Destroy, she said, Marguerite against the ghosts

Para qué avivar evanescentes fuegos fatuos (Frida Kahlo-Diego Rivera, Dora Maar-Pablo Picasso, Camille Claudel-Auguste Rodin o Jeanne Hébuterne-Amedeo Modigliani) teniendo referencias auténticas grabadas en piel y piedra. Marguerite Duras fue una de las escritoras más auténticas y de las mejores cineastas del siglo, y la absoluta dominadora del hors-champ (incluso, para posmodernos amantes de vida sobre obra, la tormentosa trayectoria personal de la creadora de India Song no desmerecería de las anteriores). Hoy Détruire, dit-elle, un film «tenebroso, venenoso, vigoroso» (Le Monde), abre su ciclo en la Fimoteca de Catalunya, acompañada del maravilloso Michael Lonsdale.



¿Amenaza o liberación?



10 de marzo de 2022. La película perfecta de Pier Paolo Pasolini, Ucellaci e Ucellini, donde tanto exterior se torna interior (del páramo y el espejismo de la sociedad capitalista italiana). Y Marguerite Duras, donde tanto que sucede en el exterior constriñe el interior hasta volverlo asfixiante, con Nathalie Granger. Hoy, nuevo tour de force de este marzo en Filmoteca.


12 de marzo de 2022. Comentario al pie: Cuando alguien como María Rovira @oyesherman escribe «un maltratador como lo era Picasso» siempre busco el pie de página con la erudita fuente bibliográfica que base tal acusación y que no sea el del libelo de la ególatra tertuliana Arianna Hufftington… y nunca lo encuentro 😉


15 de marzo de 2022. Spiriti. No soy mucho de ránkings, pero hoy dan en la Filmoteca de Cataluña dos de los que fácilmente se pueden clasificar con «mejores películas de la Historia del Cine», India Song de Marguerite Duras y Teorema de Pier Paolo Pasolini, magia pura aderezada con Terence Stamp, Delphine Seyrig, Michael Lonsdale, Silvana Mangano, Laura Betti, Anne Wiazemsky…


24 de marzo de 2022. En los films de la maestra del espacio Marguerite Duras las palabras de las mujeres actúan; desgranándose progresivamente hilvanan, fabrican, envuelven, construyen, espacios propios de las mujeres. Hoy Vera Baxter en @filmotecacat y los Appunti de Pasolini.


25 de marzo de 2022. Como se dice popularmente, «el Gordo más madrugador». A estas alturas de la temporada y ya nos encontramos seguramente frente al mejor doblete del año: Le camion y Son nom de Venise dans Calcutta désert, el hors-champ más radical de la reina, Duras le arranca la desolada BSO entera a Indian Song y un año después se la pega a las ruinas vacías del pasado en otra película.


26 de marzo de 2022. Si en Son nom de Venise dans Calcuta désert, Marguerite Duras nos devolvía como a ciegos el poder evocador de la voz y el recuerdo bajo privación sensorial, en Aurélia Steiner (Melbourne/Vancouver) sigue eliminando elementos convencionales conduciéndonos al paroxismo del despojo, ríos que fluyen sostenidos solo por el montaje y la nostalgia. Hoy en la Filmo, ¿se intuye el final del camino, la desembocadura, o, desnuda de lo superfluo, anuncia ya una nueva finta a la muerte y hacia un universo paralelo metacinematográfico, ese epílogo poderoso e irónico que vuelca en Le camion?


30 de marzo de 2022. Cuando uno busca en el fondo del joyero de Marguerite Duras los ojos se posan sobre unos pequeños puntos de luz, unas gemas sueltas, diminutas, pero muy brillantes, cegadoras diría. Cesarée, Les Mains négatives L’Homme atlantique. Hoy en @filmotecacat cut-ups, aullidos y travellings, París, silencios, desgarros, nubes y ventanas, y al fondo, el océano. Las pequeñas joyas atlánticas de Marguerite Duras.


31 de marzo de 2022. Al inefable género francés de la infancia, la escuela y el coming of age, más típico de directores como Barratier, Truffaut o Malle, incluso de Pialat o Guéguedian, la maga Duras aporta su peculiar niño que aparenta tener ¡30 años! (más próximo al negarse a crecer/integrarse de Grass/Schlöndorff o a las propuestas anarquistas de Vigo, Zéro de conduite, o nihilistas, Anderson, If) en una de sus películas más «raras»… precisamente por ser más cercana a la estructura del relato convencional. Hoy, Les enfants en la Filmoteca de Catalunya.


5 de abril de 2022. Como dije al principio del ciclo que le dedica la Filmoteca de Catalunya, la desbordante Marguerite Duras oscurece los intentos artificiales de reequilibrar a posteriori la Historia del Arte en base al género partiendo de la intensidad de la vida, si es posible dramática, de sus protagonistas, y no de la calidad revolucionaria de sus obras. Y sin embargo, también añadía que no era porque no tuviera una biografía borrascosa de la que echar una mano posmoderna para los dominicales. De la que ella era muy consciente, en tanto en cuanto utiliza precisamente episodios y relaciones de su trayectoria personal como espina y ramificaciones imbricadas en su obra. El ejemplo más conocido es el de El Amante o Un dique contra el Pacífico, pero de manera más profunda vertebra toda su producción, corre un caudal de amor, y crueldad, fraternal. Y la relación entre realidad y ficción es siempre tan fantasmagórica en Duras que hemos tenido que bucear hasta en webs genealógicos para descubrir que parte de verdad hay en tanta intensidad. Más en Agatha et les lectures illimitées – La ley de la gravitación fraternal.


7 de abril de 2022. Bulle Ogier, Dominique Sanda, Mathieu Carrière… la mejor alineación del cine de los años 70 para Le navire Night, un demoledor nocturno interpretado por Marguerite Duras sobre su agónico y precioso texto para completar la estupenda antológica que le ha dedicado la @filmotecacat


9 de agosto de 2022. La vergüenza, un Bergman atípico, mi Bergman favorito, los cadáveres flotando entre la niebla, tragedias que pasan fuera de campo, que no acaban de advertirse como el horror cotidiano que se desata en el trasfondo, como La noche de los muertos vivientes

Apichatpong Weerasethakul, Tsai Ming-liang y Edward Said, la voz inquebrantable

Lo más interesante del cine de lo que llevamos de siglo proviene sin duda de Oriente, con su visión punzante y desolada y densas texturas. Hoy en la Filmoteca, Sud Pralat/Tropical Days, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, y el domingo, Rizi/Días, del taiwanés Tsai Ming-liang.



3 de mayo de 2022. Si estuviéramos en los 60 seguramente habría surgido un crítico que hubiera calificado de nuevas olas asiáticas a la variedad y riqueza del cine contemporáneo que nos viene de ese continente, directores que comparten una «epitelialización» de las texturas (son películas que parece que pueden tocarse) a través de tratamientos extremos del color, ya sea denso o difuminado, para transmitir la pulsión fatalista que recorre sus meandros. El ejemplo perfecto de esa vocación de trascendencia transfronteriza, de universalidad en la diversidad, sería la representación a varias voces y varios lenguajes (incluyendo la vibrante escena final con los impactos secos de una lengua de signos desesperada, «Nosotros viviremos») del Tio Vania de Chéjov en Drive My Car de Hamaguchi).

Hoy Chun jiang shui nuan/Dwelling in the Fuchun Mountains, de Gu Xiaogang, en la Filmoteca de Catalunya.


Said, la voz inquebrantable

Buscando el texto de referencia sobre Orientalismo, de Edward Said, para el espacio que estoy preparando sobre cine (y política, y arte… 😉 he encontrado el borrador del artículo que le dediqué con ocasión de la muerte de ese gran filósofo universal, y activista, y viendo la vigencia de la tragedia indescriptible que azota al pueblo palestino lo traigo hoy a la palestra (en su momento, tuve el triste honor de que lo citaran en su Archive con ocasión de su publicación en la revista salvadoreña Vértice el 19 de octubre de 2003).

Cuando paseamos por las ventosas y asoleadas avenidas de Johannesburgo, con sus nombres de los verdugos y las víctimas aún colgando, símbolos abofeteadores de que el país es fruto de un pacto entre el antiguo régimen y la población para acabar con el horrendo crimen institucional que supuso el apartheid, y vemos a los antiguos enemigos, como en El Salvador, enfrentados, pero dialogantes, incluso sonrientes, en el Gobierno y en el Congreso, puede soñarse que algún día podamos pasear igualmente por las calles de Gaza o de Haifa, y se mezclen en el callejero, como soñaron Said y Barenboim, los nombres judíos y árabes. Ese día pienso romper mi aversión a visitar el Estado religioso, belicoso e intolerante de hoy y espero poder caminar por la calle que su pueblo le dedique. Seguro que tendrá banquitos al sol, de ésos que invitan a sentarse a practicar su deporte favorito: reflexionar. Ahí le esperaré, Said, ahí le esperaré.

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