And then there was light, dazzling – Radu Jude and the End of The Capitalist World

En pocas ocasiones, y más a medida que se avanza en el tiempo, se es consciente anticipadamente de que se va a tener la oportunidad de ver por primera vez una obra de quien es un referente del cine que representa todo lo que se pide del arte/política. Hoy, la continuidad de la explotación del capitalismo de Estado al del de mercado, No esperes demasiado del fin del mundo, de Radu Jude, en Zumzeig Cinema.


15 de diciembre de 2025. El Zumzeig Cinema se está convirtiendo este año en el espacio del que se sale alterado. Tal vez sea comprensible en el caso de Sirāt, pero lo impactante de la retirada a casa tras Kontinental ’25 de Radu Jude es que, como en los primeros momentos en que sales a la calle al atardecer tras comprarte unas gafas nuevas tras mucho tiempo sin ajustarte la graduación, todo refulge, es más claro, tiene otro significado, y en el caso de la visión post epílogo de la película (esa aclaparadora sucesión de «casas sin gente, gente sin casas») lo que ha cambiado es la textura y el fondo del skyline nocturno, de los edificios, calles, bocas de metro, letreros luminosos, los coches que pasan, pero en el sentido contrario a la optometría urbana vital y dinámica que adoptamos de jóvenes con Ruttman o Vertov. como si hubiera pasado la onda descarnadora de una bomba de neutrones, como si el fin del mundo de su obra anterior ya se hubiera producido, en la eclosión de otro despiadado, con el sobrenombre de una Europa secuestrada por el Zeus del capital (Rosellini, Trier).


Expect much https://www.rottentomatoes.com/m/do_not_expect_too_much_from_the_end_of_the_world
Polly Magoo https://www.biblio.com/book/who-you-polly-magoo-etes-vous/d/852219243?srsltid=AfmBOor9YUAiVPT5IlblGPqPw4Wkz6vTpeRYOboEwuEgoYBBzxBX-s1S
Kontinental cartel https://www.imdb.com/es-es/title/tt35492581/
Europa cartel https://www.imdb.com/es-es/title/tt0043511/
Sinfonía https://www.museobbaa.com/actividad/berlin-sinfonia-una-ciudad/
Cçamara https://www.elespectadorimaginario.com/el-hombre-de-la-camara-la-vida-al-imprevisto/
Europa https://www.imdb.com/es-es/title/tt0101829/?reasonForLanguagePrompt=browser_header_mismatch


6 de junio de 2026. El lastre de estar más de una década fuera de los circuitos (años de viaje con la agencia y luego en El Salvador -donde llegue a ser miembro de la Junta de Clasificación Cinematográfica , pero eso es otra historia- 😉 hacen que películas tardías de algunos de los grandes maestros contemporáneos me hayan resultado como auténticas revelaciones. La contrapartida es que, cuando llega un ciclo completo a una sala con pantalla grande y buen sonido como la Filmoteca de Catalunya tenga que realizar auténticas maratones para ponerme al día de su obra. Junio del año pasado fue la de Tsai Ming Liang, con más de una veintena de sesiones en un mes, y este comienzo del verano será de Jadu Rude, con una quincena. Hoy la primera, Cea mai fericita fata din lume (La chica más feliz del mundo).


13 de junio de 2026. Hemos venido comentando por aquí, a raíz de Falso movimiento (Wim Wenders) con Sergio Sánchez y en su momento con Miguel Martín por Man in Black (Wang Bing), esa é(sté)tica protestante de la asociación del desnudo con sexo (entendido éste además como una actividad perversa), el cual ,por ejemplo, reina en esta plataforma (a ver qué pasa con la foto de All That Jazz ,-). Hoy, en la Filmoteca de Catalunya, en Film pentru prieteni (Un film para los amigos), el actor protagoniza el ulterior desnudo integral, de emociones, arterias y huesos, una carta descarnada de suicidio en primer plano y toma única. Radu Jude 2.


15 de junio de 2026. Hace unos días, con ocasión de (spoiler) los bellos incisivos del amanecer final de Resurrection cité a uno de mis directores malditos favoritos, Ken Russell, y ayer en la Filmoteca de Catalunya volví a tener gratas reminiscencias de sus programas dobles en el Spring, en especial de Listzomania, con el esbojarrat (hay que recurrir al catalán para definir la extravagancia de la obra en toda su dimensión) Dracula de Rade Jude, en el que el vampiro, a cuya representación asistimos en episodios a través de la Historia y en múltiples formatos, puede ser tanto la globalización y la inmediata decadencia del neocapitalismo salvaje del Este, como sus expresiones, la autoproclamada Inteligencia Artificial o un turismo masivo caníbal. Radu Jude 3.


18 de junio de 2026. Con más de 400 películas que la utilizan como hilo argumental, y contando con que escritores como Balzac, Bécquer, Chejov, Maupassant, Kafka, Moliere, Rousseau y Voltaire, Keats, Brontë, Chekhov, Barrett Browning, Whitman y Orwell entre otros, la padecieron, la tuberculosis es una de las enfermedades que más aparece en la Historia del cine. El caso de Poe es de los peores, porque aparte de haberla pasado él mismo, mató a su madre, a su madre adoptiva y a su mujer y prima. Cita omnipresente en muchos dramas románticos o documentales sobre la pobreza, es un personaje de leyenda, Doc Holliday, el que hace que el western sea el que más referencias coseche sobre un sólo incidente, si, el OK Corral. Hoy en la Filmoteca de Catalunya, en Corazones cicatrizados, es Jadu Rude quien la trata como cimiento y metáfora, como ya lo hizo Thomas Mann en La montaña mágica. Radu Jude 4

Para fuentes:

Do you believe this is a photograph of the dentist most known for his participation in the 1881 Gunfight Behind the O.K. Corral in Tombstone, Arizona? Found near St. Louis, Missouri, by professional photographer Donald J. McKenna, the albumen print, measuring 3 7⁄8 inches by 5½ inches, is mounted on a plain, unmarked, cream-colored card. No provenance links the photo directly to the dentist, but detailed anatomical comparison suggests a match between the known image (the 1872 photo) and the unauthenticated one.
– Courtesy Donald J. McKenna –
https://www.truewestmagazine.com/article/is-this-doc-holliday/?__cf_chl_tk=yPOrNnP_zT1wt45P0FY8lO3mLq_XvqJ6VmSZ4nJBAec-1781772637-1.0.1.1-0zPhHgo.mQln4zgxO4UAFQHVNj5JyimKUpS85q8fZ0I
Corazones https://www.imdb.com/it/title/tt5204020/
Oval Poe Pen and black ink and watercolor illustration by British artist Arthur Rackham (1867–1939) for “The Oval Portrait” in the 1935 edition of Tales of Mystery & Imagination by Edgar Allan Poe (London: George G. Harrap & Co.). See full image at Christie’s.
https://storyoftheweek.loa.org/2021/10/the-oval-portrait.html
Poe https://open.maricopa.edu/americanliteraturebefore1860/part/edgar-allen-poe/
Jos Antonio Páramo
Mujer de poe
By anonymous – eapoe.org, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2829735
Poncela https://www.youtube.com/watch?v=aYr2_sXgUXk
Cartel https://www.imdb.com/es-es/title/tt5204020/


25 de junio de 2026. Con imágenes del fotógrafo popular (lo que en argot se llama BBC, bodas, bautizos y comuniones) Costica Acsinte, piezas de música y de radio de la época, y el hilo conductor del diario del doctor judío Emil Dorian, en Tara Moarta (ayer en la Filmoteca de Catalunya), Jasu Rude hilvana la historia del auge y caída del fascismo (cotidiano) rumano desde 1933 a 1946. De paso, muestra, como hemos resaltado en otras ocasiones, el gran poder de la fotografía aparentemente discreta del día a día de personas reales, y del posado, que se realizaba en muy pocas ocasiones en la vida, y en la muerte, como retrato social y a la vez íntimo, con más simbolos que un bodegón del Barroco, es decir más significativo, sobre lo que acontecía fuera del marco, que cualquier colección alocada de instantáneas que se haya realizado desde la masificación global del consumismo icónico a partir de los 60. Still Point, de Barbara Hammer, y esta La nación muerta, en una semana dos obras para revolcarse de envidia: mientras uno, admirador eterno de los valores dialécticos del collage, crítico y poético simultáneamente, se maravilla contemplándolas, se reconcome queriendo haberlas hecho antes, esa lucidez compositiva y esa agilidad de paleta, transiciones como escalas musicales, pero que desvelan realidades brutales, ausencias ariscas dramáticas, la paulatina desaparición, la deshumanización y el exterminio, como en la elegíaca Tres minutos: una extensión, de David Kurtz (1938) y Bianca Stigter ((2021). Como un delicioso largo trago de agua fría formal, en el que de repente se descubre el regusto del vitriolo y los cristales machacados del fondo, la proverbial mano de hierro en manopla de acero 😉 Radu Jude 5.

el posado de la fotografía popular es más significativo, más símbolos que un bodegón del Barroco, que la instantánea…


26 de junio de 2026. Aun conociendo el sistema socialista de censura de «produce y luego no permitas la distribución» (frente al directamente «no produzcas» occidental) del que hemos hablado varias veces, me sorprendió enormemente cuando vi el Cyclo de Tran Anh Hung: ¿cómo habían permitido las autoridades vietnamitas dar esa imagen del país -aunque después impidieran que se viera a nivel nacional pese a su flamante León de Oro-? Con Radu Jude ya casi no me sucede porque ya me he dado cuenta de qué es capaz de todo. Sin embargo, a los extremos brutales de libertad y honestidad a los que llega con No me importa que pasemos a la Historia como unos bárbaros (frase histórica de Mihai Antonescu antes de la masacre de Odessa en 1941) hacen que uno pase la proyección boquiabierto. Porque, además, las tortas cono panes que reparte no son de un confortable ceño fruncido hacia el pasado, sino de una demoledora critica a la hipocresía de la cultura capitalista actual y al blanqueamiento de la colaboración de Rumanía con los nazis y el Holocausto. Y a la raigambre institucional en el Este de este neofascismo tras la pátina de los años de la República Popular dedica también el cortometraje Las dos ejecuciones del mariscal, en donde contrapone el fusilamiento real de los Antonescu a la blanda y patriotera reconstrucción por parte de Sergiu Nicolaescu en Oglinda (El Espejo). Apasionante programa doble ayer en la Filmoteca de Catalunya. Radu Jude 6.


2 de julio de 2026. En Uppercase Print, Radu Jude (des)compone dolorosa y minuciosamente la destrucción de un ciudadano, cual Katharina Blum, por parte de la Securitate (con una puesta en escena de un reality show exacerbado a lo Black Mirror) y de las instituciones y la propaganda del Estado policial (con imágenes de los no-dos de la época y su entusiasmo impostado y desgastado). Radu Jude 7

Upper ultima cena https://www.caimanediciones.es/uppercase-print-radu-jude-artekino-2021/
Upper escuela https://www.nytimes.com/2021/11/11/movies/uppercase-print-review.html
Moco LaChapelle https://xixerone.com/moco-museum-barcelona-una-visita-al-museo-mas-nuevo-de-la-capital-catalana.html
Black Mirror Fifteen Million https://tvtonight.com.au/2020/09/when-britains-got-talent-mirrors-black-mirror.html
Blum gun https://cartelera.elpais.com/pelicula/el-honor-perdido-de-katharina-blum/
Blum lovehttps://mubi.com/es/es/films/the-lost-honor-of-katharina-blum


3 de julio de 2026. La salida de los trenes (de la estación) es la obra más ominosa de Jadu Rude, un desfile interminable de los rostros congelados y sobrias pero hirientes necrológicas, desde la A a la Z, de los miles de asesinados, con activa participación de fuerzas rumanas, en junio de 1941 en Ia ciudad de Iași. Por que todos los trenes, otrora símbolo de dinamismo y libertad –lokomotkiv Lumière-, de la Segunda Guerra Mundial fueron rigurosamente vigilados (Lanzmann, Menzel, Frankenheimer)… Radu Jude 8


7 de julio de 2027. Mi principio de que (si las infraestructuras culturales de la ciudad en que se reside lo permiten) «sólo en sala es cine» se vio desafiado cuando aún no existía, en los tiempos chispeantes de la Filmo de la Transición cuando además de películas sin subtítulos y ciclos bestiales en cuanto a lo exhaustivo (y exhaustante 😉 se proyectaba todo lo producido por los grandes maestros y las jóvenes promesas fueran destinados originalmente para sala… o para back projections. Así, nos tragamos videoinstalaciones, cuadros en movimiento y montajes pensados para proyectar sobre grupos musicales tales como la Velvet Underground y en especial Sleep o Empire en que, aunque nunca valoro una obra por su duración o tamaño, vistos diez minutos vistos todos jajaja. Aunque Warhol tuvo la desfachatez de estrenarla en un cine en 1965 y, lógicamente en su caso, negarse a devolver el dinero a los espectadores que se salieron antes del final. Hay que decir que una decena de ellos se declararon satisfechos tras beber cerveza, comer, charlar y echar un sueñecito durante sus 485 minutos, nada que ver con lo mismo que hicimos algunos en la primera proyección de La región central de Michael Snow que en comparación es un action blockbuster en comparación. Hoy Sleep 2, de Radu Jude, tan revolucionario como siempre, tanto por collage como por Jude… veremos si el found footage lo es o es sutilmente fake. Paradójicamente, a veces se pueden hacer propuestas más auténticas con el fff que con el ff, pero eso queda para otra histoire. Radu Jude 9

Sleep 2 https://letterboxd.com/diegobatlle/film/sleep-2-2024/
Sleep https://www.instagram.com/p/CiFuAQ_OqRk/


George A. Romero, The Walking Dead y la invención del zombie, las masas (muertas) en movimiento

Con un colmillo retorcido aún más politico que Cronenberg, George A. Romero fue el primero en utilizar el terror como escalpelo del American Way of Life, con ambientes amenazantes también de día, en espacios abiertos y con personas normales como «monstruos», en el que un negro es el héroe y ajusticia a un blanco insoportable, en que matan a una niña inocente que ya no lo es. No sólo inauguró un género, sino una perspectiva y un icono del horror cotidiano, asfixiante y omnipresente, de la sociedad mercantil y de consumo. Aún saboreó la genuina sorpresa del ataque inicial en el cementerio de cuando la vi por primera vez. Hoy, The Night of the Living Dead en la Filmoteca de Catalunya.

El hombre lobo es un miedo atávico; las brujas, una producción ideológica eclesiástica medieval; Drácula, un eco del feudalismo durante el Romanticismo,; Mr Hyde, un reflejo freudiano, y la criatura de Frankenstein, la adaptación de Mary Shelley del monstruo antiguo a los tiempos de la electricidad. Pero el zombie es el espanto existencialista, el perfecto horror contemporáneo capitalista, cotidiano, omnipresente… las masas (muertas) en movimiento ciego,

«¿Por qué vienen todos hacia el centro comercial? Será porque aun mantienen un recuerdo del sitio que les dio mayor satisfacción en vida»

«¿Por qué vienen todos hcbia el centro comercial? Será porque aun mantienen un recuerdo del sitio que les dio mayor satisfacción en vida» (diálogo de los dos SWATs asesinos de inmigrantes caribeños y moteros muy vivos en El Amanecer de los Muertos Vivientes, segunda parte de la trilogía que, obviamente, culminaba en el enfrentamiento hawskiano y carpenteresco entre científicos y militares de El Dia de los Muertos Vivientes.


28 de marzo de 2023. Increíble, pero cierto 😉 La película favorita de George A. Romero, The Tales of Hoffmann (1951) de Michael Powell y Emeric Pressburger, hoy en Filmoteca de Catalunya http://www.filmoteca.cat/web/ca/film/tales-hoffmann @CsarBards Esteve Riambau Xavi Gaja


Artículo original para Fabián Salvador de Focus,
inspirado en el post de Histoire[s] du Cinema de 25 de febrero de 2023
 George A. Romero, The Walking Dead y la invención del zombie, las masas (muertas) en movimiento https://histoiresducinema.art/george-a-romero-the-walking-dead-y-la-invencion-del-zombie-las-masas-muertas-en-movimiento/

1.- La película, Night of the Living Dead

El hombre lobo proviene de un miedo atávico; las brujas, una producción ideológica eclesiástica medieval; Drácula, un eco del feudalismo durante el Romanticismo; Mr Hyde, un reflejo freudiano, y la criatura de Frankenstein, la adaptación de Mary Shelley del monstruo antiguo a los tiempos de la electricidad. Pero el zombie es el espanto existencialista, el perfecto horror contemporáneo capitalista, cotidiano, omnipresente… las masas (muertas) en movimiento ciego.

«¿Por qué vienen todos hacia el centro comercial? Será porque aún mantienen un recuerdo del sitio que les dio mayor satisfacción en vida» (Dawn of the Dead, George A. Romero)

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Muchas veces tendemos a interpretar un acontecimiento de forma anacrónica. Lo vemos en el contexto en que sucedió o adjuntamos a nuestra visión consecuencias que nosotros conocemos, pero que no podían ser previstas por los protagonistas. Esto es lo que suele suceder con la película conocida como La noche de los muertos vivientes, y acabaremos haciéndolo también nosotros con el fenómeno que ha supuesto, pero tratemos de empezar sólo trasladándonos a lo que fue su confección como producto

Hay que remontarse a finales de los años 60 en Pittsburgh, donde un inquieto grupo de jóvenes realizadores y productores de anuncios -al frente de los cuales estaba un veinteañero Georges A. Romero-, cansado del cortometraje comercial, por lo que se aventuró a hacerse la intrépida pregunta de la que están hechas las aventuras (y las catástrofes): ¿y por qué no (hacemos una película de terror)? Why not?

Producto del presupuesto

Lo más interesante es que de su composición y (falta de) recursos surgirían algunos de los rasgos esenciales que caracterizan al nuevo mito. De las carencias presupuestarias nacería la omnisciencia y versatilidad delante y detrás de la cámara de aquel puñado de creativos; cuando no estaban escribiendo diálogos o buscando dinero para seguir el rodaje (empezaron con 6000 dólares), John A. Russo, Russell Streiner, Karl Hardman y Marilyn Eastman interpretaban sus personajes, editaban el sonido o dormían en la mismísima destartalada granja que les prestaron gratis porque “total, ya estaba en ruinas”.

Sin embargo, los magros 114000 dólares que al final costó se convirtieron en 30 millones tras su estreno, lo que curiosamente la hace una de las más rentables de la historia (aunque sus autores no recibieron gran parte por una absurda renominación en el registro que les privó de su correspondiente copy right).  Pero lo más destacable es que todas aquellas estrecheces influyeron decisivamente en el estilo de pesadilla, pero muy realista, que adoptaría el género.

Partiendo, por ejemplo, de la iluminación. No sólo no podían pagar muchos focos, lo que contribuyó al ambiente tanto nocturno como en las escenas crepusculares, sino que afectó incluso a las copias para su distribución, para las que compraron el material más barato, lo que provocó que tuvieran mucho contraste; o hasta el parpadeo de los cielos y luces de muchas escenas de masa, que, junto con la elección consciente del blanco y negro, le ofrecen ese aspecto de documental o noticiero, que impregnaría a muchas de sus herederas, y en especial que abriría otro nuevo subgénero, el del false found footage (las imágenes halladas falsas, tipo The Blair Witch Project).

Este look povero alcanzaría a todo el resto de la producción. Es sabido que se utilizó sirope de chocolate para la sangre, y que toda la casquería de las vísceras de muertos y no muertos se la proveyó un carnicero local que, como todo el mundo implicado, cumplió varios papeles en la obra. Lo que pasa es que, a diferencia de las producciones baratas típicas de la época, de Roger Corman en EEUU, de la casa Hammer en el Reino Unido o de los giallo italianos, en este caso estas formas basadas en una ineludible economía de recursos se imbricarían en el fondo de la narración hasta constituir parte esencial del contenido de la narración

Originalidad del fenómeno

¿Y de dónde surgió este alucinante relato? Como en toda creación artística, hay unos hilos rojos que la unen con el pasado, pero que, al formar un nuevo nudo e incorporar una perspectiva inédita, son superados exponencialmente para formar un nuevo paradigma: el zombie (como decíamos, en su momento los autores no son conscientes de su rol futuro de demiurgos; por ejemplo, esta palabra no se utiliza en ningún momento de la película).

Hay mitos que han surgido colectivamente: los hombres lobos provienen de un miedo atávico; las brujas, son una producción ideológica eclesiástica medieval; Drácula, un eco del feudalismo durante el Romanticismo; Otros tienen padre o madre, pero también derivan de un contexto filosófico e histórico concretos: Mr Hyde (Stevenson), un reflejo freudiano; la criatura de Frankenstein, la adaptación de Mary Shelley del monstruo antiguo a los tiempos de la electricidad. Y el zombie (Romero) es el espanto existencialista (Sartre, “el infierno son los otros”), el perfecto horror contemporáneo capitalista, cotidiano, omnipresente… las masas (muertas) en movimiento ciego. «¿Por qué vienen todos hacia el centro comercial? ? Será porque aún mantienen un recuerdo del sitio que les dio mayor satisfacción en vida» (diálogo de los dos cínicos SWATs asesinos de inmigrantes caribeños y moteros muy vivos en El Amanecer de los Muertos, segunda parte de la trilogía –interpretados en el siempre innecesario remake de 2004 por los graníticos Ty Burrell y Ving Rhames- que, obviamente, culminaba en el enfrentamiento hawskiano y carpenteresco entre científicos y militares de El Día de los Muertos). Por cierto dicho centro comercial existe y es visitable. Está situado en Monroeville, Pennsylvania, y alberga un museo dedicado a los zombies en la cultura popular (que se trasladó de 2013 a 2020 a Evans City, PA, donde se filmó la primera parte de la saga).   

Y en concreto las brasas culturales subyacentes que generan esta lluvia de chispas serán, por una parte, la invasión y apropiación simbólica de Haití en 1915 por parte de los EEUU, y la novela distópica de mediados de los años 50 (envueltos en paranoia atómica) Soy Leyenda, de Richard Matheson. Hasta Romero, los zombis eran la encarnación del esclavismo sufrido por los negros haitianos convertida en ritos vudús de control del cuerpo de vivos y cadáveres recientes. Su influencia en EEUU llevó a la realización de ciertas películas aisladas como White Zombi (1932), con Bela Lugosi, y la archiconocida I walked with a Zombie (1943), de Jacques Tourneur. En cuanto al esquema literario que inspiraría y dejaría atrás Romero, Night of the Living Dead vendría a ser su segunda, no acreditada en muchos medios y sin vampiros, adaptación cinematográfica, tras El último hombre sobre la Tierra (1964), con Vincent Price, y antes de The Omega Man (1971), con Charlton Heston (y corramos un tupido velo sobre la cuarta versión, la única de título homónimo al escrito, con un improbable Will Smith como protagonista).

En pleno año 1968, estas cenizas aún calientes serían violentamente atizadas por el contexto político apocalíptico de fin del American Way of Life que tan clara (u obscura) mente se refleja en el film: la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles;  aunque para ser justos, y no crear otras “leyendas”, estamos adentrándonos en una interpretación a posteriori de la producción como hemos mencionado al principio, ya que tanto el actor, el suave y malogrado Duane Jones, como el director negaron repetidamente que la negritud del su piel afectara a su selección para el rol, aunque también han admitido que fueron conscientes del seísmo que suponía –Romero llega a declarar que sobre todo se dio cuenta tras oír del asesinato de Martin Luther King Jr. por la radio- y, desde nuestro punto de vista futuro, podamos advertir claramente que cambió totalmente muchos de los significados políticos, y sobre todo la acogida pública de su película.

Al fin y al cabo, los hechos son los hechos. A lo largo del metraje, efectivamente un hombre negro abofetea a una mujer blanca (no el primer mandoble interracial, hito que pertenece al otrora perfecto yerno Sidney Poitier en la estupenda En el calor de la noche de Norman Jewsion un año antes). A continuación el mismo negro mata a un blanco, insoportable todo hay que decir,  y acaba siendo asesinado por policías blancos (recuerdos del futuro). En medio, cadáveres de todos los colores se han entregado al canibalismo virulento, todos mezclados y la mitad en paños menores, tal vez el mayor pecado para una audiencia sureña contemporánea, y los supervivientes han asesinado a una ya no tan inocente, pero hasta entonces desvalida y angelical, niñita rubia…

En los siguientes años 40 años, Romero seguiría siempre ligado al universo que engendró y daría a luz, como director y guionista, a lo que a nuestro entender es una tetralogía y una dilogía (y no una hexalogía) sobre el tema, además de una digresión, The Crazies (1973) que le llevaría a ser padrino también del subgénero de los infectados.  La Noche (1986), el Amanecer (1978) y el Día (1985)son una espiral terrible hacia la perdida de la fe en el espíritu humano, en especial la fría profesionalidad homicida de los  dos agentes de la segunda y el conflicto, tan querido por Hawks, entre militares y científicos, o entre la Fuerza y la Razón, de la tercera. La cuarta, producida ya 20 años después, podría por fechas situarse como inicio de una segunda trilogía, pero realmente es el colofón del mundo y de la perspectiva, aún política, aún humana, de la primera: instalada ya plenamente en la distopía, el sistema capitalista ha revertido a un feudalismo despótico donde, como más adelante, cuando los Living se vuelvan los Walking y se pasen y paseen masivamente por televisión, es el  hombre el peor lobo para el hombre. Y lo más destacado de toda la saga, los zombies, “los otros”  que desde el Amanecer  han sido carne de cañón de los tiradores de sangre caliente, muestran destellos de inteligencia y de consciencia de clase, y de querer un lugar y una alternativa propia cuando se “organizan” y se alejan ¿voluntariamente? de la violencia liderados por Big Daddy. Igual por eso el posible juego de palabras del título, Land of the Dead. Parafraseando a   Emma Lazarus, “¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres. Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad, El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas. Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades“.

De todas maneras, todos recordaremos, saborearemos, siempre aquel primer escalofrío en que en un grisáceo cementerio, a pleno día, un individuo desgarbado y con los ojos vacíos se acerca a tu hermano que está haciendo el idiota… ¡y trata de morderle!

They’re coming to get you

2.- La persona, George A. Romero.

Con un colmillo retorcido aún más político que Cronenberg, George A. Romero fue el primero en utilizar el terror como escalpelo del American Way of Life, con ambientes amenazantes también de día, en espacios abiertos y con personas normales como «monstruos», en el que un negro es el héroe y ajusticia a un blanco insoportable, en que matan a una niña inocente que ya no lo es.

No sólo inauguró un género, sino una perspectiva y un icono del horror cotidiano, asfixiante y omnipresente, de la sociedad mercantil y de consumo.

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Como puede desprenderse de su apellido, George A. Romero (1940-2017) era de ascendencia hispana, con un abuelo nacido en la ría de El Ferrol y un padre de La Coruña. Sin embargo, no hablaba español, aunque se crio en el Bronx de Nueva York. Haciendo el viaje inverso al de Andy Warhol, de la Gran Manzana se trasladaría a Pittsburgh, donde estudió y comenzó su carrera como realizador de cortometrajes y anuncios.

Tal vez la propia falta de horizontes más allá de la bruma minera y de una tradición artística ajena a la furiosa actividad industrial de la conocida como “ciudad del acero” le llevara, como a John Waters en Baltimore o más adelante a Jim Jarmusch en Akron, a rebelarse y emprender una aventura creativa y el nacimiento de un turbulento imaginario que revolucionaría la ficción cinematográfica y literaria por venir.

Desde niño, sus cineastas de referencia eran Orson Welles y Michael Powell, y, como Waters  con El mago de Oz (1939), su película favorita era una barroca The Tales of Hoffmann (1951), del propio Powell, que revisitaba con frecuencia cuando el otro fan de la cinta, un tal Martin Scorsese, no la tenía alquilada. Paradójicamente, los prefería al “mago del suspense” Alfred Hitchcock, para el cual había trabajado a los 19 años como gopher nada menos que en el rodaje de Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), pero que no le impresionó por su actitud mecánica y desapasionada a la hora de dirigir. Se dice que aparece, junto con Larry Cohen. el director de otra joya renovadora del horror (faceta los niños malvados), It’s Alive (1974), entre la multitud de la escena de la Grand Central Station. Con 16, uno de sus cortometrajes, ¡sobre geología! Le había valido un premio Future Scientists of America.

Creador de mitos

Ya desde su primera obra, Night of the Living Dead, se constituyó en un creador de géneros y subgéneros, por supuesto el de los zombies, pero también el de su variante de infectados (The Crazies, 1973), el formato cuasi documental del false found footage  (el estilo de la propia Noche.., y siguientes, pero sobre todo es  la base de Diary of the Dead, 2007), o incluso el de las aventuras anacrónicas medievales de ídolos juveniles (Los caballeros de la moto, 1981), que alcanzaría cotas de paroxismo con El ejército de las tinieblas/Evil Dead 3 (1992) de su proclamado sucesor, Sam Raimi, o Destino de Caballero (2001), con Heath Ledger. 

Y, sobre todo, inauguró el terror como instrumento de análisis y denuncia política en una industria asfixiada por la censura y el anticomunismo, resbaladizo atajo por donde luego transitarían con brillantez John Carpenter, Tobe Hopper o David Cronenberg, originario de Toronto, donde moriría Romero, canadiense por su tercer matrimonio.

Tanto por su forma, como por el fondo, como por los ritos que la primigenia producción impulso en sus protagonistas tanto vivos como muertos, Romero creó un universo, que va mucho más allá de propuestas ingeniosas, pero parciales (como la del asesino en el sueño de Wes Craven o la muerte inaplazable en la saga de Destino final), porque es coherente en su locura, plausible y cotidiano, y, sobre todo, porque está basado en una perspectiva crítica y pesimista, pero humanista al fin y al cabo.

Multifacético icono de la cultura popular

Con un cierto parecido físico con Stan Lee, el versátil Romero también se convirtió en un icono de la cultura popular estadounidense, colaborando con el maestro del terror Darío Argento y adaptando relatos y novelas de Stephen King como Creep Show o The Dark Half, y haciendo numerosas incursiones en todas las demás artes audiovisuales, tanto en el cómic con la propia Marvel como en el mundo de la televisión con Tales of the Darkside y hasta en el nuevo territorio de los videojuegos con Resident Evil a la cabeza, la versión para la gran pantalla de la cual declinó en dirigir en favor de Paul W. S. Anderson. Y no se abstuvo de mostrar su sardónico sentido del humor con el guiño de su cameo como uno de los carceleros de Hannibal lector en El silencio de los corderos (1991) de Jonathan Demme. 

Tres días antes de su muerte el 16 de julio de 2017, de cáncer de pulmón y a los acordes de la banda sonora de uno de sus films favoritos, El hombre tranquilo (1952) de John Ford, todavía trabajaba en un par de proyectos, una película de cierre de la segunda trilogía, Twilight of the Dead, para la que su esposa Susan estaba haciendo un casting de realizadores en 2021, y Road of the Dead, “algo así como The Fast and The Furious, pero con zombies” según Romero y “Mad max 2 se encuentra con Rollerball en una carrera de NASCAR, con una inspiración significativa de Ben-Hur” según Matt Borman, su ayudante de dirección y amigo desde Land… a Survival…  aunque al describir la trama como «una historia ambientada en una isla donde los prisioneros zombis hacen carreras de autos en un Coliseo moderno para el entretenimiento de los humanos adinerados» nos recuerde más a Death Race 2000 (1975) del propio Roger Corman, con David Carradine (Kung Fu) y el entonces poco conocido Sylvester Stallone, o su remake de 2008 Death Race, del propio Anderson, con Jason Statham y ambas… sin zombies. 

Puede que sea cierto lo que afirma Quentin Tarantino  de que la A en Georges A. Romero no era por Andrew, sino porque era “A fucking genius”.

José Iglesias Etxezarreta, 23 de marzo de 2023


28 de marzo de 2023. Increíble, pero cierto 😉 La película favorita de George A. Romero, The Tales of Hoffmann (1951) de Michael Powell y Emeric Pressburger, hoy en Filmoteca de Catalunya http://www.filmoteca.cat/web/ca/film/tales-hoffmann @CsarBards Esteve Riambau Xavi Gaja


30 de mayo de 2023. El próximo 22 de septiembre la productora Focus presenta en el Teatro Condal de Barcelona La Noche de los Muertos Vivientes Live, espectáculo interactivo y en la versión original autorizada por el legado de propio Georges A. Romero, que trabajó sobre su adaptación teatral, pero cuya muerte impidió que la llevara a cabo. Por lo que representa para mí su figura, estoy especialmente orgulloso de la https://lanochedelosmuertosvivientes.com/historia/ que me encargaron sobre las claves del autor y su obra y su impacto demoledor y duradero en la cultura, la mitología y la cinematografía posteriores.


El cine rugoso de Pere Portabella y Christopher Lee

Pocos han sabido utilizar los dramáticos ángulos del rostro de Christopher Lee de forma tan enigmática para su cine rugoso y pleno de misterio, gélido y atrevido, como uno de los más grandes cineastas locales, Pere Portabella. Hoy Umbracle en @filmotecacat Distantes, en un tren.