Portrait of the Artist as a Young Man (in ruins) – Arsenal, Souvenir y mi único film

Hoy es un día muy especial. En mi refugio emocional, artístico y político de las cinematografías a través del tiempo, la Filmoteca de Catalunya, programan Arsenal. El viatge de Robert Wyatt (de mi admirado Juan Bufill); Nico y Holanda (ambas de Ignacio Julià), sesión sobre el programa de vanguardia de TV3 en la primera entrega del cual, Souvenir, Manuel Huerga, futuro director de las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Barcelona y pope cultural de los 80 y 90 en Catalunya, me invitó a participar con mi único film, Al Sur, un silent & still movie sobre un desamor y una huida hacia la noche, que, por decirlo sin acritud, el gusto del tiempo (Max Headroom por ejemplo) mutiló. Mi fragmento, con amargo regusto a La Jetée y La ciatrice interieure, se halla entre Pàmies y Wenders (éramos una selección de la generación de jóvenes cineastas por venir 😉 y el elenco y la compañía son deslumbrantes https://www.dailymotion.com/video/xkwx0v hasta Moholy Nagy contribuye), y, ríete tu de la exposición de la intimidad en redes sociales de hoy en día, supuso una apertura en canal que aún me sobrecoge y me ruboriza, Huelga decir que nunca volví a dirigir (producir sí, algunas) una obra hasta mi presente proyecto de Histoires du Cinema.art (sólo Piavoli y Beauvais me dan esperanzas de una vida no malgastada en un oficio maldito de éxito 😉. Y, después, ya para animarme, Bilder der Welt und Inschrift des Krieges. Las imágenes del mundo y la inscripción de guerra, del godardiano creador indo-checo-alemán Harun Farocki (otro que tal).


5 de marzo de 2024. Con la generación de nuestros hermanos mayores muchos aprendimos cine a golpe de aquellos maratonianos festivales experimentales de Barcelona, apasionantes y a veces áridos. Hoy en Filmoteca de Catalunya BBB, los estimados Eugènia Balcells, Eugeni Bonet y Juan Bufill, con expo paralela en MACBA Museu d’Art Contemporani de Barcelona.


17 de noviembre de 2025. Iluminaciones/Memorabilia. Tras ser cesado fulminantemente por la Banda de los Cuatro (paradójicamente, o no, todos acabarían en el PSOE) como director de Comunicación de Izquierda Unida el 28 de junio de 1993, con Julio Anguita convaleciendo de un infarto, nos vimos obligados a dar carpetazo a Madrid, volví a Barcelona y comencé a tratar de ganarme la vida como reportero de Internacional. Como pagaban tan miserablemente el folio (¿verdad, Pepe?), tuve que convertirme en fotógrafo de aquellos conflictos, siempre amateur. De toda mi trayectoria, desde la adolescencia, down and out in Paris and London, hasta ahora, me quedan alguna portada orgullosa, la curiosa caratula de un disco (mi foto de «Mandela doliente» -irónicamente producto de un fallo de flash en unas escaleras en Durban durante la guerra civil y las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica en cuya lucha me había comprometido tanto- para el CD Cultures del grupo Doomdsay) y un puñado de gratas instantáneas históricas. En este sentido, el otro día, comenzando a hojear más a fondo las recientemente adquiridas memorias de Esteve Riambau (gracias por la dedicatoria, Falstaff 😉), me he encontrado con un retrato, de los que conservo pocos. Inusual, por escaso; relevante, por el momento (primera sesión tras el desastroso confinamiento), y tremendamente personal no sólo por la pose, pero sobre todo por el lugar. Como saben en taquillas, el asiento del centro de la primera fila -aunque no el de mejor visibilidad, permite devorar la pantalla ocupando al máximo la visión periférica- es «mi» localidad en ese mi particular templo, la Filmoteca de Catalunya jajajaja.

Extraída de La película de mi vida, las memorias de Esteve Riambau (el original en color que figura más arriba me fue facilitado por él mismo). Según me indica el propio ER, la sesión debía ser la de «Do the Right Thing (vespre) o Touch of Evil (tarda)» del 26 de junio de 2020 (cinco días después del fin del Estado de Alarma nacional por el COVID-19), decantándose por la primera, pero yo me inclinó por la segunda ya que la de Lee en panatalla grande es de esas películas que se han escapado una y otra vez.


5 de noviembre de 2025. Uno de los grandes problemas de la Filmoteca de Catalunya, desde au precipitado desprendimiento de la Española, fue la ausencia de un proyecto definido más allá de dicha separación. Esta deficiencia de origen se subsanó en la parte de exhibición con unos programadores superlativos, Ramón Font y Octavi Martí, pero sienpre mostró las costuras de la renuencia a asumir su dimensión y responsabilidades de museo y centro cultural activo. Sin embargo, a pesar de mi desconfianza inicial, considero que la consolidación de la figura de Esteve Riambau como director cada vez más ejecutivo al menos nos ha permitido disponer de una filmoteca que podríamos llamar de autor, no sólo por su fuerte personalidad y un socarrón sentido del humor, sino su gran conocimiento (no sólo el íntimo que tiene de Welles) y sobre todo auténtica pasión por el cine. Y por los cineastas, por lo que hemos podido ir disfrutando de una destacada presencia personal y una relación entrañable con muchos artistas. Una faceta nada secundaria para aquellos qpie alguna vez hemos tenido que desempeñar la agotadora tarea de la traducción simultánea es la asombrosa memoría y exactitud de sus contribuciones (que, por cierto, podría alguna vez trasladarse a los torpes subtítulos de alguna de las subcontratas, otra de esas pemanentes asignaturas pendientes de seriedad de las que henos hablado que adolece la Filmo). Asi que hoy iremos con gusto a escucharle en la presentación de sus memorias, La pelicula de mi vida, como el me demostró que también sabia hacer cuando aún estaba al frente (aunque tampoco he conseguido qye cambien de política jajaja). Además, con dos actorazos de la talla de Rosa Vergés y Josep Maria Pou.


El espíritu de Reinosa. Contra la movida y la posmodernidad

Publicado originalmente el 9 de noviembre de 2020. “Grupos sociales como la juventud de extrarradio, una sociedad rural no idealizada o la clase obrera industrial desaparecerán de manera palpable de todo texto cinematográfico. Del mismo modo, episodios como la Primavera de Reinosa, las manifestaciones estudiantiles del 87, la “Intifada” de Besós, el encierro de las trabajadoras de Ike o las decenas de enfrentamientos, protestas y revueltas motivadas por la así llamada (y aún a día de hoy muy desconocida) reconversión industrial, nos ofrecen una imagen constante y diaria de alta conflictividad social y movilización ciudadana. La experiencia de un porcentaje considerable de la población española que vivió esa década entre la amargura, la desesperanza y la angustia permanente no dispuso de relato o cauce por donde comunicarse” (Luis López Carrasco y Luis E. Parés, “De cómo el cine español se desconectó de la realidad en los años ochenta”, citado por Victor Lenore en Espectros de la Movida. Por qué odiar los 80). En la imagen, la única secuencia que recuerde donde se reflejaba algo la desesperación social que se coló en el aluvión mainstream de comedia madrileña progre y cine posmodernillo de aquellos años, cuando Carmen deja a su hijo en el autobús que le lleva al pueblo y mientras se aleja, se derrumba.

6 de noviembre de 2021. En su momento, De Aranoa, como Calparsoro, supusieron una auténtica bocanada de aire fresco en el pegajoso estío en que nos había sumido la inane comedieta madrileña.

8 de septiembre de 2020. Dos libros que relativizan (en mi linea) mucho los 80s, Carve ém up!/The Winshaw Legacy, la novela de Jonathan Coe (que ahora lo peta con Middle England sobre el Brexit), y, fresquito de la librería, el análisis de Víctor Lenore sobre Espectros de la movida 😉

22 de agosto de 2020. «¿Quién iba a decir que el paro era, o podía ser, un elemento represivo más eficaz que los agentes a caballo? Como mínimo, lo sabía Margaret Thatcher, primera ministra británica. La estrategia de la líder tory se exporta a España, donde empieza a servir como marco interpretativo. Se demuestra que no hay mejor escenario que un alto índice de paro para convencer a la población de que su futuro está ligado al del crecimiento de la empresa privada; una manera infalible de facturar ideología corporativa. Los ochenta en España comenzaron con una tasa de desempleo del 9,5 por 100 y terminaron en el 16,9 por 100.» «Espectros de la movida. Por qué odiar los 80. (Anverso nº 9)», de Víctor Lenore.


Roures, «el buen patrón» 😉

13 de febrero de 2022.

Jaume Roures, «the good boss» 😉 I imagine that the opportunist that inhabits him could not resist the unhealthy magnetism of openly showing «his contradictions» (as a good former Trotskyist), despite, or precisely because of, the parallelism that this image was going to highlight between fiction and reality. I take advantage of his triumph at the Goya Awards to publish the Histoire[s] that I had prepared on the relevance of Fernando León de Aranoa’s cinema, The Good Boss and the Recovery of Class Consciousness and The Spirit of Reinosa. Against the «movida» and postmodernity.

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Jaume Roures, «el buen patrón» 😉 Me imagino que el pijoaparte que le habita no pudo resistir el magnetismo malsano de mostrar abiertamente «sus contradicciones» (como buen ex troskista), pese, o igual precisamente por, al paralelismo que esta imagen iba a remarcar entre ficción y realidad. Aprovecho para publicar las Histoire[s] que tenía preparada sobre la pertinencia del cine de Fernando León de Aranoa, El buen patrón y la recuperación de la consciencia de clase y este El espíritu de Reinosa. Contra la movida y la posmodernidad.

Jaume Roures, el liquidador de Público, agradece el Goya a la mejor película por El buen patrón, de Fernando López de Aranoa. Fuente: ABC
Tout va Bien, Jean-Luc Godard y Jean-Pierre Gorin, 1972, Francia-Italia. Fuente: Contemporary Art (Martha Garzon)

Al rescate de la militancia: «La trampa de la diversidad»

6 de junio de 2019. Junto al de uso y al de cambio, Daniel Bernabé («La trampa de la diversidad», pag. 98) vuelve a introducir el valor simbólico, de mecanismo de cambio de significado: «El cambio del que hablamos. de la acción colectiva al individualismo, y de lo material a lo simbólico, llega sobre todo una vez que se ha conseguido persuadir a una gran parte de la sociedad de que los bienes representan valores más allá de los propios que poseen inherentemente y que, a través de la adquisición de esos bienes-valores, es posible aspirar a formar parte de una categoría satisfactoria en la que todo el mundo es desigualmente importante y específico, diverso». Hay un gran ejemplo en las «antorchas de la libertad», cuando las tabacaleras consiguieron convencer a las mujeres que fumar empoderaba…

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Sobre el crecimiento de la ultraderecha, «La trampa de la diversidad», Daniel Bernabé: «El Estado sigue presente allí donde debe mantener el orden de clase pero retrocede allí donde valió para atenuarlo (…) El odio del penúltimo contra el último siempre ha sido marca de la casa»

19 de mayo de 2019. «La sociedad capitalista relega a sectores enteros de su ciudadanía al vertedero, pero muestra una delicadeza exquisita para no ofender sus convicciones». Eagleton citado por Bernabé en La trampa de la diversidad

8 de mayo de 2019. Las administraciones progresistas han ampliado el espacio de la diversidad exponencialmente, centrándose, ya ni siquiera en los derechos civiles, sino en las formas, las maneras y el lenguaje, con el objetivo de llenar el hueco cada vez más grande que deja su inacción en lo económico y material». Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad.

7 de mayo de 2019. «Cuanta menos capacidad tiene una corriente política de cambiar lo material, con más insistencia tiende a buscar las formas de influir a través de lo simbólico», Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad

4 de mayo de 2019. «La clase media, que no es una clase en sí misma en términos de su relación con la producción, sino una construcción entre lo cultural y el poder adquisitivo, se ha extendido a todos los estratos de la sociedad no de una forma material, es decir, a modo de riqueza, sino mediante una forma percibida y aspiiracional. El neoliberalismo es capaz de redistribuir, pero sólo lo hace mediante ensoñaciones» Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad

20 de abril de 2019. «Sin horizonte al que dirigirnos ni pasado del que aprender, sin posibilidad de afirmar lo cierto o lo falso, sin espacio para los conceptos válidos universales, sin capacidad de comunicación, sin forma de aprehender la realidad lo que encontramos es la imposibilidad de una política coherente, sobre todo si esa política va encaminada a cuestionar e incluso sustituir el sistema capitalista dominante. El neoliberalismo utilizo el posmodernismo para desmantelar a la izquierda, para extender su amoralidad y cinismo como valores aceptables, para crear un estado de las visas donde su proyecto no es que fuera el más apropiado, sino el único posible. Mientras que se negaba la validez universal de las ideas socialistas, el capitalismo se guardaba secretamente su parcela de modernidad, extendiéndose universalmente, sin importarle ya lo más mínimo ninguna de las excusas teóricas que aquellos filósofos franceses le habían prestado». La trampa de la diversidad, Daniel Bernabé

18 de julio de 2018. Daniel Bernabé: Ojalá el problema fuera el libro, los ataques o mi antológica mala hostia. El problema es que más allá de lo que yo escriba sabéis que esto se ha ido de madre y sólo hacía falta que alguien encendiera la cerilla para que todo explosionara. Pero a nadie le daba la gana quemarse.El problema es tener que aguantar a una banda de cretinos pseudoreligiosos hablando de que por comprar un cartón de leche estás colaborando con la «violación» de las vacas.El problema es ver cómo se califica a la Huelga del 8M de «privilegio blanco», poniendo a competir a las feministas, en vez de buscar cómo mejorar los derechos laborales de las inmigrantes sin papeles.El problema es ver cómo las revistas de tendencias hacen el agosto con la atomización de identidades sexuales cuasi-inventadas dejando en un segundo plano problemas como el escaso conocimiento de los adolescentes frente a las ETS.El problema es que sabemos al dedillo la última polémica sobre acoso entre actores de Hollywood mientras que la mujer que es acosada por su jefe en su empleo precario que no puede dejar no sabe ni lo que es un sindicato.El problema es tener que aguantar a los mismos que están gentrificando las ciudades a marchas forzadas parapetarse detrás de lo LGTB mientras que la Alcaldesa del Cambio les ríe las gracias con el querides.El problema es ver en libros feministas para niñas a Margaret Thatcher como modelo de aspiración, tener que leer barbaridades acerca del empoderamiento de la mujer mediante el burka o jugar a la sororidad con Ana Patricia Botín.El problema, precisamente, es que en vez de tener conciencia de clase se tiene aspiración al empoderamiento, individual, a cimentar nuestro yo en la medida que disminuimos el del tipo que tenemos al lado.El problema es ver cómo se distribuye la pegatina de Refugees Welcome desde el Starbucks hasta los coworking del centro de Madrid y que nadie hable de por qué se bombardeo Siria y Libia sin tener en cuanta las consecuencias.El problema es ver cómo aquello llamado nueva política fue colonizado por clases medias que ante todo estaban buscando un acomodo para su frustrada carrera en el sector privado. Y ver cómo machacan a la izquierda parapetándose tras lo diverso.El problema es ver cómo la ultraderecha habla mezquinamente de repartir comida a los pobres españoles, cómo sitúa a mujeres y homosexuales como cabezas visibles, mientras que el activismo habla de sexo tántrico y pizzas veganas. Me cago en mi vida.El problema es ver cómo se habla con naturalidad de «gestación subrogada» o «prostitución emprendedora» y se ridiculiza a las feministas que llevan luchando por los derechos de la mujer desde los 70 por una banda de indeseables enamoradas de Despentes.El problema es que muchos periódicos progresistas prefieren tener una sección escrita por gente que considera indispensables los correajes sadomaso veganos antes que una sección escrita por una sindicalista de Parla o Badalona.El problema es que nos han puesto a competir entre nosotros en un mercado de la diversidad donde la moneda de cambio son identidades cada vez más frágiles, artificiales y atomizadas. Que es de lo que va el puto libro. Por mucho que sigáis mintiendo como ratas.Y el problema es que por decir todo esto, por poner el espejo delante de este desbarajuste, poco más que se está pidiendo mi cabeza día sí y día también, comparándome con Anders Breivik o los Incel.Llamándo imbéciles a los lectores, faltando el respeto a las mujeres que han querido presentarlo a mi lado, o a los periodistas -generalmente de fuera de MadridCentro- que alucinan y que tras la entrevista me preguntan en privado que cómo puede ser.Y sí, hombre blanco heterosexual cis de todos los santos, del Real Madrid, castizo y de Fuenla. Qué coño se le va a hacer. Alguien tenía que venir a deciros que habéis secuestrado a eso que un día se llamó izquierda y la habéis transformado en una caricatura risible y desactivadaA las personas que me llevaís leyendo varios años en los artículos, a los que habéis leído el libro y sabéis que las acusaciones son falsas: levantad la cabeza. No por mí, sino por vosotros. No tenéis por qué aguantar un chantaje más de esta banda.Si yo solo les estoy poniendo en un brete a poco que os organicéis y reclaméis vuestro sitio se les derrumba el chiringuito como un castillo de naipes. Porque de eso va en último término. De mantener sus paguitas y sus puestos.A poco que nos despistemos lo único que nos va a quedar es elegir cada cuatro años entre Macron o Trudeau, o a lo peor, entre Trump y Le Pen.Vista la valentía de los líderes de la izquierda para encarar este despropósito es a donde vamos.Hay memoria. Pasaremos la nota. Y el que se quiera enterar bien y el que no que se joda.

Por Laurieschmid – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2729543

25 de enero de 2022. Sobre Tesis. Cuando el país se estaba cayendo a pedazos un pijo salió de la escuela haciendo una peli sensacionalista y abotargada que no tenía nada que ver, no solo con nuestras realidad, sino con nuestro imaginario. Preferiría tener que tragarme la saga entera de Saw 😉 Y encima no sé quién estaba peor y menos creíble, (y mira que lo siento) si la Torrent o el Elorriaga.

Ahhhh, el Óscar, ese marchamo de calidad jajajaja

 Yo tengo una realizada y dos producidas (una se ellas por crowdfunding), más dos asistencias d dirección, a pesar de no haberme podido dedicar profesionalmente como algunos pudientes que no lo necesitaban para sobrevivir. No necesitas que te diga qué cantidad, calidad y pertinencia no van unidas. Zulueta completó dos largos, Han Bi se ha suicidado después de uno. Jose Luis Guerín, Víctor Erice, Tarkovski o Vigo tienen pocos, Paco Martínez Soria muchos 😉