los blancos» de Miklos Jancsó. Sin Jancso, no existiría Bela Tarr.



11 de octubre de 2022. Satantango es una de esas experiencias místicas en una sala oscura, silenciosa y solitaria. Con una botella de absenta y mucha agua fría. Te transporta, y ya no eres igual al salir.

Les hommes de la baleine

👁 Les hommes de la baleine, de Mario Ruspoli, destaca en la recopilación de cortometrajes sobre animales realizados por Chris Marker. Una sesión en que la ballena, ese ser totémico, que recorre el cine de Flaherty a Huston, se codea hoy en la Filmo con sus icónicos gatos y lechuzas.

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Tarjeta Postal de El Techo de la Ballena (hacia 1967).  Archivo: Ana María Sánchez. Completo artículo sobre el movimiento de vanguardia que inspiró la película homónima de Raoul Ruiz.

Ver la película completa en la siguiente página

Ne croyez surtout pas que je hurle

No soy el único que, d’après Godard, cree que puede concebirse un espacio fílmico propio basado en el uso dialéctico de las imágenes proporcionado por su exuberante disponibilidad en la red. Frank Beauvais lleva a cabo de esta manera sus diarios en Ne croyez surtout pas que je hurle, hoy en la Filmoteca (la siguiente vidriera está basada la correspondiente del excelente blog que mantiene Francisco Álvarez Francese; y la imagen principal es de Nos
Hacemos un Cine).


Encerrados hace un año con Danny Boyle y la familia

Aparte de su innegable simpatía personal y de Trainspotting poco habría que rescatar de Danny Boyle. A no ser de la divertida corrupción para siempre del término en sí: junto con el bird-watching, el train spotting consistía hasta entonces -excepto para los yonquis escoceses- uno de esos incomprensibles y entrañables hobbies campestres ingleses que nadie nunca pensaría que pudiera deleitar y ocupar el tiempo libre de adultos educados y responsables. Desde el frescor y la irreverencia de su segunda cinta, nada de interés pues, de cuento de hadas en cuento de hadas, hasta acumular ocho Óscar y 19 nominaciones. Su única creación memorable en todo este tiempo, sin duda, fue su celebración de las raíces británicas en su potentísima concepción y realización de la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Londres (recomiendo no perderse la primera hora y media hasta que salen los atletas). Como refleja Jonathan Coe en su exquisita novela Middle England (de dónde sacamos la sugerencia de contemplarlo), sorprende el aire ecuánime, aunque con su pátina emocional habitual, con que repasa las luces y alguna sombra de su historia, huye del tufillo de Coros y Danzas en el Bernabeu, o esteladas en el Paseo de Gracia, de este tipo de eventos, y cuenta con una interpretación coral y popular, con guiños constantes al high brow, entre ellos el de un Kenneth Branagh sembrado y el ingenioso sketch de Daniel Craig y la Reina). Pero, como dijimos, un confinamiento con adolescentes obra maravillas a la hora de bucear en los archivos de películas familiares, recientemente estrenadas (es decir «comerciales», no «otro rollo de los de papá» «como nos vuelvas a poner una de Mother oh Mother -por Terrence Malick-, rompemos la reclusión»). Y por ahí han ido cayendo por casa Yesterday, Rocketman y Bohemian Rapsody, a cada cual más inane. La primera, como una novela de ciencia ficción clásica, cabalga sobre una premisa inicial muy ingeniosa que, como una serie de TV actual, sabemos va a ser incapaz de desarrollar hasta sus últimas consecuencias (hay un momento que hasta mis hijos se temían un final impotente «todo ha sido un sueño» tipo Los Serrano 😉 Lost o los Soprano). Y pese a que Elton John es el productor de la segunda (lo mejor, el remake plano por plano del vídeo ochentero de I’m still standing), la de Queen, con Brian May all frente, es aún más tramposa y pacata… Y luego dicen que Satantango es larga…



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5 de febrero de 2020

Brexit: «(…) he seemed to live in a low level anger state that disturbed his nights and his days (…)». Jonathan Coe

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13 de mayo de 2020

Las dos primeras adopciones tras el confinamiento: Carve up, de Jonathan Coe, y The Hellraisers of British Cinema (Burton, Harris, O’Toole y Reed, ahí es nada)