Negro sobre negro, con Flor pálida (Kawaita Hana) comenzamos el ansiado ciclo de Filmoteca de Catalunya del maestro Masahiro Shinoda, asistente de Ozu, uno de los grandes, con Oshima, Yoshida o Imamura, de la Nueva Ola japonesa o de Shochiku por su capacidad para reinterpretar cualquier género dándole una acerada mirada crítica sobre la sociedad y una profunda comprensión y empatía con el ser humano.
1 de diciembre de 2023. Aun constituyendo un género del cine popular en sí mismo, los grandes directores japoneses, tal vez con la excepción de Ozu, utilizaron el cine de samurais para derivar un subgénero «político» que les sirviera para diseccionar los entresijos de la sociedad japonesa, no sólo los ejes sobre los que discurre secularmente, sino de los de su propia estructura contemporánea. Hoy Ibun sarutobi sasuke, 2 de Masahiro Shinoda, en Filmoteca de Catalunya.
3 de diciembre de 2023. La revisión del Tratado de Seguridad entre EEUU y Japón en 1960 supuso un enorme trauma para la izquierda nipona llevando a la deriva de los desencantados del movimiento estudiantil y de la Liga Comunista hacia la Fracción del Ejército Rojo o, posteriormente, a la Liga de Oposición Unida contra Narita. La continuidad de la ocupación, cuyo efecto por ejemplo tanto impresiona en la situación de dependencia de muchas de las protagonistas de los films de Naruse o Mizoguchi de la época, tuvo un tremendo impacto ese mismo año en la producción de los directores más jóvenes y combativos como Nagisa Oshima y su portentosa Noche y niebla en el Japon y en Shinoda con Lago seco. Hoy 4 de Masahiro Shinoda en Filmoteca de Catalunya.
5 de diciembre de 2023. Un año más tarde de que Nagisa Oshima realizara El entierro del sol (un Los olvidados japonés), Masahiro Shinoda utilizaría en Mi rostro arde bajo el sol, una de sus películas más populares, la figura del sicariato para adentrarse y desvelar el lado oscuro del aparente progreso acelerado del desarrollismo de postguerra. Hoy 5 de Shinoda en Filmoteca de Catalunya
6 de diciembre de 2023. Ya saben que yo no soy de listas, pero A Flame At the Pier/Tears on the Lion’s Mane (Namida o sishi no tategami ni, 1962). esa mezcla de On the Waterfront (1954) -sin la pueril obsesión de autojustificar desesperadamente la delación de Kazan- y West Side Story (1961), y de James Dean con Raphael, estaría en mi Top 10… varias veces Hoy, 6 de Shinoda en Filmoteca de Catalunya
Que God(ard) me perdone, por esta herejía, pero me da la impresión que Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña urden una trama más densa y adulta en As bestas que el propio Sam Peckinpah en Perros de paja. Las escenas de las discusiones, entre ellos sobre las expectativas y el destino al rechazar la oferta de las eólicas, y entre madre e hija sobre should I stay or should I go, son autenticas cumbres del guion y la actuación de la cinematografía española (Luís Zahera por supuesto, pero también Diego Anido, Denis Ménochet, y Marina Foïs que se come literalmente esa inesperada y espléndida «segunda parte» de la película). Y esas empatías contradictorias, transitorias pero densas, que generan los monólogos sucesivos de sus pretendidos diálogos tienen su inicio y se dotan de su fluidez con la filigrana de todos los encuadres de los personajes de espaldas, contemplando el paisaje indomable al fondo como un lienzo salvaje (en especial el primero, el del pastor y el «francés» -y qué naturalidad la del juego inconsciente de lenguas múltiples-. Hostilidad y aridez de Bierzo, la foresta como una manta húmeda y asfixiante, pero que también proporciona identidad.
Aunque This sporting life sea más irregular que The loneliness of the long distance runner, y Tom Courtenay tenga más aristas que Richard Harris, siempre preferí «in the long run ;-)» a Lindsay Anderson frente a Tony Richardson (quien, tras su fulgor, se reveló con cierta lógica un «director después de…») al considerarlo el más político y radical, polifacético y coherente, de los de por sí impactantes y vivificantes movimientos del Free Cinema y los Angry Young Men de la Britannia de los 50, 60, 70, mezclando en su escueta carrera la garra de Peter Watkins, el desgarro del malogrado Bill Douglas, la puesta en escena de Peter Brook y la lucidez de Kevin Bronlow, con su cinismo único y su capacidad de aunar talentos de the best and the boldest escritores, actores y músicos de su era (TSL, por ejemplo, está escita por David Storey y proudicda por el polifacético britano-niño judío superviviente del Holocausto-checoslovaco Karel Reisz). Hoy comienzo su gran ciclo en Filmoteca de Catalunya.
5 de febrero de 2023. Los niños franceses de Zéro de conduite y sus almohadas han crecido en todos los sentidos para convertirse en jovenes airados británicos con acceso a un arsenal. De la joie de vivre infant al nihilismo adolescente, hoy If…, pasión y liberación de Lindsay Anderson en la Filmoteca de Catalunya.
Fuente de todas las fotos de Red, White and Zero: Mondo Digital
7 de febrero de 2023. Las películas de episodios u ómnibus, tan típicas de los 60, esconden algunas de las joyas más chispeantes de sus autores. Hoy Red, White and Zero en @filmotecacat reúne a Anderson, Brook, Reisz y Richardson con el primer Anthony Hopkins, el gran Zero Mostel, Michael York, Vanessa Redgrave o el mismísimo Douglas Fairbanks Jr.
8 de febrero de 2023. Como rebelde, oportunista o víctima del sistema capitalista y de la «britanidad», la colaboración de Malcolm McDowell fue mucho más extensa con Linsday Anderson que con Stanley Kubrick. Hoy, O lucky man! en Filmoteca de Catalunya. El personaje de su trilogía curiosamente también se llama Travis, Mick Travis, ¿como cuál otro? Si, Bickle por supuesto, pero también Henderson. Con la imprescindible ortografía musical de Alan Price
Foto 2 y 7 https://esbilla.wordpress.com/2013/03/14/trilogia-mick-travis-variaciones-iconoclastas-sobre-inglaterra/
9 de febrero de 2022. Conflicto fraterno, patriarcal y de clase en la adaptación de una obra teatral de, de nuevo, David Storey, donde Lindsay Anderson explota la tensión telúrica contenida en otros dos actores fetiche de esta generación de volcanes, Brian Cox y Alan Bates. Hoy, In Celebration en Filmoteca de Catalunya.
Enlaces
In Celeb hand 3 https://rowereviews.weebly.com/viewing-log–reviews/in-celebration-1975-lindsay-anderson
In Celeb 2 https://quadcinema.com/film/in-celebration/
17 de febrero de 2023. Como en el Privilege de Peter Watkins o La Naranja Mecánica de Kubrick/Burgess, una atmosfera desquiciada sirve para diseccionar y derribar los grandes mitos de la sociedad británica. Hoy en @filmotecacat Britannia Hospital, un sarcastico Black Mirror avant la lettre de Lindsay Anderson, el final de la trilogia de Mick Teavis/Malcolm McDowell es un reflejo preciso de una realidad enferma mediante el uso de la distopía y su elevación al absurdo, tan caro para los más lucidos y radicales intelectuales y activistas anglosajones como Orwell o Huxley.
23 de febrero de 2023. Lo que podría haber ido por el camino de la acre ¿Que fue de Baby Jane? se convirtió en una nostálgica versión anciana de The Misfits: The Whales of August fue la última película de ficción de su director Lindsay Anderson y de las legendarias actrices Lilian Gish, Bette David y Ann Sothern (y casi para Vincent Price). La juventud se fue, pero sus reminiscencias pueden volver, como las ballenas de agosto. Hoy en Filmoteca de Catalunya.
Monkey business
28 de marzo de 2022. Monadas de Ferreri dos veces, Oshima y Reisz.
Winstanley the diggers song
20 de octubre de 2021. A marvelous film for a magnificent story. David Downes’ post «Those that Buy and Sell Land, and are landlords, have got it either by Oppression, or Murder, or Theft…Take notice, That England is not a a Free People, till the Poor that have no Land, have a free allowance to dig and labour the Commons, and so live as Comfortably as the Landlords that live in their enclosures.» Gerard Winstanley, (born 19 October 1609, Wigan).
Winstanley, 1975. 95 min. Director: Kevin Brownlow: Winstanley
¿Se puede juntar tanto talento en un encuadre? Del jardín mágico de Providence, John Gielgud, Dirk Bogarde y Alain Resnais, ya solo nos queda Ellen Burstyn, ya que se acaba de (mor)ir el maravilloso David Warner. Pero por el discurrir de la Historia del Cine creo que volverán a darse conjunciones como las de los 60 y 70.
Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.
Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉
Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, Hugh Thomas, Stanley G. Payne, Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).
Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).
(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)
¡Qué Bilbo Bolsón ni qué ocho cuartos! Se llamaba Ash, y en el momento en que lo reconecten, se volverá a encontrar perfectamente. En la foto, Ian Holm, junto con Ian Richardson y David Warner.