El universo, según Pedro Costa – Gomes, When Joseph Conrad met Marguerite Duras

¿Qué mejor manera de entrar en el universo de Pedro Costa que Où gît votre sourire enfoui?, su película sobre Jean-Marie Straub y Danièle Huillet volcados sobre la moviola, definida por Jean-Luc Godard como el mejor film sobre la relación entre cine y montaje. Hoy en @filmotecacat


18 de enero de 2023. Pedro Costa nos presenta hoy en @filmotecacat Mudar de vida, una joya del Cinema Novo en la que Paulo Rocha, como Flaherty, o más bien, Ruspoli con Les hommes de la baleine, abordaba la dura vida de una comunidad de pescadores afectada por la industrialización de su modo de existencia.


19 de enero de 2023. Otra de las sesiones maestras con las que nos está deleitando Pedro Costa: dialogo entre susurros, de Puissance de la parole, de Jean Luc-Godard, a Cézanne-Conversation avec Joachim Gasquet, de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, delicadeza y clarividencia, hoy en @filmotecacat


Enlaces del 17

https://www.lacid.org/fr/films-et-cineastes/films/ou-git-votre-sourire-enfoui Costa montaje
Costa retrato https://www.filmoteca.cat/web/ca/cicle/pedro-costa-retrospectiva-i-carta-blanca
Godard montaje http://www.elumiere.net/exclusivo_web/nyff13/nyff13_05.php


7 de diciembre de 2025. Desgraciadamente la alienación inherente a la propiedad privada en el capitalismo que degrada los potencialmente maravillosos cuerpos y mentes humanos a mera mercancía y convierte todos los procesos de producción en epítome de explotación, ha condenado hoy en día al apellido Epstein a ser sinónimo de repugnante degradación moral, pero hubo un tiempo en que ese nombre significaba estar en presencia de uno de los más grandes artistas del siglo, que elevó el cinematógrafo a cumbres expresivas sin parangón, Jean Epstein. Hoy en la Filmoteca de Catalunya, con Finis Terrae y Le tempestaire, le acompañaremos, como con Ruspoli, Rocha o Flaherty, a ese territorio del confín, el litoral, dónde la interrelación entre el hombre y el mar es más intensa y libre, pero también de una estrecha dependencia llevada a veces hasta extremos trágicos.

Finis Terrae 1 https://revistaiconica.com/finis-terrae-jean-epstein/
Finis Terrae 2 https://blueprintreview.co.uk/2025/08/finis-terrae-eureka/
Le tempestaire https://www.acmi.net.au/whats-on/virtual-cinematheque/restless-heart-many-faces-jean-epstein/le-tempestaire/

Hemos pedido permiso a Estrella Millán Sanjuán para reproducir a continuación un extracto de su siempre deslumbrante contribución sobre Os faroleiros (1922) de Maurice Mariaud. Si quieren disfrutar de una experiencia única, recomendamos dirigirse al artículo íntegro.

«OS FAROLEIROS fue dirigida por Maurice Mariaud (1875-1958) director, guionista y actor francés que empezó en el cine cuando despuntaban la Pathé y la Gaumont, llegando a codirigir con Louis Feuillade. Contactar con Raul de Caldevilla (escritor y periodista, hijo de españoles) le hizo conducir su carrera un tiempo en Portugal, donde rodó y actuó en varias películas de la Caldevilla Film. Esta película de 1922 fue la primera en el país luso y supuso una de las más ambiciosas y más grandes producciones de nuestro país vecino en la etapa muda. En Portugal fue llamada ‘O faroleiro da Torre do Bugio» y desconozco si el gran Jean Grémillon la conocería antes de rodar su película denominada igual unos años más tarde, «Les gardiens de phare», donde la pareja de fareros terminaba en una situación terrible, aunque por razones muy diferentes.

Un director que no es tan conocido como sus coetáneos pues, si bien tienen una factura estupenda sus películas, no llegaba al nivel del vanguardismo de Dulac, Epstein, Gance, Perret o L’Herbier, por poner unos ejemplos. Aunque es de justicia reflejar que «Os Faroleiros» sí posee virtudes visuales y algún elemento impresionista destacable entre el naturalismo de su historia. La Fundación Jérôme Seydoux-Pathé se propuso en 2019 reivindicar su figura dentro de la historia del cine francés organizando un ciclo en diciembre llamado «Redescubriendo a Maurice Mariaud».

(…)

Con la aparición de esta película se ha vuelto a desatar mi pasión por la historias en torno a los faros. No la conocía y cruzarme con ella por casualidad ha sido un feliz hallazgo. Cuánto escrito hay en la historia del cine con epicentro en lo que representa un faro, cuántas posibilidades se abren alrededor de su arquitectura, soledad y espacio interior claustrofóbico e irrespirable. Recuerdo un párrafo de mi publicación de hace casi dos años sobre Los faros en el cine: «Arquitecturas estrechas, sólidas, fijadas fuertemente al suelo para soportar el paso del tiempo y los embates constantes de las olas y el viento. Torres de la perseverancia, del compromiso, de la fortaleza imperturbable. Estructuras desgastadas con un poso romántico, capaz de transmitir múltiples sentimientos que van desde la tranquilidad a la melancolía, de la soledad al desasosiego en noches grises. Un faro no deja indiferente porque está inundado de carga simbólica y su estado solitario conecta enormemente con nuestro yo más insondable».

«Os Faroleiros» persigue de nuevo en el cine las relaciones insalvables entre personas unidas, en este caso, por lazos del rechazo y la venganza por amor, a las que la estrecha convivencia en el puesto de farero (qué bien suena ‘faroleiro’ en portugués) agudiza la confrontación y el desastre final. Un lugar donde las pasiones se intensifican y donde el equilibrio entre deber, convivencia y pulsión acaba resquebrajándose. En «Os Faroleiros» está muy presente la relación liminal entre tierra y mar, como también la de la vida y la muerte o la civilización con la naturaleza. El umbral entre conflictos morales se rebasa pronto por la aparición egoísta del deseo a toda costa rompiendo las normas entre los habitantes de esas casas de madera entre la arena. Enfrentados a un mar que se muestra en los momentos de más tensión agitado e imprevisible, anunciando la tragedia».

Y de propina y ofrecido por la propia Estrella, la compilación de faros en el cine con la que siempre hemos soñado, con la fina perspectiva analítica que la caracteriza: La simbologia de los faros en el cine.


19 de marzo de 2025. When Joseph (Conrad) met Marguerite (Duras). Grand Tour de Miguel Gomes es una delicada joya de facetas orientalistas y ráfagas de realidad en que la lánguida pareja se busca y se pierde adentrándose cada vez más en la negrura y la nada. Fotografiada de manera exquisita por Gui Liang y Sayombhu Mukdeeprom, director de fotografía inconfundible de Apichatpong Weerasethakul y Luca Guadagnino. In your face en Zumzeig Cinema.


31 de julio de 2026. Cuando se habla de cine portugués inmediatamente se vienen a la cabeza los nombres de Manoel de Oliveira y Pedro Costa, pero últimamente viene pisando fuerte su Albert Serra particular, Miguel Gomes. Muchas ganas Miguel Martín de asistir hoy en la Filmo a su peculiar Grand Tour. Por cierto, este fin de semana fui con la familia a ver ese «gran viaje» primigenia que es la Odisea, versión Christopher Nolan. La encontré una actualización/americanización (como si a West Side Story la hubiéramos llamado Romeo y Julieta) de Homero muy interesante, aunque demasiado dependiente de los set pieces, unos mejores que otros -por ejemplo el de los muertos, el de Sinón, Teresias y el Hades, me pareció magistral-, aunque con poca ensoñación (me falta un toque Boorman, tipo Excalibur), y las escenas bisagras de Calipso rechinaban un poco, asépticas cual Oblivion de Tom Cruise. A pesar de que las actuaciones son excelentes, también estoy de acuerdo Sergio Sánchez en que es difícil desligarse de las caras conocidas, seleccionadas imagino que por motivos crematísticos. Pese a ello, se agradece haber mantenido algunas de las pinceladas de análisis histórico (el hundimiento de la Edad de Bronce), político-filosófico (la disección del origen del capitalismo en el paso del mito al logos Ulises mediante de La dialéctica de la Ilustración de Theodor Adorno) y moral («resulta que los destructores ‘pueblos del mar’ éramos nosotros») que el original ha suscitado a lo largo de la Historia.


Lord Jim, Aguirre’s Apocalypse; Marquand’s Candy & Jires’s Valeria (& the Thyssen art fake)

– We have only one god

– That is unfortunate because there is so much work for just one god

Lord Jim es una de las más magníficas y angustiosas novelas de uno de los escritores más magníficos y angustiosos en lengua inglesa, Conrad. Realmente la novela de acción tiene poca, trata sobre la culpa y cuando el pasado nos alcanza… Me has dado motivos Jordi Barberà para repasar la peli aunque me temo que como todas las adaptaciones directas del gran autor polaco (no así Aguirre o Apocalypse) será más traditore que traduttore 😉 El cartel que has elegido sí que es una pasada psicodélica.


Revisando Lord Jim es interesante descubrir en los títulos de crédito, como actor, a Christian Marquand, haciendo de «oficial francés». El hermano de Nadine Tritignant, marido de Tina Aumont, padre del hijo de Dominique Sanda y protagonista de Dios creó la mujer junto con Brigitte Bardot (ríete tú de Warren Beatty), juntó a sus amigos (ahí es nada) Charles Aznavour, Marlon Brando, Richard Burton, James Coburn, John Huston, Walter Matthau, Ringo Starr, Ewa Aulin, Elsa Martinelli, Sugar Ray Robinson, Marilú Toló, Anita Pallenberg, Florinda Bolkan y Enrico Maria Salerno, entre otros, para hacer aquel trip maravilloso que fue Candy. Un fin de semana del fatídico año de 2001, yo me paseé por las praderas de Benoni y bajo el sol sudafricano, oyendo las músicas del mundo entre banderas multicolores y múltiples tribus, igual que Eva Aulin e igual de alucinado que ella en su sesentayochero y sesentayochista periplo. Fue sin duda el «fin de semana de las maravillas». Uno de tantos de mi mágico año en Sudáfrica. Strange, Bright, Days indeed.


14 de septiembre de 2021. Por cierto que el pintoresco Marquand tiene la facultad de aparecer de repente en los sitios más insospechados… como en la página 247 del libro de David R.L. Litchfield The Thyssen Art Macabre, dedicado a esta saga de robber barons teutones y a los métodos por los que reunieron su sobrevalorada colección de arte, como ¡amante de la segunda esposa del barón Heini, la socialité y supuesta amante del hermano de Franco, Nina Dyer -Carme Cervera sería la quinta-! Que a esta arribista le regalen 100 millones de euros por el alquiler de la deficiente retahila de falsificaciones malhabidas y segundones de dudosa procedencia de su nazi aristócrata indica cuál es la política cultural de la socialdemocracia 😉 Carmen Cervera regresa al Thyssen tras firmar un acuerdo millonario por la cesión temporal de «su» museo (que también corre a cuenta nuestra).

Shinoda, West Side Story y las reinterpretaciones

Tiene cierto sentido que Olivier hiciera un Hamlet porque era considerado uno de los mayores actores shakespearianos de su tiempo, como Branagh sólo que éste último es mucho mejor director (Much Ado for Nothing, Henry V). El más cinematográfico fue el de Kózintsev, con guion de Boris Pasternak, como es el más grande su Rey Lear. [Al cuarto señor que usted cita no tengo el gusto de conocerle 😉 ni permitiré que su nombre mancille este listado jajajajajajaja…] En todos estos casos hay un libreto que se va reinterpretando. West Side Story como tal es un musical que puede sufrir también versiones, pero o lo cambias radicalmente (Conrad, Coppola, Herzog -que no Sénder- con El corazón de las tinieblas) o exponiéndolo literalmente es casi imposible que ni te acerques a una comunión de talentos en un estado de trance como es el original. No digo que no valga la pena intentarlo, pero no sería una iniciativa comercial y ramplona como ésta [la de Spielberg], sino algo así como el «WSS» de Godard o de Zulawski o de Kurosawa. De hecho, ya hay un maravilloso japonés, mitad West Side Story, mitad La ley del silencio, con toques de Pierrot Le Fou, A flame at the Pier (del maestro Shinoda, tiendo a confundirla con Flor pálida del mismo director porque las vi en el mismo y alucinante miniciclo que le dedicaron hace un par de año), que acaba con una increíble back projection -o incluso, como en el Skolimovski de Hands Up!, pudiera ser una lona que cae y el fondo fuera real- de las aguas oscuras del puerto mientras un cortejo fúnebre de pandilleros, trabajadores, huelguistas, esquiroles y policías lleva el cadáver del protagonista -una especie de Raphael, Elvis, Brando, Dean nipón todo en uno- y detrás desfila el amor imposible. Más que versiones, remakes, secuelas o precuelas, creo que en arte funcionan las reinterpretaciones, apropiaciones, superaciones, inversiones, yuxtaposiciones, inspiraciones… Aquí están las impresiones del vertiginoso caleidoscopio de recuerdos de aquellos días.



Y algún día hablaremos de Macbeth…


Albany: The weight of this sad time we must obey;
Speak what we feel, not what we ought to say.
The oldest hath borne most: we that are young 385
Shall never see so much, nor live so long.

King Lear, Grigori Kózintsev, 1971, URSS

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