Carlos Saura contra el secarral de la españolidad y los premios inanes

Fallece Carlos Saura, el prolífico autor de maravillas como La caza (con recuperación nada menos que de Alfredo Mayo) y Deprisa, deprisa. Eso sí, muriéndose un día antes de que le entregaran el Goya honorífico continua revelando esencias de esa españolidad que tan bien diseccionó como la imprevisión, la impuntualidad y la improvisación 😉

Enlaces

Deprisa http://www.xn--espaaescultura-tnb.es/es/peliculas/deprisa_deprisa.html
Deprisa pistola https://www.pinterest.es/pin/503277327109444792/
Figures distancia https://www.dvdtalk.com/reviews/review/70407
Figures helicóptero https://harvardfilmarchive.org/calendar/figures-in-a-landscape-2008-07
La Caza grupo https://www.ecib.es/camerastylo/2017/05/15/analizando-el-montaje-de-la-caza-de-carlos-saura/
Ja caza camino https://www.granadahoy.com/ocio/caza-Saura-cumple-anos_0_1080192047.html
La caza escopeta https://www.bolsamania.com/cine/cine-en-tv-la-caza-de-carlos-saura/


13 de febrero de 2022. Con nombrar Hitchcock o Welles ya está todo dicho. El propio presentador, Fernando de la Torre, ha sido nominado en 14 ocasiones y sólo ha ganado Goya y medio 😉 En el año 1980, el de peliculillas como Apocalypse Now o All that Jazz, ganó el Óscar (mejor dirección y mejor film, además de otros más)… Kramer contra Kramer jajajaja Como con las listas ¿a quién le importa?

Me dejaba a los Mekas, Anger, Brakhage, Akerman o Cassavetes, que me imagino que les gustaría tener dinero para producir o muchos espectadores de calidad, pero a los que los premios les daban igual. Los premios son márketing para la industria y un divertimento para los espectadores.


Drive, baby, drive – Hellman & Hamaguchi

No soy nada partidario del conservadurismo «discreto» de Murakami, pero tampoco participé en el boom posmoderno de apreciación de la novela negra de los 80 y, por tanto, tampoco es que sea un gran seguidor de Patricia Highsmith, pero bien que venero una de sus adaptaciones a la pantalla. En la balanza, huyo de los Óscar «de la diversidad» (también de los antiguos) como de la peste, pero es cierto que sigo el consejo de mis mayores y pares, y, sobre todo, quiero seguir los pasos de los que parecen avanzar sobre la senda arenosa del cine japonés de siempre, así que hoy me arriesgaré, un hombre que ha recorrido el planeta sin disponer jamás de un pedazo de papel que le autorizase a ponerse al volante ;-), a subirme al Drive My Car de Hamaguchi, en la, espero, habitual soledad y descollantes condiciones técnicas del cine Balmes.

29 de diciembre de 2021. ¿Quién iba a decir que hasta Ryan O’Neal iba a estar bien. Aunque hay que decir que interpretaba a un personaje impasible 😉



19 de abril de 2022. Para todos los neopuritanos (y Nancy Reagan) para los que hay que censurar el «mal gusto», ya sea del rap o reguetón, o para los que «cualquier tiempo pasado fue (políticamente correcto) mejor», ¿de qué «machista» artista es la floritura «te equivocas, solo quiero tu sexo. Rómpete, nena, rómpete, demuéstrame que eres real (…) Chupa, nena, chupa, dame tu cabeza»? 😉


Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar?

9 de abril de 2020. Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar? ¡En 1979 Kramer vs Kramer ganó contra Apocalypse Now y All That Jazz! Si bien soy muy crítico con el modelo autoritario que se ha elegido, trato como todo el mundo de aprovechar este tiempo de confinamiento para revisar tooodo lo que no había visto en el pasado (gracias a Godard y Zappa que existe el fast forward) por estar ocupado en propuestas mucho más interesantes… pero en algún momento tenía que llegar a los films más galardonados de los últimos años. Me faltan Roma y Parasites, pero acabo de pasar por el Green Book del hermano Farrelly y, exceptuando la blanda escena del bar, es la típica película norteamericana vergonzante (algo así como pedir perdón a los indios), que se hace 50 años demasiado tarde e incluso entonces hubiera sido tan políticamente discutible como Adivina quién viene a cenar esta noche (pero con un elenco a años luz) y tan innecesaria como el propio remake de ésta en 2005 (uno podría ver el intercambio entre Tracy, Poitier y Glenn mil veces, pero nunca podré llegar a entender quién puede creer que Kutchner es gracioso). Sobre una situación parecida llega a ser más interesante la sobrevalorada y pesaditta Huye. Para «negro bueno» o «negro con matices» prefiero cien mil veces To Sir, with love, pero eso (y la extraña relación dialéctica que mantiene con la Jetée de Marker 😉 ya lo comentaré mañana.


21 de marzo de 2020. Cuando tus hijos te admiran porque en una foto de juventud encuentran que te pareces a su ídolo, Kylo Ren 😉 Yo creo que realmente quería parecerme a Michael Beck de los Warriors o algo así si nos fijamos en el horrendo combinado de chaleco con camiseta…


9 de diciembre de 2023. Curiosamente, los dos mejores papeles de Ryan O’Neal -amante de Farrah y padre de Tatum-, muerto esta noche a los 82 años, son los que le ofrecieron Walter Hill y Stanley Kubrick, en Driver y Barry Lyndon, porque supieron utilizar su inexpresividad natural para expresar el hieratismo e introspección de sus personajes. Y luego está Bodganovich, que le dio sus roles estelares en What’s up doc y la oscarizada Paper Moon.


Cockfighter, scattered through the backwaters

10 de enero de 2026. Monte Hellman murió el 20 de abril de 2021 a los 91 años. Una semana antes, el mismo dia de su caída letal, todavía nos daba lecciones de cine (y muchas otras cosas) en esta plataforma. Esa vitalidad debe de ser la que hace que aún me sorprendiera, me maravillara, ayer en la Filmo, que una primera visión de Cockfigther (1974) se aproxime a ser (casi) tan impactante como lo fue la de Two-Lane Blacktop en la adolescencia (medio puñetazo visual, medio revelación vital), aunque no lo seria sin el poso dejado por la de ésta en mi mente juvenil. No sé si me explico: de nuevo un obsesivo y desapegado Warren Oates y una Laurie Bird dependiente para ser independiente en un coche por las carreteras secundarias del sueño americano no nos conmovería tanto, creo, si no tuviéramos clavadas en la retina para siempre las imágenes crepusculares de tres años atrás, como si de una secuela en un mundo paralelo se tratase. Esa frágil y a la vez fibrosa Laurie Bird, una Edie Sedgwick o Jean Seberg en sad badland redneck, que para resistir se imanta, revolotea, en torno de un hierático James Taylor, del también malogrado Dennis Wilson, de un decadente Harry Dean Stanton o del tembloroso Woody Allen, como en la vida real lo haria del propio director o de Art Garfunkel, en cuyo apartamento se suicidaría en 1979 a los 26 («como su madre»), resonando esa fatalidad en la infravalorada Bad Timing de Nicholas Roeg que el cantante protagonizaría junto con Harvey Keitel y Theresa Russell al año siguiente de su muerte. Monte Hellman, de producido por Roger Corman a productor de Quentin Tarantino, un puñado de diamantes arrancados a duras penas de las garras de la industria, un Guadiana de perdedores desperdigados, scattered through the backwaters of America.


Lenny Bruce, el reinado del eufemismo y la esclavitud de las palabras

El humor es subversivo, y, si no, no es humor. Es la antítesis de lo políticamente correcto. El «humor de buen gusto» es un oxímoron, no existe. ¿Hay que desterrar del diccionario todas las palabras «negativas» como «gordo», «fea», «cojo», «maldad», «hambre» o «muerte» para arreglar por arte de magia todos los problemas que afligen a la Humanidad? Entonces ¿las invasiones rusas son «guerras» o simples «operaciones militares especiales»; las masacres estadounidenses, son «efectos colaterales»; los infanticidios israelíes son porque los palestinos usan a sus hijos como «escudos humanos»?

La respuesta, como con todo, está en el Santo Grial: Lenny Bruce, de Bob Fosse, con Dustin Hoffman y Valerie Perrine en los papeles de sus vidas, 1974, EEUU, ¿y pueden creer que la produjera United Artists?

Lenny: Are there any niggers here tonight? Can you turn on the house lights, please, and could the waiters and waitresses just stop serving, just for a second? And turn off the spot. Now what did he say? »Are there any *niggers* here tonight?» I know there’s one nigger here; because, l see him back there working. Let’s see. There’s two niggers. And between those two niggers sits a kike. And there’s another kike. That’s two kikes and three niggers. And there’s a spic, right? Hm? There’s another spic. Ooh, there’s a wop. There’s a Polack. And then, oh, a couple of greaseballs. There’s three lace-curtain lrish Micks. And there’s one hip, thick, hunky, funky boogie. Boogie, boogie. Mm-mm. l got three kikes. Do l hear five kikes? l got five kikes. Do l hear six spics? Six spics. Do l hear seven niggers? l got seven niggers. Sold: American! l’ll pass with seven niggers, six spics, five Micks, four kikes, three guineas, and one wop. You almost punched me out, didn’t ya? l was trying to make a point and that is it’s the suppression of the *word* that gives it the power, the violence, the viciousness. Dig. lf President Kennedy would just go on television and say l’d like to introduce you to all the niggers in my cabinet. And if he’d just say »nigger, nigger, nigger, nigger, nigger to every nigger he saw, boogie, boogie, boogie, boogie, boogie, nigger, nigger, nigger, nigger, nigger till nigger didn’t mean anything any more! Then you’d never be able to make some six year old black kid cry because somebody called him a nigger in school.

Fuente: IMDB quotes

Los Óscars han pasado de ser un campo de nabos, y nabos blancos como denunciaba Spike Lee, a una carroza de la Pride (lo último ya sería quitarle el premio a Will Smith no por su actuación sino ¡por su comportamiento!), donde se ha impuesto el biografismo vendible, es decir que lo destacable es la historia personal del «artista» (que tiene que ser de cariz capitalista, es decir de superación y consumible de manera instantánea) y no su obra (obviamente una fruslería sin importancia). La mejor película, «la de sordos», y la mejor canción, seguro que la ucraniana por supuesto, da igual su calidad.

La mayor lástima de todo este disparate ha sido ir viendo estos años que, en el país que inventó el roast estos años a un gran monologuista satírico, un analista social punzante, como Chris Rock (búsquenlo en You Tube), un humorista ácido y para adultos, reducido a una pulpa empalagosa por su necesidad de integrarse en Hollywood. ¿Nombramos al Dalai Lama Presentador en Jefe de Todos los Eventos y Ceremonias a partir de ahora? ¡Mantente firme, Ricky Gervais! 😉

Los chistes de «actor de reparto» y «Premio DonHostia» los dejo para Twitter 😉

Al menos, en esta escena de Dance Hall Racket, de Charles Tucker, 1953, Lenny Bruce es abofeteado por la «mala calidad» de su obra, supuestamente el guion del propio film, y no por su vida disoluta.


9 de mayo de 2022. Nunca entenderé lo de dejar que se te enfríe en un sucio pasillo de metro un café que te ha costado tres o cuatro euros. En las series y pelis americanas comen y beben por la calle forzados por el brutal ritmo laboral que imprime trabajar en Manhattan. Es como llevar los pantalones caídos sin que te hayan quitado el cinturón para que no te suicides en la cárcel 😉 O comprar pantalones rotos (el único ámbito donde no parece que este prosperando el Do It Yourself).


22 de junio de 2022. Texto de Salvador Perpiña. El guionista moderno recurre sin complejos a los avances de la técnica para realizar su tarea de la manera más eficiente. El modulador de creatividad Fuckel-Beckhaus lo aisla de los apremios de su entorno, lanza descargas en la región del hipocampo cuando el autor incurre en estereotipos ofensivos para minorías y estimula la secreción de dopamina cuando su escritura se acomoda a las tendencias estéticas y morales del momento, es decir cuando no le toca los cojones a nadie. Finalmente genera una gráfica que detecta sus niveles de procrastinación diarios, para conocimiento de sus empleadores. El guionista moderno es feliz y le pagan lo suyo. En verano y en su casa, se le permite usar manga corta. Buenos días.


(The price) of Fame

«You’ve got big dreams, you want fame.
Well fame costs, and right here is where you start paying; in sweat»

La siguiente que tiene que ir a la calle es Lydia Grant (Debbie Allen), aquella profesora de Fame (Alan Parker, 1982), que se atrevía a saludar a sus alumnos con: «You’ve got big dreams, you want fame. Well fame costs, and right here is where you start paying; in sweat». Y All That Jazz o Días de Sol estarían prohibida por el Índice de la Nueva Santa Inquisición. En el caso que nos pertoca, mis hijos por ejemplo no quisieron seguir bailando cuando vieron ‘la que se avecinaba» y ahora estudian en un instituto «normal». En el capitalismo, la danza es una fábrica más.