Blockbusters y efectos especiales – Porque Méliès también es interesante

Mi cine es el de los Lumière, pero no por ello no me gusta Méliès. De hecho, tengo localizadas en mi ciudad las más grandes pantallas de alta resolución donde sigo maravillado los avances tecnológicos del cinematógrafo. Durante el confinamiento, en los ratos familiares de esparcimiento, repasamos con mis hijos todas las películas de acción y efectos especiales de Emmerich a Mann, pasando por la saga «Yipi ka yei» de Bruce Willis. Así este año hemos acudido cumplidamente a la cita con los magnos blockbusters veraniegos, que ha resultado sorprendentemente Bullet Train. Pese a estar dirigida por el poco apetitoso David Leitch, se nota la mano del siempre solvente Antoine Fuqua y un chispeante guion sólidamente ensamblado por el bisoño Zak Olkewicz sobr el best-seller del popular Kotaro Isaka. Una mezcla hilarante  y adrenalínica servida por un elenco de actores en su plenitud, liderado por la tarantinesca pareja de sicarios compuesta  Aaron Taylor-Johnson y Brian Tyree Henry, en uno de sus rodajes en que se nota que disfrutaron como niños pequeños, lo que prueba el aderezo de gozosos cameos de famosos que “pasaban por ahí”.

Trumbull, and Man met the Monolyth, and He saw it was full of Stars

El corredor silencioso se encara con el monolito repleto de estrellas. Muere Douglas Trumbull, el director que nos fascinó con la precursora Silent Running y el genio de los efectos especiales de 2001, Blade Runner o Encuentros en la Tercera Fase.

Les statues meurent aussi – Las obras de arte sí mueren, pero no envejecen

Las obras de arte no envejecen si se las contempla en su contexto. En este sentido el ingenio y los efectos especiales de, por ejemplo, Méliès son los más avanzados de la época tanto en técnica como en concepto, una maravilla de su uso para una narración icónica totalmente nueva (ni perteneciente al teatro ni a la fotografía).
Solo mueren al desaparecer London at Midnight o Avaricia (la versión de diez horas), o mientras agonizan, como La ultima cena (antes de su restauración -algunos dirían que realmente la obra de Da Vinci cuando ha desaparecido ha sido después de los coloridos arreglos-).

Las tres imágenes en blanco y negro pertenecen a Les statues meurent aussi (Las estatuas también mueren), de Chris Marker y Alain Resnais, 1953, Francia, Présence Africaine, Tadié Cinéma.

And we will see how much time they will survive in the public domain in Nigeria. At least they are made of bronze. These politically correct ideas are based on the continuity of the nationalism conception. «Germany» looted statues to «Nigeria», to hide the fact that all antique art is based on the looting of surplus value of the extractive elites of their own nationality.

«Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte. Esta botánica de la muerte, es lo que nosotros llamamos la cultura.

7 de abril de 2022. En la presentación ayer del ciclo «la deuda de la fotografía con su pasado» de Mapfre-Filmoteca, se tocó la nueva moda de lo políticamente correcto, la «restitución». ¿Se debe entregar un daguerrotipo, patrimonio colectivo, a un particular porque alegue ser descendiente de los que aparecen en él? ¿La foto del niño ahogado, Aylan, puede publicarse sin el consentimiento de sus padres? ¿Realmente tiene sentido «devolver» obras a las élites extractivas de un país cuando históricamente «pertenecieron» a las de los que se apropiaron de la producción de sus súbditos en entidades históricas que ya no existen? ¿No deben hacerse documentales sobre los problemas del mundo y del sistema capitalista porque a las personas afectadas se las «denigra» al «victimizarlas por segunda vez? 😉 Como siempre, hablemos de revolución, reduzcámosla al mundo del lenguaje, porque somos incapaces o nos desentendemos de hacerla, de llevar nuestras ideas de igualdad, justicia y libertad a la práctica.


12 de julio de 2022. ¿Debemos dejar de proyectar El nacimiento de una nación o El triunfo de la voluntad, derribamos pirámides y catedrales, quemamos la Biblia o el Corán, matamos a Celine y a Caravaggio ? ¿O las contextualizamos y las vemos como representaciones de su tiempo?

The Thing. Of good and evil, bourbon and vodka and the Cold War

Sobremesas 80s de festivo. Recordando a mis hijos que una de las cosas que más impactaba de The Thing de Carpenter (aparte de la banda sonora de Morricone, el increíble reparto, la tensión perfecta del relato, los guiños a la Guerra fría en las bebidas de los protagonistas) era un cierto relativismo reflejo de la podredumbre moral, pero poco común en películas «de acción», de la época y que además me ha propulsado a la actual: el miedo y la lucha por la supervivencia pueden «llevar a los buenos a hacer cosas malas» (entre otras, Russell ejecuta a un par de sus amigos que ni siquiera están contaminados, salvan al monstruo cuando se les presenta en formas de Naturaleza inocente («creo que vi un lindo perrito»), y entre todos destierran y condenan a la infección al más lucido de ellos que es quien precisamente les avisa). Del original de Hawks, me quedo sobre todo con el humor: «¿has podido fotografiarlo? Si, al caer he tomado parte del techo y mi pie»). De la de los productores del remake de Amanecer de los muertos, me quedo con la infantil curiosidad de la precuela y la imprescindible (ya tardaban) reivindicación de los noruegos y sus pedazos cronenberguianos de video granuloso alrededor de la fosa del platillo. Y un gusto volver a ver las pesadillas de uno de mis creadores de criaturas (junto al Rambaldi de La posesión) favorito: Rob Bottin (pronúnciese todo seguido ;-), caracterizado durante el rodaje en la cuarte foto adjunta.


25 de junio de 2022. Si, si, ya sé, que si Blade Runner, que si «yo he visto cosas que no podéis llegar a imaginar» (eh, atentos, que yo hasta lloro cuando Rutger Hauer declama su pieza), pero hace 40 años también se estrenó un film de mucha más ambigüedad moral, una versión, que no remake, de un grande por otro grande, que convirtió ambos films en clásicos complementarios.


6 de septiembre de 2022. Casualmente, hoy he comenzado a trabajar en la parte alta de la ciudad… y la mayor parte de los niños que iban al cole en grandes coches ¡eran rubios! Será que el dinero activa algún tipo de gen mutante o de sustancia decolorante. ¡Qué lucidez la de Carpenter en The Thing, They live y Village of the Damned.

Village of the Damned, John Carpenter, 1995, EEUU, Universal Pictures, Fuente: Espinoff

18 de abril de 2023. En La Cosa de Carpenter los humanos beben whisky y los posibles infectados, vodka. Puede ser casualidad o un guiño a las películas de terror de la Guerra Fria ¿Alguien puede desarrollarlo?

El uso de iPhones por parte de ‘villanos’ en películas y series.