Encasillados después de muertos, James Caan y la maldita hemeroteca del algoritmo – Norman Jewison, soul windmills of the South

En su manía de simplificarlo todo, la maldita hemeroteca algorítimica encasilla a los actores incluso después de muertos. Sí, James Caan fue Sonny Corleone en El Padrino, pero con él se va también mi héroe de la infancia, el Jo-Na-Than!, de Rollerball, o en la madurez el Dios que sacrifica a su hija querida de Dogville, e incluso el policía humano menos humano en aquel Blade Runner/Distrito 9 para pobres que fue Alien Nation.


25 de enero de 2024. Si, como en la música pop, en el cine hubiera un one hit wonder, pensaría inmediatamente en Lee Tamahori. Y alguien muy cercano seria Norman Jewison, que acaba de morir a los 97. El canadiense fue el artífice de la prodigiosa In the heat of the night, una de las obras que mejor resume el estado de las cosas y el soul del Deep South en los 60. Y también fue el autor de The Thomas Crown Affair, uno de los más elegantes y precisos usos de pantalla dividida (Gance, De Palma, Fleischer) que se recuerde, con un equipo en estado de gracia, Hal Ashby al montaje, los vericuetos de la memoria de Michel Legrand a la música y Pablo Ferro a los créditos y efectos visuales. Y con unos elencos de fábula, Poitier, Steiger, Oates, Lee Grant, McQueen, Dunaway, hasta Yaphet Kotto… ¿Quién no recuerda la primera vez que se deslizó por el aire a las notas de Windmills of your Mind?


Los (malos) obituarios saturan los buscadores

Con ocasión de la muerte de Jacques Perrin. Y con los algoritmos de búsqueda las noticias de la muerte de un artista son las que aparecen primero, y hay que irse directamente a la página 30 para encontrarse algo decente que no sea un puré de tópicos preparado por un iletrado de agencia, y siempre con sus «éxitos más populares», la etiqueta, para unos Paradiso, para otros Blade Runner… No digamos ya como sea algún gran actor que ha tenido la desgracia de participar en una saga supercomercial tipo Harry Potter o James Bond.

Trumbull, and Man met the Monolyth, and He saw it was full of Stars

El corredor silencioso se encara con el monolito repleto de estrellas. Muere Douglas Trumbull, el director que nos fascinó con la precursora Silent Running y el genio de los efectos especiales de 2001, Blade Runner o Encuentros en la Tercera Fase.

The Thing. Of good and evil, bourbon and vodka and the Cold War

Sobremesas 80s de festivo. Recordando a mis hijos que una de las cosas que más impactaba de The Thing de Carpenter (aparte de la banda sonora de Morricone, el increíble reparto, la tensión perfecta del relato, los guiños a la Guerra fría en las bebidas de los protagonistas) era un cierto relativismo reflejo de la podredumbre moral, pero poco común en películas «de acción», de la época y que además me ha propulsado a la actual: el miedo y la lucha por la supervivencia pueden «llevar a los buenos a hacer cosas malas» (entre otras, Russell ejecuta a un par de sus amigos que ni siquiera están contaminados, salvan al monstruo cuando se les presenta en formas de Naturaleza inocente («creo que vi un lindo perrito»), y entre todos destierran y condenan a la infección al más lucido de ellos que es quien precisamente les avisa). Del original de Hawks, me quedo sobre todo con el humor: «¿has podido fotografiarlo? Si, al caer he tomado parte del techo y mi pie»). De la de los productores del remake de Amanecer de los muertos, me quedo con la infantil curiosidad de la precuela y la imprescindible (ya tardaban) reivindicación de los noruegos y sus pedazos cronenberguianos de video granuloso alrededor de la fosa del platillo. Y un gusto volver a ver las pesadillas de uno de mis creadores de criaturas (junto al Rambaldi de La posesión) favorito: Rob Bottin (pronúnciese todo seguido ;-), caracterizado durante el rodaje en la cuarte foto adjunta.


25 de junio de 2022. Si, si, ya sé, que si Blade Runner, que si «yo he visto cosas que no podéis llegar a imaginar» (eh, atentos, que yo hasta lloro cuando Rutger Hauer declama su pieza), pero hace 40 años también se estrenó un film de mucha más ambigüedad moral, una versión, que no remake, de un grande por otro grande, que convirtió ambos films en clásicos complementarios.


6 de septiembre de 2022. Casualmente, hoy he comenzado a trabajar en la parte alta de la ciudad… y la mayor parte de los niños que iban al cole en grandes coches ¡eran rubios! Será que el dinero activa algún tipo de gen mutante o de sustancia decolorante. ¡Qué lucidez la de Carpenter en The Thing, They live y Village of the Damned.

Village of the Damned, John Carpenter, 1995, EEUU, Universal Pictures, Fuente: Espinoff

18 de abril de 2023. En La Cosa de Carpenter los humanos beben whisky y los posibles infectados, vodka. Puede ser casualidad o un guiño a las películas de terror de la Guerra Fria ¿Alguien puede desarrollarlo?

El uso de iPhones por parte de ‘villanos’ en películas y series.