Alain Tanner, naufragio y alegría de mayo del 68 – Cuando todos fuimos Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000

A los 92 años sale de escena Alain Tanner, portaestandarte de la alegría y el naufragio de mayo del 68. Con su clásica discreción. Pese a la cual, en una época, todos fuimos Jonás, que cumpliría 25 años en el año 2000, nos escondimos como elefantes avergonzados en la bañera de Le retour d’Afrique, nos topamos con los límites de la libertad en el paraíso capitalista vagando por las carreteras suizas con Messidor (mucho antes que Thelma y Louise y contradiciendo a Welles sobre el ansia de revuelta de los suizos) y nos perdimos por las desoladas calles de la ciudad blanca, n’est-ce pas? Mil gracias por tantos buenos momentos que permanecerán y au revoir, Alain.


14 de febrero de 2023. A pesar de la coincidencia de género de sus protagonistas, Messidor tiene mucho más que ver con Easy Rider (e incluso con la no tan trágica Im lauf der zeit), que con la edulcorada Thelma y Louise en el sentido de analizar la imposibilidad de ser auténticamente libre bajo el capitalismo aun saltando a los márgenes del vacío extremo del nomadismo o del vagabundo. Hoy en Filmoteca de Catalunya.


Jonas (Mekas), que cumplió 78 años en el año 2000

Fuente: Artishock

Welles, la catedral de Chartres y la aspiración divina del arte

Como demostró en Sed de Mal o Campanadas a Medianoche, Welles no se cortaba a la hora de cortar, por bello que fuera lo purgado, pero el extático poema sobre Chartres y la aspiración divina del arte, de F for Fake nos lo legó completo. Hoy, en Filmoteca, y el 17 de julio espero caer rendido en persona ante esos vitrales.

La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)


Cuando el destino nos alcance – Happy Soylent Year 2022

Felices fiestas y próspero año 2022… en el que, no es por nada, estaba situada Soylent Green (Cuando el destino nos alcance, 1974), de Richard Fleischer, basada en la novela ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! (1966) del gran Harry Harrison.

The «going home» score in Roth’s death scene was conducted by Gerald Fried and consists of the main themes from Symphony No. 6 («Pathétique») by Tchaikovsky, Symphony No. 6 («Pastoral») by Beethoven and the Peer Gynt Suite («Morning Mood» and «Åse’s Death») by Edvard Grieg. (Wikipedia)
Fuente: Izquierda Diario.
Edward G. Robinson died 12 days after interpreting this scene. Source: Medium

31 de mayo de 2014. Algún día nos invadirán los marcianos y no nos daremos cuenta porque pensaremos que son policías.

Perplejo por los galácticos (antes de la ley mordaza). Despliegue de policías antidisturbios con uniformes galácticos contra una manifestación anticapitalista el 31 de mayo de 2014 en la Ronda de Sant Antoni de Barcelona.
Autor: José Iglesias Etxezarreta

13 de octubre de 2022. En estos tiempos en que la mayoría de bandas de rock son «de tributo», creo que prefiero ver a los originales supervivientes que no pude ver en su época. Aunque sean abuelitos que se arrastren por los escenarios (o sea, que más o menos como yo 😉 a veces son mucho más cañeros e impactantes que muchos de los grupos actuales. Hoy, los Dead Kennedys en Razzmatazz.

Fuente: Agente Provocador, 45 Revolution y Razzmatazz.