Buñuel, sin subterfugios – El Salvador, Los olvidados y el ángel exterminador

Aparte de las entrevistas y pese a una etapa al frente del diario, en El Salvador sólo escribía asiduamente en la sección de Cultura ya que era la parte menos vigilada y, como en el franquismo, dónde se podía colar critica social mediante metáforas y eufemismos. El ciclo Buñuel de la Embajada, por ejemplo, resultó una ocasión ideal que me permitió para abordar temas como el de las pandillas («grupos autoorganizados de jóvenes excluidos y huérfanos de horizonte y esperanza») utilizando en este caso la reseña de Los olvidados (película que ya suscitó en su época escándalo en Mexico), hoy en la Filmoteca. Por cierto, la imagen de la escena doméstica marera proviene del deslumbrante y terrible documental, La vida loca, que realizó el malogrado Christian Poveda antes de ser asesinado por una falsa acusación de policías corruptos.


30 de abril de 2023. Ayer los niños desheredados los abordaba Buñuel, hoy en la Filmoteca es Vittorio de Sica quien se (pre)ocupa con Sciuscià/Shoeshine. De cuando la pobreza suscitaba en artistas activistas ira, compasión, denuncia, análisis y compromiso politico, y no desprecio, agresividad y represión.


22 de mayo de 2023. Cuando, como explicaba el otro dia, utilizaba el ciclo de Luis Buñuel que organizaba el Centro Cultural de España en El Salvador como cortina eufemística para tratar en El Diario de Hoy los problemas nacionales que no podia tratar abiertamente, me serví de El ángel exterminador para denunciar «la claustrofobia de la codicia». Hoy en la Filmoteca de Catalunya.


2 de septeimbre de 2026. Roberto Valencia También contribuyeron las instituciones. Uno de los más grandes documentales de América, hecho en El Salvador. Jueces y policías tampoco quedaron tan bien retratados y algunos corruptos le acusaron de soplón para incitar a su asesinato.

Roberto Valencia

2 de septiembre a las 6:57 p. m. ·

Diecisiete años sin Christian Poveda

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La última vez que vi en persona al fotoperiodista Christian Poveda fue dos meses antes de que lo asesinaran aquel 2 de septiembre de 2009. El 30 de junio, la Alianza Francesa de San Salvador organizó un debate titulado «Violencia juvenil, ¿qué soluciones?», y él era uno de los ponentes. Llegó con su mejor sonrisa y sin recibir ni un dólar a cambio. No llegamos a treinta personas de público. Al terminar se acercó a pedirme prestado el teléfono para llamar a su pareja.

En sus intervenciones dejó clara su postura sobre las maras: las políticas represivas implementadas por la derecha en El Salvador fueron un fracaso, hay sectores de la sociedad que se lucran de la extrema violencia que carcome el país, los medios de comunicación locales tienen una cuota de responsabilidad importante, y la única solución a corto plazo es que el Gobierno se siente a negociar con los pandilleros y fomente las condiciones para que se dé una tregua entre la Mara Salvatrucha y el Barrio 18.

Su documental, ‘La vida loca’, está en sintonía con ese planteamiento que dibuja a los mareros más como víctimas que como victimarios. En el documental de Poveda los represores son los policías y los soldados. Los pandilleros son una joven que busca a su madre, que la abandonó a los seis días de nacer; son una madre que amamanta a su hijo; son un niño de la calle agradecido con el Barrio 18, su única familia; son jóvenes que quieren ganarse la vida amasando pan, pero que son perseguidos. En noventa minutos aparecen pandilleros que se divierten bromean bailan trabajan se drogan se redimen se tatúan, pero no hay ni un solo plano de alguno armado, como si las armas fueran algo ajeno. Ante ese recorte de la realidad, no es de extrañar que la crítica de cine publicada por el diario francés Libération concluyera con esta frase: «Ha podido dibujar los contornos de los personajes, por lo que ahora es imposible negarles la condición de víctimas».

Lo mejor que hace el documental no está en el primer plano de lectura. La pandilla que retrata va más allá del estereotipo del grupo de jóvenes tatuados con predisposición al delito y a la violencia. Poveda logra captar la complejidad del fenómeno, algo que se aprecia con claridad en los velorios y entierros. En el último que se muestra, el de la pandillera tuerta, los tatuados son minoría. Lo que abundan son rostros imberbes, adultos mayores, abuelas, niños. Todo un entramado social.

Unas semanas antes del estreno, que fue en septiembre de 2008 en el Zinemaldia, el Festival Internacional de Cine de Donostia, en Euskadi, le pregunté qué opinaba de su película.

—La película es, como decimos en Francia, à double tranchant, a doble corte. Realmente yo he compartido la vida de estos locos, y hay algunos que los ves vivir… y los ves vivir y los ves vivir. Y es puro documental, no es como un actor que muere, pero que ya sabes que lo vas a ver vivo en otra película. Aquí mueren de verdad. Y eso es algo impresionante y que da fuerza a la película, pero al mismo tiempo asusta mucho.

Hoy todo son elogios para ‘La vida loca’, pero hasta el día del asesinato no estaba funcionando. Pasó sin pena ni gloria por los festivales en los que se proyectó, y su primer contacto con la gran pantalla fue una decepción. En España se estrenó comercialmente en diciembre de 2008, pero solo se proyectó en cuatro salas: dos de Madrid y dos de Barcelona.

—La película tuvo poca repercusión —me dijo Luis Ángel Bellaba, productor y distribuidor de la cinta en España—. Fue tan leal con el tema de su película, las maras y con el dolor que representa esa vida, que filmó exactamente eso. Y lo describió tan bien que a lo mejor resultó muy duro. La gente no está acostumbrada a ese tipo de películas.

Para el 30 de septiembre de 2009 estaba previsto el estreno en Francia, la tabla de salvación de la inversión. Además de director, Poveda era coproductor y había vendido su casa en Francia para financiar el documental. Estaba también convencido de que la viabilidad de su próximo proyecto dependía de que ‘La vida loca’ obtuviera unos números aceptables. Poveda quería dirigir una película sobre las maras, pero esta vez de ficción. El guion lo iba a escribir Horacio Castellanos Moya.

Quizá por esa necesidad, Poveda recibió con inusitado entusiasmo una propuesta de la revista francesa Elle: que uno de sus equipos viajara a El Salvador para escribir un generoso reportaje sobre las pandilleras protagonistas de ‘La vida loca’, que se publicaría justo la semana del estreno en Francia. Una publicidad invaluable.

—Él quería hablar con nosotros —me dijo en el penal de Quezaltepeque Moreno, sobrenombre de José Luis Rosales, ‘dieciochero’ desde los doce años y uno de los personajes que más peso tiene en el documental.

El Barrio 18 citó a Poveda en el reparto La Campanera de Soyapango. Aceptó porque ese encuentro iba a tener una doble función: por un lado, allanar el camino antes de la visita del equipo de Elle; y por otro, explicar a una parte del nuevo liderazgo de la pandilla que él no era el responsable de que el DVD se estuviera vendiendo en las calles.

El miércoles 2 de septiembre Poveda madrugó como de costumbre, y se sentó frente a su computadora. Navegó durante al menos dos horas, con constantes ingresos en Facebook, el portal al que dedicaba tanto tiempo en los últimos meses. De la casa salió con una camisa azul oscuro: iba a que lo entrevistaran por la exposición fotográfica que había curado y que estaba a punto de inaugurarse en el Photocafé. Regresó pasadas las diez. A mediodía volvió a subirse en su Nissan Pathfinder plateada y se dirigió hacia La Campanera.

Le dispararon dos veces en el rostro, a muy corta distancia.

La revista Elle abortó su reportaje, pero Poveda logró lo que se había propuesto: publicidad invaluable para ‘La vida loca’. El documental se estrenó el 30 de septiembre en Francia con éxito de crítica y de público, se reestrenó en España un mes después y con los años terminó convertido en una cinta de culto.

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Hoy, 2 de septiembre de 2026, se cumplen diecisiete años del asesinato de Christian Poveda.

Este texto es una nueva versión de un fragmento de una crónica de más de 4200 palabras titulada ‘¿Quién mató a Christian Poveda?’, que es una de las dieciséis crónicas y perfiles que integran mi libro Made in El Salvador, que está a la venta en Amazon. También pueden pedírmelo directamente a mí, si lo quieren firmado y con dedicatoria.

Point Blank, un cuadro abstracto

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Merece la pena verla una y otra vez; aunque también podrías colgarla en una pared, de tan frugal es casi arte abstracto

💬 Point Blank, John Boorman, 1967, EEUU, Metro-Goldwyn-Mayer

School’s out for summer – Les enfants

Al inefable género francés de la infancia, la escuela y el coming of age, más típico de directores como Barratier, Truffaut o Malle, incluso de Pialat o Guéguedian, la maga Duras aporta su peculiar niño que aparenta tener ¡30 años! (más próximo al negarse a crecer/integrarse de Grass/Schlöndorff o a las propuestas anarquistas de Vigo, Zéro de conduite, o nihilistas, Anderson, If) en una de sus películas más «raras»… precisamente por ser más cercana a la estructura del relato convencional. Hoy, Les enfants en el ciclo dedicado a la escritora en la Filmoteca de Catalunya.

[1985: Festival de Berlín: Mención de honor, Premios C.I.C.A.E. y C.I.D.A.L.C., tuvo un precedente cuando Jean Marie Straub y Daniele Huillet llevaron a la pantalla el relato Ah Ernesto de la propia autora. If… por su parte ganó la Palma de Oro de Cannes en 1969]

I understand you…

The principal of If… school just before getting shot by the insurgents’ girl
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Ir a «Las niñas, estado del discurso convencional«, en Histoire[s] du Cinéma

Kill for Peace y los Misterios del Orga(ni)smo

Imperialisms never change,they will continue to sacrifice people for power and richness. And their political croonies take advantage for their own interests (for example,, today Putin, Johnson and Biden are trying to pull off a Malvinas/Falklands Thatcher/Junta effect).

If you don’t like a people /

or the way that they talk / If you don’t like their manners / or they way that they walk, / Kill, kill, kill for peace / Kill, kill, kill for peace

(and, don’t worry, media will always find an excuse later)

Dusan Makavejev’s movie W.R. Mysteries of orga(ni)sm (1971)
Performed by the great The Fugs

Frankly my dear, I don’t give a damn about «the Ukraine», «the Great Russia» or «the Free United States», I don’t give a damn about Queen and Country, if I’m worried for somebody is about the people that live in Ukraine, in Russia or in the States.


24 de marzo de 2022. En el patio del colegio el matón americano le asegura al chico de gafitas que le «protegerá» del matón ruso, que se encuentra en horas bajas. Cuando éste se entera de que el chaval se quiere ir de la pandilla, se lia a bofetadas con el pobre niño, que reclama la intervención prometida, a lo que los del Lado Oeste del recreo le contestan que aguante que van a presionar a los hermanos mayores del bully y que si no para van a avisar a su tía china para que todos se queden sin merienda 😉 Y pretenden que los demás niños nos interpongamos entre los dos brutos. Hell, no, we won’t go!


22 de marzo de 2022. Si estás harto de la avalancha de propaganda occidental, échale un vistazo en redes a la rusa. Es exactamente la misma pero invertida: donde uno pone orcos invasores y elfos defensores, el otro pone ángeles salvadores y pérfidos nazizombis (literalmente, hay un vídeo de un mercenario ruso «rescatando» huérfanos «secuestrados» ¡en un refugio! que no tiene desperdicio 😉


14 de marzo de 2022. El actual trato humanitario que reciben los refugiados ucranianos, no es sólo porque sean blancos y europeos (ojala se extendiese a los que no), sino también porque hay una batalla de propaganda desatada que ignoramos por la censura de la bazofia de uno de los dos bandos imperiales. No es nuestra guerra, evacuación de la población civil y que se rompan los cuernos.

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10 de marzo de 2022. En el ejercicio de la profesión, siempre defendí, infructuosamente la mayoría de las veces, que ante la violencia los periodistas debíamos centrarnos en describir todo lo que se perdía con la desaparición de cada víctima. Saludo lo prolijo de este enfoque en la cobertura de la presente guerra, pero, para que no quede solo en este ejercicio hipócrita de propaganda unilateral, desafío a mis ex colegas que lo extiendan a todos los demás conflictos, actuales y pasados (de entrada, hay redes que no permiten imágenes «gráficas»… como ésta plataforma).

Monica Vitti è morta, il fascino è finito

Si, ya se que debería referirme a su trabajo con mi amado Antonioni, o a Buñuel, pero, cuando algún gran talento se apaga, me gusta recordarle en sus momentos más divertidos. Aquí Mónica Vitti en la hilarante Modesty Blaise del añorado Joseph Losey, con Dirk Bogarde (¡teñido de rubio!) y Terence Stamp.

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Modesty Blaise, Joseph Losey, 1966, Reino Unido, 20th Century Fox
Fuente: Elaine Dreger

6 de abril de 2022. Tal vez siguiendo los pasos de Ingrid Bergman en Stromboli, Monica Vitti desaparece en una isla siciliana. Hoy, la iniciática L’avventura, de Michelangelo Antonioni en la Filmoteca de Catalunya, proyección en memoria de la gran actriz que murió hace dos meses.


15 de mayo de 2022. Oh, Dios mío, la terrible incomunicación de hoy en día. No como en «los viejos tiempos», ¿eh? 😉 Solo cambian los formatos, no las costumbres. Como «la violencia de los videojuegos». En mi época no había porque estábamos muy ocupados tirándonos piedras con otros niños en la plaza jajaja O el porno: algunos padres iniciaban a sus hijos con prostitutas, y hay muchos países en que aún se hace.

La amenaza del otro: El extranjero y Sed de mal

Estamos en un tiempo en que prospera la xenofobia. «El infierno son los otros» (d)escribía Sartre en A puerta cerrada. Lo desconocido en un tiempo de incertidumbres amplificadas por redes y medios.

Se extiende interesadamente la Teoría del Señor Alcalde: «los mozos que provocaron la pelea no eran vecinos del pueblo». Los turistas encarecen «nuestros» pisos; los indigentes y los carteristas de fuera afean «nuestras» ciudades»; las prostitutas ajenas corrompen «nuestras» costumbres; los manteros degradan «nuestras» marcas y los piratas rebajan «nuestros» estándares… esos nebulosos anarquistas (siempre italianos, no se sabe si por eso más fieros) que inflaman hasta el disturbio «nuestras» pacíficas manifestaciones… Siempre un «Nosotros» (interclasista) frente al «Ellos». Los otros (…aunque al final igual resulta que los muertos somos nosotros y no Los Otros 😉

Además de enturbiar «nuestra» prístina sociedad, El Otro deviene también «el tormento que inflige la mirada ajena», el testigo insobornable por la comodidad de la integración. Así, aprendemos mucho más de la visión foránea, contaminada sólo por otras aspiraciones culturales. En España, por ejemplo, se convirtió en un género en el siglo XIX, con los George Borrow (The Bible in Spain, 1843), Richard Ford (Handbook for travellers in Spain, 1845), Prosper Merimée (Lettres D’Espagne, 1831-1833), Téophile Gautier (Voyage en Espagne, 1845), o Alexandre Dumas (Impressions de voyage, 1847-1848); y sus sucesores, los hispanistas anglosajones que en el XX vinieron a ver cómo nos especializábamos en desgarrarnos, como Ian Gibson, ‎Hugh Thomas, ‎Stanley G. Payne, ‎Raymond Carr o Paul Preston, y el estadounidense Herbert Rutledge Southworth, mentor del anterior. Incluso los tuvimos propios, haciendo un viaje de ida y vuelta, como José Cadalso y sus Cartas marruecas, o los exportamos, como Domingo Badía y Lerblich, más conocido como Ali Bey, y sus antecesores, que n o tuvieron que disfrazarse para ir a Meca porque eran musulmanes genuinos. «Desde Sevilla, como Ibn ‘Arabī, de origen murciano, o de Granada, como Ibn Ŷubayr, quizás nacido en Játiva, o Al-Sāḥilī, que nunca regresó a su tierra, o el matemático AlQalaṣādī, también de Murcia, de Córdoba o de Almería. Ibn Ŷubayr (1145-1217), padre de la rḥila legó luminosas crónicas sobre sus viajes, pieza indispensable para conocer la cultura, situación política y religiosa de los países del sur de Europa y Oriente Próximo en el siglo XII. Para ello tuvo que sortear tempestades y aventurarse por un mar Mediterráneo entonces nido de piratas y peligros de todo tipo. La historia del malagueño Ibn al-Bayṭār (1170-1248), que llegó a convertirse en visir y director de los jardines de Damasco, fue considerado el mejor médico y botánico de su época y uno de los sabios más influyentes de al-Andalus» (Todoliteratura).

Pero ¿qué sucede cuando los otros somos nosotros, un occidental atrapado en la lujuria orientalista? Que podemos enloquecer, como los personajes de Conrad, Coppola o Herzog, o, como en el caso que nos ocupa, sacar el animal que llevamos dentro. Esa sensación es la que embarga al Meursault de El extranjero de Camus y quien mejor lo ha reflejado ha sido el Mastroianni de Visconti (1967), tanto, que lo recuerdo en blanco y negro, cuando hay que recordar que, para llegar al estado de otredad que le lleva a cometer el crimen, es inundado y cegado por un Sol amarillo aplastante. El mismo Sol terrible que achicharra la escena en que «Sebastian Venable» es destruido y devorado por una jauría de jóvenes nativos en De repente, el último verano de Mankiewicz (1959). Ese mismo calor omnipresente día y noche que empapa la Sed de Mal de Welles (1946). No nos centraremos ahora en el majestuoso metraje y movimentos, ni en Heston o Dietrich, sino en la espesura de maldad (qué gran giro en la traducción al español del título) que se va cerniendo sobre la blanca protagonista, la «inocencia» vulnerada del personaje que interpreta Janet Leigh, frente a la cruda amenaza de la alteridad oscura de los sicarios mexicanos (aunque, con sus juegos de espejos, Welles hace que el «bueno» sea también latino y el magnífico Maligno de la película sea el «americano»), y como van tejiendo su trama, con unos rasguños coreográficos que no se volverán a ver hasta, digamos, el Asalto a la Comisaria del Distrito Trece de Carpenter. Una violencia y humillación larvadas que tendrá que ser el salvaje Peckinpah quien las lleve al paroxismo en Perros de paja (1971).

(Por cierto, aunque los extranjeros no son populares para muchos intolerantes, el título sí lo es repitiéndose a menudo en el cine, con, en los últimos años, hasta uno con Steven Seagal 😉 en 2003, con Jason Patric en 2016, y con Chan y Brosnan en 2017)


Malas calles – «Te voy a dar una medalla…»

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«Te voy a dar una medalla por gilipollas, y otra por si la pierdes», Mean Streets, Martin Scorsese, 1973

Hi Mom! / Taxi Driver

💬 No todo el mundo sabe que antes del famoso monólogo de De Niro «You talking to me?» en Taxi Driver (1976) de Scorsese, el genial neoyorquino interpretó una desternillante escena en la que un candidato a actor (de una obra de teatro verité negro llamada «Be Black, Baby») hace de policía que abusa de unos hippies… representados por un mocho, una escalera y un cubo de basura, al grito de… «Wadda ya say?» en la delirante y maravillosa Hi Mom! (1970) de De Palma

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Not everyone knows that before De Niro’s famous monologue «You talking to me?» In Scorsese’s Taxi Driver (1976), the great New Yorker played a hilarious scene in which an actor candidate (in a black theater script called «Be Black Baby») plays the cop who abuses some hippies … represented by a mocho, a ladder and a garbage can, shouting … «Wadda ya say?» in the delusional and wonderful Hi Mom! (1970) by De Palma.

Ver película completa en la siguiente página

A Clockwork Aznar

Sales del concierto, y cuando pasas por el pasadizo subterráneo, entre neones y orines, te encuentras con estos pervertidos…

Who did you kill today, dad? / What did you learn in school today, dear little boy…

💬Todos los perros del mundo encuentran excusas mentales para morder a las ovejas: «hippies» «sucios» «inferiores» «terroristas» «degenerados»… en cada ámbito y momento histórico buscarán el suyo para preservar su salud mental, psicopática, pero coherente. Siempre me han resultado intrigantes los mecanismos psicológicos que funcionan en la cabeza de la gente cuya «profesión» es pegar, herir, mutilar, torturar y/o matar. Cuando llegan a casa tras una dura (para otros) jornada «laboral», ¿les preguntan sus hijos «A quién has hecho daño hoy en el trabajo, papá?»

«I killed more than 41 people for you»

Algún día nos invadirán los marcianos y no nos daremos ni cuenta porque pensaremos que son policías,
José Iglesias Etxezarreta

Perplejo por los galácticos (antes de la ley mordaza). Despliegue de policías antidisturbios con uniformes galácticos contra una manifestación anticapitalista el 31 de mayo de 2014 en la Ronda de Sant Antoni de Barcelona.
Autor: José Iglesias Etxezarreta

Las cuatro imágenes son del reportaje La foto que ya es el símbolo contra la violencia policial de El Mundo. Y son respectivamente:

Marc Riboud An American young girl, Jan Rose Kasmir, confronts the American National Guard outside the Pentagon during the 1967 anti-Vietnam march. Marc Riboud/Magnum Press

Leisha Evans, frente a dos antidisturbios en Baton Rouge. Jonathan Bachman/Reuters

Maria-Teresa Tess Asplund tiene 42 años y nació en Cali (Colombia), donde fue adoptada a los siete meses. BBC

Tank Man fue captado bloqueando el paso de los tanques en la avenida Chang’an, a 200 metros de la plaza Tianamen de Beijing (China) el 5 de junio de 1989 por Jeff Widener, para la agencia Associated Press y Charlie Cole, para la revista Newsweek; el británico Stuart Franklin, para la agencia Magnum Photos; y el hongkonés Arthur Tsang, para la agencia Reuters. Aún se desconoce su identidad y paradero.


18 de abril de 2013. Y ésta es la democracia que finalmente conseguimos. Marcianos disfrazados de Darth Vader desalojando un casal popular, La Forja, y localización del Somni dels Herois.

And this is the democracy we finally got in Spain. Martians dressed up like Darth Vader clones invading a popular youth centre, La Forja (and they are the police of the Autonomous Government, that in some cases have become more violent than the old franquist police).

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Imagen: José Iglesias Etxezarreta.

17 de febrero de 2013. En Barcelona tenemos que empezar seriamente a dejar de exagerar. En la mani de @la_PAH estuvimos mucho más cerca de ser los 12.000 que dijo la Urbana que los 80.000 de los organizadores. Queremos ser alternativos, pero mantenemos la fascinación numérica del mercantilismo. Nunca hubo un millón de participantes en la Liberación de París y en Paseo de Gracia no caben 500.000 😉


Barcelona en Primavera se parece cada vez más a la Alemania en Otoño

Publicadas originalmente en 2012.

  • 1. Barcelona en Primavera se parece cada vez más a la Alemania en otoño, de los Años del Plomo. (3 de mayo)
  • 2. Nosotros luchamos por los derechos de nuestros hijos, y ellos por los de nosotros. (Ian Iglesias, 29 de marzo de 2012)
  • 3. Vengo sorteando patrullas emboscadas de pobres mercenarios y sólo tengo esta imagen en la cabeza… (2 de mayo)
  • 4. Esta foto sigue anclada en mi anhelo desde que, siendo un adolescente, la contemplé por primera vez a través de los cristales de las vitrinas del cine.
  • 5. La delicada pasión de Masahiro Shinoda, Flor pálida. (1 de abril)

2 de mayo de 2022. Para recordar activamente.


Censores y piratas -La realidad provoca la ficción, no al revés

Como siempre, confundieron la causa con el efecto. Burgess reflejaba en su obra la Inglaterra a la que se dirigía, fue la realidad la que provocó la película no al contrario. Y no todo el mundo sabe que en el Reino Unido había una censura recalcitrante que ignoro si continua. El mecanismo para no ser acusados de poco liberales era simplemente no llegar a conceder nunca la clasificación de edad, sin la cual no había licencia de distribución y no podía exhibirse. De esta manera, sin llegar nunca a prohibirla formalmente, se vetó la proyección de The War Game de Peter Watkins durante 16 años. Diferente, pero cercano a la política de marginación que se sigue en EEUU, en este caso estigmatizando a una película con una R, lo que la condena a una exhibición reducida, o con una X, que la envía directamente al circuito de salas de cine porno (el cual además, a estas alturas, no quiero pensar en qué estado estará compitiendo con internet). Con los DVDs entraron las limitaciones de Zona 1, Zona 2, etc, que los piratas salvadoreños se saltaban haciendo compilaciones internacionales multizona… Eran increíbles (y además estaban siempre en el mismo lugar, con lo que tebían servicio postventa), metían antologías de directores, hacían sagas…. siempre les dije que echaba de menos un Pirate’s Cut o un plus Críticads del Rincón de Pata Palo porque habían llegado a saber de cine, y no sólo popular, ya me los imagino subtitulando Cenizas y Diamantes 😉

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A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1071, Reino Unido, Warner Bros., Hawk Films Fuente: Reddit StanleyKubrick

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Popiól I Diament, Andrzej Wajda, 1958, Polonia, Grupo KADR. Fuente: Cuba Encuentro

9 de septiembre de 2022. En El Salvador los piratas suelen ocupar siempre los mismos lugares con lo cual se pueden devolver los productos que no están en un estado perfecto, y hacen duos entre peliculas que se parecen, te venden trilogias y sagas completas en una sola unidad o te agrupan un clásico con sus remakes. Siempre dije que echaba de menos que incluyeran un «comentario del pirata» en los extras jajaja