Alain Robbe-Grillet, hace 40 años en Marienbad

El año que viene se cumplen 40 de la magnífica y deslumbrante antología ofrecida por el Instituto Francés sobre el poco conocido entonces Alain Robbe-Grillet -guionista además de El año pasado en Marienbad-, que ahora cumpliría 100. Por eso, en el socorrido ciclo estival de los centenarios @filmotecacat ofrece hoy L’Immortelle.

Tanto amor que desborda – A Woman Under the Influence / Amour et le voyage à Cythère

19 de junio de 2022. Con ocasión del 92 cumpleaños de Gena Rowlands, Concha de Plata de San Sebastián, dos Globos de Oro, tres Emmys, pero únicamente nominada al Óscar en dos ocasiones (por A Woman Under the Influence y Gloria), y luego dicen que son los Globes los desprestigiados 😉 por lo que finalmente tuvieron el honor, nunca mejor dicho, de tener que concederle el Honorífico para reconocer su increíble trayectoria interpretativa y fuerza vital.

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Publicada originalmente el 16 de enero de 2021. A Woman under the Influence. Tan dura que es una de las pocas que he visto hace poco tiempo de Cassavetes que creo que me saltaré esta vez. Y eso que es bellísima, posiblemente una de las mejores, el amor de Falk es inconmensurable, pero confieso que sufro mucho ante la fragilidad del personaje (aunque, hablando de cónyuges, tal vez sea mucho más degradante el trato infligido por Lynch a Isabella Rosellini en Blue Velvet). Hay tanto amor (delante y detrás de la cámara) y tanta voluntad de salir adelante que me desborda, llegando a ser más desesperada que la increíble Lo importante es amar o Posesión.


9 de marzo de 2020. Si algo se desprende de los films de Angelopoulos (y de Tarr, Haneke o de Hu Bo), es que es la soledad la que nos rodea a todos, incluso en los momentos de ruido omnipresente, y la alienación, de la cual sólo se salva la idiocía de los patriotas, porque la lucidez es apátrida. Y la única salvación está en la rebeldía, en el amor, eterno como la niebla, efímero como una chispa, cierta locura. Taxidi sta Kythira, Viaje a Citera, hoy en la Filmoteca de Catalunya.


La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)


They drive, they live, by night – Le salarie de la peur

They drive, they live, by night (Raoul Walsh/Nicholas Ray/Henri-Georges Clouzot)


8 de septiembre de 2021. Además de ser uno de los más grandes actores e intelectuales del cine francés gracias a Yves Montand hoy podremos ver en la gran pantalla y (esperemos) buena copia la increíble El salario del miedo de Henri Clouzot en el solvente ciclo que la Filmoteca les dedica a él y a Simone Signoret.

Yves Montand e Edith Piaf | Estrela Sem Luz (Étoile Sans Lumière, Marcel Blistène,1946)

19 de agosto de 2023. Si hace unos dias eran Belmondo, Karina, Szabó y Fuller los que cruzaban la noche como fantasmas sobre un espejo, hoy en Filmoteca de Catalunya lo hacen Humphrey Bogart, Ida Lupino, George Raft y Raoul Walsh en una de las películas con el titulo más bello de la Historia, They Drive by Night.