La límpida mirada – Sobre la infancia: Kiarostami avant la lettre, Loach, Truffaut y Ray

Para comenzar a revisar los films del ciclo de Abbas Kiarostami avant la lettre en @filmotecacat, Lebassi Baraye Arossi (Un traje para la boda), o del vestido como peldaño de ascenso o fantasía de pertenencia social, un lloviendo piedras iraní de su dura época infantil y juvenil.


8 de junio de 2020. No creo que sea un punto de vista muy original 😉 pero aún me parece remarcable la correspondencia entre la calidad de la mirada de Satyajit Ray y François Truffaut sobre la infancia, y la limpieza -que no «inocencia»- de la de los niños en sus obras, con las que estamos descubriendo en el ciclo de la Kanoon de Kiarostami en @filmotecacat Hoy, Tadjrebeh (La experiencia).


9 de junio de 2022. Aunque Mossafer (El pasajero) es comparado, y sin duda producto de una mirada comparable como decíamos ayer, con los 400 golpes y otros notorios coming of age de jóvenes atrapados por un sistema inexorable, los niños de Kiarostami parecen aún más atrapados, sin horizonte de liberación, ni siquiera un atisbo de catarsis, final. Hasta se podría inferir un cierto parentesco desolado con los del neorrealismo italiano o los ragazzi di vita. Hoy en @filmotecacat


16 de diciembre de 2021 y 14 de junio de 2022. Hoy en la Filmo An shab ke barun amad+Ghazieh-e Shekl-e Aval, Ghazieh-e Shekl-e Dou Wom/La nit que va ploure+First Case, Second Case / Shirdel y Kiarostami antes de Kiarostami muestran la lucha, la educación y la esperanza, y a la vez la represión y el ostracismo, en su propia carne fílmica, que también existían en el Irán de antes de los ayatolás.

Hoy en el ciclo Kanoon de Kiarostami en @filmotecacat se repite la sesión de 16 de diciembre en que pudimos ver su análisis sobre la delación en Primer caso, Segundo caso, asi que igual mejor disfrutar del extenso y muy personal documental de Scorsese sobre el cine estadounidense, A Personal Journey


15 de junio de 2022. Kiarostami sigue abordando fenómenos sociales en tiempos de la revolución iraní como el orden o la rebelión con Avaliha (Párvulos), Hamshahri (Conciudadanos) y Be Tartib ya Bedoun-e Tartib (Ordenadamente o desordenadamente), las tres pequeñas joyas de su etapa en la Kanoon de hoy en @filmotecacat.


16 de junio de 2022. Solo los que vivimos cerca de una @filmotecacat podemos pontificar que «sólo en sala es cine», pero sufrimos el efecto festival, debemos atracarnos cuando podemos. Hoy pues programa doble de Kiarostami, del morettiano -¿bergmaniano?- Gozaresh (El informe) al godardiano Nema-ye Nazdik (Close Up).


17 de junio de 2022. Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?), la primera película de la trilogía de Koker, o la precuela de la «trilogía de la vida» según el propio Kiarostami, constituye la bisagra en la aceptación del director y la consiguiente popularización del nuevo cine iraní en el extranjero. Hoy en @filmotecacat.


24 de junio de 2022. Con Mashgh-e Shab (Deberes) Kiarostami vuelve a poner la cámara a la altura de sus pequeños protagonistas para analizar la relación de los niños con esta «condena» universal de las tareas como antes lo había hecho con las causas de las travesuras en Avaliha (Párvulos), ambas con la indagación del sistema de educación iraní de fondo y como objetivo final. Hoy en @filmotecacat


26 de junio de 2022. Bad ma ra khahad bord (El viento nos llevará) constituye la última película de lo que Kiarostami considera su «Trilogía de la vida» y en este sentido funcionaria como un aún mas depurado apéndice de la canónica «Trilogía de Koker» aunque no esté filmada alli. Hoy en @filmotecacat


28 de junio de 2022. La coincidencia con la oportunidad única de ver la elusiva obra de Bill Douglas hace que, como en los viejos tiempos, volvamos a los programas dobles y hoy en @filmotecacat encaremos y acelremos por la recta final del ciclo de Abbas Kiarostami con sus clásicos Zendegi va digar hich (Y la vida continúa) y Zire darakhtan zeyton (A través de los olivos) completando también las cua/trilogías «de Koker» o «de la vida», o incluso «de los terremotos».


2 de diciembre de 2022. En 2008, con Shirin, Kiarostami volvió de alguna manera a sus tiempos experimentales/didácticos de la Kanoon de los años 70 y 80, con catálogos de humanos en primer plano, escrutando cara a cara a sus objetos sean niños (Deberes), conductores (Conciudadanos) o, como en este caso, actrices. Hoy en @filmotecacat. Fuente de la imagen: Kiarostami Foundation.


La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)