Ni pan, ni rosas; las proletarias no van al paraíso – Biberman, Dardenne & Kaurismäki. Loden y Kopple

Incluso en Occidente hay una gran cantidad de trabajadores, y en especial trabajadoras, a los que ni siquiera se les trata de engañar con el señuelo de pertenecer a la clase media con el que engatusan a algunos. Aparte de los clásicos de Loach, Guédiguian, Petri o Godard, y las contribuciones de tantos, como Aranoa, Chaplin, Godard, Guerín, Leigh o Ford, no es poco, pero sí expulsado a los márgenes, el cine dedicado a los proletarios con las condiciones más precarias y las rutinas más alienantes. Hoy La chica de la fabrica de cerillas, de la Trilogía del Proletariado, de Aki Kaurismäki, en Filmoteca de Catalunya.

We want bread, and roses too

The Salt of the Earth

1 de junio de 2022. Todo Erice es un clásico instantáneo, sigo con la asignatura del Resnais festivo y tenía muchas ganas de ver cómo se desenvuelve @EsteveRiambau al otro lado de la pantalla, pero me he decidido hoy por la oportunidad de ver en sala Wanda, la única y espléndida contribución de Barbara Loden al cine experimental USA.


24 de abril de 2022. No creo que a las obreras de fabrica nacidas mujeres o trans o a las limpiadoras mujeres o trans o las científicas mujeres o trans les llegue que la argumentación contra la autodeterminación se base en la injusticia hacia deportistas de élite que se arregla con un reglamento 😉


25 de junio de 2022. Vestida de Azul, Antonio Giménez-Rico, 1983.

Destroy, she said, Marguerite against the ghosts

Para qué avivar evanescentes fuegos fatuos (Frida Kahlo-Diego Rivera, Dora Maar-Pablo Picasso, Camille Claudel-Auguste Rodin o Jeanne Hébuterne-Amedeo Modigliani) teniendo referencias auténticas grabadas en piel y piedra. Marguerite Duras fue una de las escritoras más auténticas y de las mejores cineastas del siglo, y la absoluta dominadora del hors-champ (incluso, para posmodernos amantes de vida sobre obra, la tormentosa trayectoria personal de la creadora de India Song no desmerecería de las anteriores). Hoy Détruire, dit-elle, un film «tenebroso, venenoso, vigoroso» (Le Monde), abre su ciclo en la Fimoteca de Catalunya, acompañada del maravilloso Michael Lonsdale.



¿Amenaza o liberación?



10 de marzo de 2022. La película perfecta de Pier Paolo Pasolini, Ucellaci e Ucellini, donde tanto exterior se torna interior (del páramo y el espejismo de la sociedad capitalista italiana). Y Marguerite Duras, donde tanto que sucede en el exterior constriñe el interior hasta volverlo asfixiante, con Nathalie Granger. Hoy, nuevo tour de force de este marzo en Filmoteca.


12 de marzo de 2022. Comentario al pie: Cuando alguien como María Rovira @oyesherman escribe «un maltratador como lo era Picasso» siempre busco el pie de página con la erudita fuente bibliográfica que base tal acusación y que no sea el del libelo de la ególatra tertuliana Arianna Hufftington… y nunca lo encuentro 😉


15 de marzo de 2022. Spiriti. No soy mucho de ránkings, pero hoy dan en la Filmoteca de Cataluña dos de los que fácilmente se pueden clasificar con «mejores películas de la Historia del Cine», India Song de Marguerite Duras y Teorema de Pier Paolo Pasolini, magia pura aderezada con Terence Stamp, Delphine Seyrig, Michael Lonsdale, Silvana Mangano, Laura Betti, Anne Wiazemsky…


24 de marzo de 2022. En los films de la maestra del espacio Marguerite Duras las palabras de las mujeres actúan; desgranándose progresivamente hilvanan, fabrican, envuelven, construyen, espacios propios de las mujeres. Hoy Vera Baxter en @filmotecacat y los Appunti de Pasolini.


25 de marzo de 2022. Como se dice popularmente, «el Gordo más madrugador». A estas alturas de la temporada y ya nos encontramos seguramente frente al mejor doblete del año: Le camion y Son nom de Venise dans Calcutta désert, el hors-champ más radical de la reina, Duras le arranca la desolada BSO entera a Indian Song y un año después se la pega a las ruinas vacías del pasado en otra película.


26 de marzo de 2022. Si en Son nom de Venise dans Calcuta désert, Marguerite Duras nos devolvía como a ciegos el poder evocador de la voz y el recuerdo bajo privación sensorial, en Aurélia Steiner (Melbourne/Vancouver) sigue eliminando elementos convencionales conduciéndonos al paroxismo del despojo, ríos que fluyen sostenidos solo por el montaje y la nostalgia. Hoy en la Filmo, ¿se intuye el final del camino, la desembocadura, o, desnuda de lo superfluo, anuncia ya una nueva finta a la muerte y hacia un universo paralelo metacinematográfico, ese epílogo poderoso e irónico que vuelca en Le camion?


30 de marzo de 2022. Cuando uno busca en el fondo del joyero de Marguerite Duras los ojos se posan sobre unos pequeños puntos de luz, unas gemas sueltas, diminutas, pero muy brillantes, cegadoras diría. Cesarée, Les Mains négatives L’Homme atlantique. Hoy en @filmotecacat cut-ups, aullidos y travellings, París, silencios, desgarros, nubes y ventanas, y al fondo, el océano. Las pequeñas joyas atlánticas de Marguerite Duras.


31 de marzo de 2022. Al inefable género francés de la infancia, la escuela y el coming of age, más típico de directores como Barratier, Truffaut o Malle, incluso de Pialat o Guéguedian, la maga Duras aporta su peculiar niño que aparenta tener ¡30 años! (más próximo al negarse a crecer/integrarse de Grass/Schlöndorff o a las propuestas anarquistas de Vigo, Zéro de conduite, o nihilistas, Anderson, If) en una de sus películas más «raras»… precisamente por ser más cercana a la estructura del relato convencional. Hoy, Les enfants en la Filmoteca de Catalunya.


5 de abril de 2022. Como dije al principio del ciclo que le dedica la Filmoteca de Catalunya, la desbordante Marguerite Duras oscurece los intentos artificiales de reequilibrar a posteriori la Historia del Arte en base al género partiendo de la intensidad de la vida, si es posible dramática, de sus protagonistas, y no de la calidad revolucionaria de sus obras. Y sin embargo, también añadía que no era porque no tuviera una biografía borrascosa de la que echar una mano posmoderna para los dominicales. De la que ella era muy consciente, en tanto en cuanto utiliza precisamente episodios y relaciones de su trayectoria personal como espina y ramificaciones imbricadas en su obra. El ejemplo más conocido es el de El Amante o Un dique contra el Pacífico, pero de manera más profunda vertebra toda su producción, corre un caudal de amor, y crueldad, fraternal. Y la relación entre realidad y ficción es siempre tan fantasmagórica en Duras que hemos tenido que bucear hasta en webs genealógicos para descubrir que parte de verdad hay en tanta intensidad. Más en Agatha et les lectures illimitées – La ley de la gravitación fraternal.


7 de abril de 2022. Bulle Ogier, Dominique Sanda, Mathieu Carrière… la mejor alineación del cine de los años 70 para Le navire Night, un demoledor nocturno interpretado por Marguerite Duras sobre su agónico y precioso texto para completar la estupenda antológica que le ha dedicado la @filmotecacat


9 de agosto de 2022. La vergüenza, un Bergman atípico, mi Bergman favorito, los cadáveres flotando entre la niebla, tragedias que pasan fuera de campo, que no acaban de advertirse como el horror cotidiano que se desata en el trasfondo, como La noche de los muertos vivientes

Velázquez, Duras y Lowry, los cónsules y las Meninas

Publicado originalmente el 19 de abril de 2020. El arte es una mirada sobre y un producto de un período histórico dado, es una (re)presentación de ese momento (un partido de fútbol no, aunque haya resultados, resultados que puede que también reflejen una época -como en el Mundial de Argentina o Evasión o victoria– porque el fútbol sí tiene, como todo, una dimensión política,). Por eso, no he creído nunca que una obra haya «envejecido mal», si estaba en sintonía con su contexto histórico y tenemos la capacidad y el conocimiento para situarnos en aquel estado de análisis y percepción. En cuanto a Las Meninas, Diego Velázquez vivó en el siglo XVII y las pintó en 1656. Denis Diderot, el enciclopedista y primer teórico de la «la cuarta pared», en el XVIII, uno más tarde que Velázquez y Moliére. ¿Qué está pintando Velázquez les pregunté a mis hijos hace dos años cuando les llevé a ver exclusivamente ese cuadro en El Prado, La familia de Carlos IV de Goya (Las Meninas de Goya podrías llamarlas) y unos Grecos de Toledo -sí, es posible que me odien jajaja-. Así a bote pronto, y sin ser una interpretación canónica lo sé, una de tres, o pinta a los reyes y lo del fondo es un espejo, está pintando los traseros de Las Meninas que están mirando hacia el espectador, o esta pintando a Las Meninas de frente y entonces el espectador ES el espejo. En todas esas hipótesis (ninguna de las cuáles será superada por Goya o Picasso) la cuarta pared no es que esté rota, sino que ha estallado por los aires, y las repercusiones políticas de ese entronizamiento de la mirada del espectador son abisales. El espectador ES el protagonista del cuadro de las Meninas, es el «rey» del espacio, como la burguesía europea naciente lo es del nuevo sistema económico que está naciendo, el dinero que le pagan por pintarlo parte de esa avalancha pasajera de oro y plata americanas que acabarán por arruinar la economía y acelerar la decadencia del Imperio. Porque la relación entre el fuera de campo, el hors-champ de la maga Duras, y lo poco que abarca la mirada del artista siempre ha sido una de las dialécticas que mayor significado político-histórico ha tenido en mí visión del arte (por eso me fascinan por ejemplo Duras y Lowry y no tanto porque en mi juventud me sintiera identificado con las desgarradoras historias amorosas de sus respectivos cónsules). En los grandes pintores, la Historia se puede tocar, entender, tanto por lo que muestran y cómo, como por lo que no.)