El ciclo Naruse y la música en películas mudas que no la conservan

Yogoto no yume / Sueños cotidianos inaugura hoy el ciclo de Mikio Naruse. Sería una excelente ocasión para que @filmotecacat aproveche que dispone de dos pases por film para satisfacer la eterna propuesta de los amantes del cine sin aditivos de no colorear con música enfática e innecesariamente una obra muda cuando no se cuenta con una partitura original, al menos en una de esas proyecciones.

Añadirle una banda sonora que trata de ilustrar lo ya visible convierte la propuesta artística en una nueva, a dos manos, director clásico y músico moderno, que en el peor de los casos resulta además en un subrayado reiterativo y farragoso (el viento de Sjöström o el amanecer de Murnau). Incluso cuando se restaura un cuadro o una cinta se actúa con gran cuidado y precisos estudios previos. Y específicamente en el cine, al ser imágenes en movimiento y por medio del montaje, las películas (pensemos en las máquinas de Vértov o las líneas danzantes de la sinfonía de la gran ciudad de Ruttmann) ya disponen de una música propia por lo que propuestas como las de Coppola de orquestrarlas o de Turner de colorearlas solo suponen una grosera alteración de su concepción y alcance primigenios, en el mejor de los casos una performance independiente del artists.

¿Somos capaces de imaginar ciertos clásicos de Morricone, Mancini, Hermann o Bernstein con otra banda sonora, muchas de ellas trabajadas en plena convivencia con el resto de creadores de la cinta?

Efectivamente, las estatuas también mueren e incluso si una obra ha llegado incompleta, mutilada o agonizante se debería respetar su estado, conservándola en lo posible, pero remontar el México de Eisenstein o las últimas películas de Welles es puramente un ejercicio de estilo reservado a los estudiantes de las academias. Tal vez lo único atractivo de la Sagrada Familia era que estaba inacabada.


Otras referencias – L’argent – Bresson / Ruttmann / Vertov / Eisenstein / Resnais-Marker / Welles / Sjöström / Murnau
– Napoleón de Gance-Coppola , Metrópolis-Pegasus


2 de febrero de 2022. Hoy Meshi / El almuerzo, 2 de 10 del ciclo de Mikio Naruse en la Filmoteca. Mil gracias a los organizadores por el arduo trabajo de encontrar todas las copias de la antología en 35mm. De todas formas, a partir de esta proyección, cabe esperar que cuando se vea un acordeón en pantalla se oiga también (y no un piano como ayer), y que la sala esté a oscuras como debe ser (y no con un foco del 15 quemando el delicado blanco y negro de la obra original). Como dice con su acertadísima retranca Luis Carceller Alcón, «espero no morirme antes de haber podido ver el Guernica en colores» 😉

3 de febrero de 2022. Hoy Okasan / Madre, 3 de 10 del ciclo de Mikio Naruse en la @filmotecacat. No creo en los ránkings, pero esta tarde está muy difícil la «competencia»: a su lado, el segundo Kippur de Amos Gitai y, por encima de todo, el fenomenal Hamlet de Grigori Kózintsev, ¡bendito dilema! 😉 Otras referencias: Kozíntsev, Gitai, Pudovkin

La mujer apoya la cabeza en el hombro de su amante reencontrado

8 de febrero de 2022. Hasta los pacifistas humanistas Kobayashi e Imamura y la radicalidad antisistema de Oshima o Yoshida, el impacto del fascismo, el imperialismo, la guerra y la derrota en la vida japonesa, y en especial de las mujeres, se resumía, en las películas inmediatamente posteriores a la contienda, en un juego triste de ausencias y presencias, sombras y reencuentros.
Hoy Ukigumo / Nubes flotantes, nuestro 4 de 10 en el ciclo Naruse de la Filmoteca. Image


9 de febrero de 2022. Con el precioso , y preciso, título (original) de Crisantemos tardíos / Bangiku, Naruse nos presenta los matices en uno de los papeles tradicionales conferidos a la mujer japonesa, el de geisha, a medio camino entre la amante, la prostituta, la música, la conversadora -en una sociedad de hombres-. Y continúa la extraña impresión que teníamos con Mizoguchi de que ha ido perdiendo paulatinamente protagonismo no sólo en el cine, sino en la vida real de Japón, aquella soterrada bajo la producción y los tópicos, la que madruga cada día para buscarse la vida, ese entramado tan «moderno» que presenta la película, de una prestataria y de sus clientas, que hoy en día se denominaría con grandilocuencias como «microcréditos», «empoderamiento» o «emprendeduría».



18 de febrero de 2022. Hoy Onna ga kaidan wo agaru toki / Cuando una mujer sube la escalera, 9 de 10 del ciclo Naruse de @filmotecacat y @fundacionjapon con sus actores fetiche Hideko Takamine y Masayiki Mori. Por el neopuritanismo de estas redes he tenido que poner la imagen de Muybridge ¡vestida! y no la que lógicamente se desprenderia de la seríe propuesta, una más de las limitaciones que me llevaron a crear Histoire[s].


23 de febrero de 2022. Midaregumo/Nubes dispersas, la última película de Mikio Naruse (por cierto, en ésta también hay viudez, pero sobrevenida ;-), es también la que cierra el ciclo de actual de Filmoteca de Catalunya. Esperemos que suponga un punto y seguido porque 10 de 78 saben a poco, pero hay que destacar el gran trabajo de la Fundación Japón para hallar todas las copias en 35mm, conservando todos los matices, y a su vez en excelente estado.


26 de noviembre de 2022. Hoy Los nibelungos, la épica epopeya expresionista de Fritz Lang. En copia restaurada, podria ser un dia historico si no fuera por el empecinamiento de @filmotecacat en no ofrecer al menos uno de los pases sin el azúcar añadido de la música en directo cuando no se dispone de partitura original para el film.

La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)