Chile. Postcards of the abyss. Of fact and fiction, and why focus is political (I)

Missing tiene uno o varios problemas, problemas de perspectiva de clase: Costa-Gavras se centra en un desaparecido estadounidense y mantiene siempre el foco, literalmente, en la reacción de los protagonistas norteamericanos, como en la escena de la morgue, donde los cadáveres siguen anónimos y desenfocados. Existen películas mucho mejores (más políticas y menos emocionales) y más precisas (en los dos sentidos de la palabra) como las de los chilenos Patricio Guzmán (La batalla de Chile) o Miguel Littin, el francés Armand Mattelart (La espiral) o todo el «ciclo chileno» de los alemanes «orientales» Heynowski & Scheumann y su equipo clandestino (por ejemplo, Yo he sido, yo soy, yo seré ).

Un esfuerzo loable pero inútil el de rebajarse a los criterios político-estéticos de unas audiencias que no así van a ir a ver la película y mucho menos salir cambiados por su contemplación. Un enfoque/desenfoque son un planteamiento político y resulta duro ver qué importa más la reacción de Lemmon que la enormidad de la barbarie. Dudo que lo hubiera hecho con las del Holocausto

Otro problema es que muchas veces una película mainstream rebajada al planteamiento emocional de un tema actúa como cortina de otras películas mucho más incisivas sobre el mismo (igual que sucede con remakes, añadidos modernos de color o sonido, y otras re-producciones entre cinematografías de magnitudes desiguales.


Missing zinefilaz.blogspot.com/2017/05/missing-desaparecido-1982.html
H&S ecommerce.umass.edu/defa/film/4689 yo he sido La spirale completo https://www.youtube.com/watch?v=nnZI4RX5Fh4 Pinohet spiral tiovictorcardenasvalderrama.blogspot.com/2018/10/presidente-salvador-allende-y-augusto.html
Batalla disparo www.infobae.com/sociedad/2019/10/25/la-tragica-historia-del-camarografo-argentino-que-filmo-su-propia-muerte-en-chile/
Historia de HandS www.theclinic.cl/2013/04/09/los-cineastas-comunistas-que-enganaron-a-patria-y-libertad/


Patricio Guzmán, memoria impecable, nostalgia de la esperanza

20 de agosto de 2026. Aunque prefiero La espiral por su análisis al magno fresco del auge y caída de la soberanía popular en Chile, La batalla de Chile, por su carga emocional, la obra completa del santiaguino es impoluta como el agua helada de un lago andino (como los de La cordillera de los sueños). Curiosa, pero (ideo)lógicamente Chris Marker, autor junto a Armand Mattelart, Jacqueline Meppiel y Valérie Mayoux de la primera, precisa disección antiimperialista, ayudó a financiar el montaje y la difusión del canto épico sobre la esperanza y la represión del socialismo «con rostro humano», la segunda. El activismo y el compromiso con la clase obrera pagaron un precio de sangre altísimo: LBDC muestra y LE explica cómo Leonardo Henrichsen filmó su propio asesinato, tiroteado en directo por un militar durante el Tanquetazo; y Jorge Müller, director de fotografía y estrecho colaborador de Guzmán, aún está desaparecido tras el golpe de El conde (Pablo Larrain). Tras la muerte de Raúl Ruiz en 2011, con 70 años, y de Patricio Guzmán, de 85, la semana pasada, de «nuestros amores» australes sólo queda Alejandro Jodorovsky a aus 97.


15 de julio de 2024. Uno de los problemas de los dictadores es que acaban haciendo el ridículo. Desde Motosierra Milei a Desapariciones Bukeke, se esfuerzan por entroncar con las bufonadas sangrientas del pasado, especialmente a través del ramalazo de las capas. No ae pierdan la imprescindible El Conde, de Pablo Larraín, no se ha visto tan impecable disección de la degradación y la depravación desde la visita de Heynowski & Scheumann a Chile.


15 de agosto de 2023. Raoul Ruíz. «Las interrogantes sobre qué fue de los obreros que participaron«


11 de septiembre de 2013. Hoy se cumplen 40 años de uno los momentos más gloriosos de la pervivencia de la razón humana en medio de las peores condiciones posibles.

Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!»

Últimas palabras de Salvador Allende Gossens el 11 de septiembre de 1973 antes del bombardeo del Palacio de la Moneda en Santiago de Chile


Shinoda, West Side Story y las reinterpretaciones

Tiene cierto sentido que Olivier hiciera un Hamlet porque era considerado uno de los mayores actores shakespearianos de su tiempo, como Branagh sólo que éste último es mucho mejor director (Much Ado for Nothing, Henry V). El más cinematográfico fue el de Kózintsev, con guion de Boris Pasternak, como es el más grande su Rey Lear. [Al cuarto señor que usted cita no tengo el gusto de conocerle 😉 ni permitiré que su nombre mancille este listado jajajajajajaja…] En todos estos casos hay un libreto que se va reinterpretando. West Side Story como tal es un musical que puede sufrir también versiones, pero o lo cambias radicalmente (Conrad, Coppola, Herzog -que no Sénder- con El corazón de las tinieblas) o exponiéndolo literalmente es casi imposible que ni te acerques a una comunión de talentos en un estado de trance como es el original. No digo que no valga la pena intentarlo, pero no sería una iniciativa comercial y ramplona como ésta [la de Spielberg], sino algo así como el «WSS» de Godard o de Zulawski o de Kurosawa. De hecho, ya hay un maravilloso japonés, mitad West Side Story, mitad La ley del silencio, con toques de Pierrot Le Fou, A flame at the Pier (del maestro Shinoda, tiendo a confundirla con Flor pálida del mismo director porque las vi en el mismo y alucinante miniciclo que le dedicaron hace un par de año), que acaba con una increíble back projection -o incluso, como en el Skolimovski de Hands Up!, pudiera ser una lona que cae y el fondo fuera real- de las aguas oscuras del puerto mientras un cortejo fúnebre de pandilleros, trabajadores, huelguistas, esquiroles y policías lleva el cadáver del protagonista -una especie de Raphael, Elvis, Brando, Dean nipón todo en uno- y detrás desfila el amor imposible. Más que versiones, remakes, secuelas o precuelas, creo que en arte funcionan las reinterpretaciones, apropiaciones, superaciones, inversiones, yuxtaposiciones, inspiraciones… Aquí están las impresiones del vertiginoso caleidoscopio de recuerdos de aquellos días.



Y algún día hablaremos de Macbeth…


Albany: The weight of this sad time we must obey;
Speak what we feel, not what we ought to say.
The oldest hath borne most: we that are young 385
Shall never see so much, nor live so long.

King Lear, Grigori Kózintsev, 1971, URSS

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