Gracias al ecléctico gusto de Paco Poch @filmotecacat recupera hoy Elvira Madigan, parte de los vicios privados, públicas virtudes de Suecia, que revelaría el comprometido autor Bo Widerberg (Joe Hill, Adalen 31), un «joven airado» escandinavo que se atrevió a criticar al mismísimo Bergman por su intimismo.
Publicado originalmente el 20 de mayo de 2020. Revisitando El Padrino. Un festín, no recordaba que tan mediterráneo. Sin la pantalla de un cine, pero degustado a su ritmo, como una tarantela, como los bailes que la puntúan. No re-cordaba cómo las pequeñas máculas, como las escenas del hospital de las partes I y II, pue-den hacer que valoremos aún más la perfección del conjunto; y cómo contribuye la pátina de Gordon Willis a la maravilla… y a la continuidad. No recordaba qué gran actor era Pacino antes de que hiciera solo de Pacino… ni que Andy García fuera actor. Sí recordaba lo auténtico que era Franco Citti, pero no que también prestara su rocosidad a Coppola. Si recordaba que no había secundarios ni terciarios, sólo una gran saga, en que cada uno aporta su textura, tan bien interpretados que no distingues el personaje del artista; y que llegabas a creerte que Shire, Caan, Cazale y Duvall son de verdad familia, y que, como con Scorsese, no llegas a sim-patizar de verdad con ninguno, pero que aún te caían peor los malos tan perfectamente cíni-cos y vulgares, pero tan adorablemente malvados, Virgil Sollozo, Don Fanucci, Joey Zasa, Mosca di Montelepre (y una mención aparte para tantos otros, Clemenza, Pentangeli, Tomassino, Richard Bright, Raf Vallone, Eli Wallach, y un Sterling Hayden, cuyos cinco minutos le abrían dado para protagonizar Sed de Mal). Hasta Diane Keaton no parece que se interprete a sí misma, sino a una persona de verdad. No recordaba que la IIIª parte es tan buena como las dos primeras (con el inicio monólogo incluso del Julio César de Shakespeare y escaleras vaticanas del cine negro y de Welles), o que las dos primeras realmente sean una, sólo que con De Niro haciendo de Brando. Por último, una maldición retroactiva para aquellos prede-cesores de las redes sociales que por pedantería nos hicieron perder una actriz pasable y nos legaron una directora horrible… que uno está tentado de gritarle al cura asesino interpretado por Mario Donatore, cuando dispara contra Mary Corleone, “¡asegúrate, inútil! ¡qué no está muerta! ¡remátala, qué volverá de entre los muertos para atormentarnos con sus ínfulas de cineasta infanta! ¡qué en venganza se va reencarnar en la perpetradora de tostones infuma-bles y con pretensiones como Maria Antonieta!!!!!! Por cierto, sé que hay mucho debate sobre el tema, pero mi experiencia personal es que cuando me informaron de que el grueso de muchas de las películas, incluso Malas Calles de Scorsese, no se habían rodado en Little Italy, en Manhattan, porque ya estaba rodeada y entreverada por Chinatown, sino en Little Sicily (por cierto, ahora al lado del Bronx Zoo está Little Yemen , me fui al Bronx a visitarlo y, por causalidad, acabé comiendo en un restaurante que tenía la clásica señal estadounidense de que “allí se había rodado una escena del padrino”. La barra, las mesas, todo el escenario eran clavados al del film, y Por supuesto fui al baño a comprobarlo y hay que decir que todo respondía a mi escena favorita de la primera parte, el asesinato de Sollozzo y McCluskey. Era 1992, y Nueva York era aún una ciudad con distritos muy peligrosos, en el Alphabet City de Sangre y salsa (Mixed Blood, Paul Morrisey, 1984) había que entrar con taxi enrejado y los camellos todavía bajaban las dosis en capazos de las ventanas rotas , pero en aquel rincón parecíamos estar en Sicilia de verdad, sillas en los umbrales de las casas con viejos charlando, maceteros de geranios en los balcones y la gente llamándose de un extremo al otro de la calle. El restaurante, hoy desaparecido, se llamaba Louis y creo recordar que estaba es el de 3531 de White Plains Rd como lo indican algunos buscadores, pero mi memoria es un coladero y no entro en la encendida polémica que hay en los foros especializados (sí, hay foros especializados y fans que han desenterrado hasta menús de los años 20 para probar su punto
6 de septiembre de 2022. Cuando viajas por EEUU sabes que es difícil ver algo nuevo, vas a rever, a volver a ver, a hallarte inmerso, en algo que ya has visto en una peli. Un día entré en un diner del Lower East Side de NYC, sin nada que lo hiciera singular… y encima de la barra había un cartel (benditos ingenuos con sus omnipresentes carteles que recordaba que en ese local se había rodado LA escena de Cuando Harry se encontró con Sally (o viceversa): .
When Harry met Sally, Rob Reiner, 1995, Castle Rock Entertainment, Nelson Entertainment
21 de diciembre de 2023. La culpa por la obra de Sophia Coppola la tenéis los que la criticasteis por su actuación en El Padrino 3…. no estaba tan mal y desde entonces ha empleado hasta su último aliento en vengarse de tamaña injusticia Aquí la veis cuando piensa en su próxima película…
16 de febrero de 2026. Bye, bye, and thank you, Tom Hagen. Robert Duvall dies at 95.
En su manía de simplificarlo todo, la maldita hemeroteca algorítimica encasilla a los actores incluso después de muertos. Sí, James Caan fue Sonny Corleone en El Padrino, pero con él se va también mi héroe de la infancia, el Jo-Na-Than!, de Rollerball, o en la madurez el Dios que sacrifica a su hija querida de Dogville, e incluso el policía humano menos humano en aquel Blade Runner/Distrito 9 para pobres que fue Alien Nation.
25 de enero de 2024. Si, como en la música pop, en el cine hubiera un one hit wonder, pensaría inmediatamente en Lee Tamahori. Y alguien muy cercano seria Norman Jewison, que acaba de morir a los 97. El canadiense fue el artífice de la prodigiosa In the heat of the night, una de las obras que mejor resume el estado de las cosas y el soul del Deep South en los 60. Y también fue el autor de The Thomas Crown Affair, uno de los más elegantes y precisos usos de pantalla dividida (Gance, De Palma, Fleischer) que se recuerde, con un equipo en estado de gracia, Hal Ashby al montaje, los vericuetos de la memoria de Michel Legrand a la música y Pablo Ferro a los créditos y efectos visuales. Y con unos elencos de fábula, Poitier, Steiger, Oates, Lee Grant, McQueen, Dunaway, hasta Yaphet Kotto… ¿Quién no recuerda la primera vez que se deslizó por el aire a las notas de Windmills of your Mind?
The Killing of a Chinese Bookie, la epopeya nocturna de neón y sangre de Ben Gazzara en un Cassavetes enloquecido y alienado ahora en las sucias calles de Los Angeles, con una rugosidad de colores y luces que parece haber sobrevivido a un incendio. Hoy, banquete en Filmoteca de Catalunya.
[Recordando el aniversario de The Killling of a Chinese Bookie en la Filmo y que el próximo 3 de febrero hará 33 años que murió John Cassavetes y 10 desde que Ben Gazzara decidiera acompañar a su amigo.]
The Killing of a Chinsese Bookie, John Cassavetes, 1976, EEUU, Faces Distribution
The Killing, Stanley Kubrick, 1956, EEUU, Harris-Kubrick Productions para United Artists/The Killing of a Chinsese Bookie, John Cassavetes, 1976, EEUU – Ambas en The Criterion Collection