No soy nada partidario del conservadurismo «discreto» de Murakami, pero tampoco participé en el boom posmoderno de apreciación de la novela negra de los 80 y, por tanto, tampoco es que sea un gran seguidor de Patricia Highsmith, pero bien que venero una de sus adaptaciones a la pantalla. En la balanza, huyo de los Óscar «de la diversidad» (también de los antiguos) como de la peste, pero es cierto que sigo el consejo de mis mayores y pares, y, sobre todo, quiero seguir los pasos de los que parecen avanzar sobre la senda arenosa del cine japonés de siempre, así que hoy me arriesgaré, un hombre que ha recorrido el planeta sin disponer jamás de un pedazo de papel que le autorizase a ponerse al volante ;-), a subirme al Drive My Car de Hamaguchi, en la, espero, habitual soledad y descollantes condiciones técnicas del cine Balmes.
29 de diciembre de 2021. ¿Quién iba a decir que hasta Ryan O’Neal iba a estar bien. Aunque hay que decir que interpretaba a un personaje impasible 😉
19 de abril de 2022. Para todos los neopuritanos (y Nancy Reagan) para los que hay que censurar el «mal gusto», ya sea del rap o reguetón, o para los que «cualquier tiempo pasado fue (políticamente correcto) mejor», ¿de qué «machista» artista es la floritura «te equivocas, solo quiero tu sexo. Rómpete, nena, rómpete, demuéstrame que eres real (…) Chupa, nena, chupa, dame tu cabeza»?
Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar?
9 de abril de 2020. Pero ¿alguien recuerda las películas que ganaron el Óscar? ¡En 1979 Kramer vs Kramer ganó contra Apocalypse Now y All That Jazz! Si bien soy muy crítico con el modelo autoritario que se ha elegido, trato como todo el mundo de aprovechar este tiempo de confinamiento para revisar tooodo lo que no había visto en el pasado (gracias a Godard y Zappa que existe el fast forward) por estar ocupado en propuestas mucho más interesantes… pero en algún momento tenía que llegar a los films más galardonados de los últimos años. Me faltan Roma y Parasites, pero acabo de pasar por el Green Book del hermano Farrelly y, exceptuando la blanda escena del bar, es la típica película norteamericana vergonzante (algo así como pedir perdón a los indios), que se hace 50 años demasiado tarde e incluso entonces hubiera sido tan políticamente discutible como Adivina quién viene a cenar esta noche (pero con un elenco a años luz) y tan innecesaria como el propio remake de ésta en 2005 (uno podría ver el intercambio entre Tracy, Poitier y Glenn mil veces, pero nunca podré llegar a entender quién puede creer que Kutchner es gracioso). Sobre una situación parecida llega a ser más interesante la sobrevalorada y pesaditta Huye. Para «negro bueno» o «negro con matices» prefiero cien mil veces To Sir, with love, pero eso (y la extraña relación dialéctica que mantiene con la Jetée de Marker 😉 ya lo comentaré mañana.
21 de marzo de 2020. Cuando tus hijos te admiran porque en una foto de juventud encuentran que te pareces a su ídolo, Kylo Ren Yo creo que realmente quería parecerme a Michael Beck de los Warriors o algo así si nos fijamos en el horrendo combinado de chaleco con camiseta…
9 de diciembre de 2023. Curiosamente, los dos mejores papeles de Ryan O’Neal -amante de Farrah y padre de Tatum-, muerto esta noche a los 82 años, son los que le ofrecieron Walter Hill y Stanley Kubrick, en Driver y Barry Lyndon, porque supieron utilizar su inexpresividad natural para expresar el hieratismo e introspección de sus personajes. Y luego está Bodganovich, que le dio sus roles estelares en What’s up doc y la oscarizada Paper Moon.
Cockfighter, scattered through the backwaters
10 de enero de 2026. Monte Hellman murió el 20 de abril de 2021 a los 91 años. Una semana antes, el mismo dia de su caída letal, todavía nos daba lecciones de cine (y muchas otras cosas) en esta plataforma. Esa vitalidad debe de ser la que hace que aún me sorprendiera, me maravillara, ayer en la Filmo, que una primera visión de Cockfigther (1974) se aproxime a ser (casi) tan impactante como lo fue la de Two-Lane Blacktop en la adolescencia (medio puñetazo visual, medio revelación vital), aunque no lo seria sin el poso dejado por la de ésta en mi mente juvenil. No sé si me explico: de nuevo un obsesivo y desapegado Warren Oates y una Laurie Bird dependiente para ser independiente en un coche por las carreteras secundarias del sueño americano no nos conmovería tanto, creo, si no tuviéramos clavadas en la retina para siempre las imágenes crepusculares de tres años atrás, como si de una secuela en un mundo paralelo se tratase. Esa frágil y a la vez fibrosa Laurie Bird, una Edie Sedgwick o Jean Seberg en sad badland redneck, que para resistir se imanta, revolotea, en torno de un hierático James Taylor, del también malogrado Dennis Wilson, de un decadente Harry Dean Stanton o del tembloroso Woody Allen, como en la vida real lo haria del propio director o de Art Garfunkel, en cuyo apartamento se suicidaría en 1979 a los 26 («como su madre»), resonando esa fatalidad en la infravalorada Bad Timing de Nicholas Roeg que el cantante protagonizaría junto con Harvey Keitel y Theresa Russell al año siguiente de su muerte. Monte Hellman, de producido por Roger Corman a productor de Quentin Tarantino, un puñado de diamantes arrancados a duras penas de las garras de la industria, un Guadiana de perdedores desperdigados, scattered through the backwaters of America.
El humor es subversivo, y, si no, no es humor. Es la antítesis de lo políticamente correcto. El «humor de buen gusto» es un oxímoron, no existe. ¿Hay que desterrar del diccionario todas las palabras «negativas» como «gordo», «fea», «cojo», «maldad», «hambre» o «muerte» para arreglar por arte de magia todos los problemas que afligen a la Humanidad? Entonces ¿las invasiones rusas son «guerras» o simples «operaciones militares especiales»; las masacres estadounidenses, son «efectos colaterales»; los infanticidios israelíes son porque los palestinos usan a sus hijos como «escudos humanos»?
La respuesta, como con todo, está en el Santo Grial: Lenny Bruce, de Bob Fosse, con Dustin Hoffman y Valerie Perrine en los papeles de sus vidas, 1974, EEUU, ¿y pueden creer que la produjera United Artists?
Lenny: Are there any niggers here tonight? Can you turn on the house lights, please, and could the waiters and waitresses just stop serving, just for a second? And turn off the spot. Now what did he say? »Are there any *niggers* here tonight?» I know there’s one nigger here; because, l see him back there working. Let’s see. There’s two niggers. And between those two niggers sits a kike. And there’s another kike. That’s two kikes and three niggers. And there’s a spic, right? Hm? There’s another spic. Ooh, there’s a wop. There’s a Polack. And then, oh, a couple of greaseballs. There’s three lace-curtain lrish Micks. And there’s one hip, thick, hunky, funky boogie. Boogie, boogie. Mm-mm. l got three kikes. Do l hear five kikes? l got five kikes. Do l hear six spics? Six spics. Do l hear seven niggers? l got seven niggers. Sold: American! l’ll pass with seven niggers, six spics, five Micks, four kikes, three guineas, and one wop. You almost punched me out, didn’t ya? l was trying to make a point and that is it’s the suppression of the *word* that gives it the power, the violence, the viciousness. Dig. lf President Kennedy would just go on television and say l’d like to introduce you to all the niggers in my cabinet. And if he’d just say »nigger, nigger, nigger, nigger, nigger to every nigger he saw, boogie, boogie, boogie, boogie, boogie, nigger, nigger, nigger, nigger, nigger till nigger didn’t mean anything any more! Then you’d never be able to make some six year old black kid cry because somebody called him a nigger in school.
Los Óscars han pasado de ser un campo de nabos, y nabos blancos como denunciaba Spike Lee, a una carroza de la Pride (lo último ya sería quitarle el premio a Will Smith no por su actuación sino ¡por su comportamiento!), donde se ha impuesto el biografismo vendible, es decir que lo destacable es la historia personal del «artista» (que tiene que ser de cariz capitalista, es decir de superación y consumible de manera instantánea) y no su obra (obviamente una fruslería sin importancia). La mejor película, «la de sordos», y la mejor canción, seguro que la ucraniana por supuesto, da igual su calidad.
La mayor lástima de todo este disparate ha sido ir viendo estos años que, en el país que inventó el roast estos años a un gran monologuista satírico, un analista social punzante, como Chris Rock (búsquenlo en You Tube), un humorista ácido y para adultos, reducido a una pulpa empalagosa por su necesidad de integrarse en Hollywood. ¿Nombramos al Dalai Lama Presentador en Jefe de Todos los Eventos y Ceremonias a partir de ahora? ¡Mantente firme, Ricky Gervais! 😉
Los chistes de «actor de reparto» y «Premio DonHostia» los dejo para Twitter 😉
Al menos, en esta escena de Dance Hall Racket, de Charles Tucker, 1953, Lenny Bruce es abofeteado por la «mala calidad» de su obra, supuestamente el guion del propio film, y no por su vida disoluta.
9 de mayo de 2022. Nunca entenderé lo de dejar que se te enfríe en un sucio pasillo de metro un café que te ha costado tres o cuatro euros. En las series y pelis americanas comen y beben por la calle forzados por el brutal ritmo laboral que imprime trabajar en Manhattan. Es como llevar los pantalones caídos sin que te hayan quitado el cinturón para que no te suicides en la cárcel O comprar pantalones rotos (el único ámbito donde no parece que este prosperando el Do It Yourself).
22 de junio de 2022. Texto de Salvador Perpiña. El guionista moderno recurre sin complejos a los avances de la técnica para realizar su tarea de la manera más eficiente. El modulador de creatividad Fuckel-Beckhaus lo aisla de los apremios de su entorno, lanza descargas en la región del hipocampo cuando el autor incurre en estereotipos ofensivos para minorías y estimula la secreción de dopamina cuando su escritura se acomoda a las tendencias estéticas y morales del momento, es decir cuando no le toca los cojones a nadie. Finalmente genera una gráfica que detecta sus niveles de procrastinación diarios, para conocimiento de sus empleadores. El guionista moderno es feliz y le pagan lo suyo. En verano y en su casa, se le permite usar manga corta. Buenos días.
Mi clásico de Hollywood favorito es… Hawks. Hoy en la Filmoteca, Sólo los ángeles tienen alas, la mejor película de aviones desde el Wings de Wellman. Un grande en pantalla grande, y espero que en una copia mejor que la moribunda con la que me despedí de ella hace unos años (deseo que se cumplió con creces).
Only Angels have Wings, porque Hawks quiere decir halcones.
Y en un extraño deja vu precuélico me dió la impresión que ya había visto ese «hombre de la montaña» en el «hombre del planeta» de Ersaserhead
Publicado originalmente el 9 de noviembre de 2020. “Grupos sociales como la juventud de extrarradio, una sociedad rural no idealizada o la clase obrera industrial desaparecerán de manera palpable de todo texto cinematográfico. Del mismo modo, episodios como la Primavera de Reinosa, las manifestaciones estudiantiles del 87, la “Intifada” de Besós, el encierro de las trabajadoras de Ike o las decenas de enfrentamientos, protestas y revueltas motivadas por la así llamada (y aún a día de hoy muy desconocida) reconversión industrial, nos ofrecen una imagen constante y diaria de alta conflictividad social y movilización ciudadana. La experiencia de un porcentaje considerable de la población española que vivió esa década entre la amargura, la desesperanza y la angustia permanente no dispuso de relato o cauce por donde comunicarse” (Luis López Carrasco y Luis E. Parés, “De cómo el cine español se desconectó de la realidad en los años ochenta”, citado por Victor Lenore en Espectros de la Movida. Por qué odiar los 80). En la imagen, la única secuencia que recuerde donde se reflejaba algo la desesperación social que se coló en el aluvión mainstream de comedia madrileña progre y cine posmodernillo de aquellos años, cuando Carmen deja a su hijo en el autobús que le lleva al pueblo y mientras se aleja, se derrumba.
6 de noviembre de 2021. En su momento, De Aranoa, como Calparsoro, supusieron una auténtica bocanada de aire fresco en el pegajoso estío en que nos había sumido la inane comedieta madrileña.
8 de septiembre de 2020. Dos libros que relativizan (en mi linea) mucho los 80s, Carve ém up!/The Winshaw Legacy, la novela de Jonathan Coe (que ahora lo peta con Middle England sobre el Brexit), y, fresquito de la librería, el análisis de Víctor Lenore sobre Espectros de la movida
22 de agosto de 2020. «¿Quién iba a decir que el paro era, o podía ser, un elemento represivo más eficaz que los agentes a caballo? Como mínimo, lo sabía Margaret Thatcher, primera ministra británica. La estrategia de la líder tory se exporta a España, donde empieza a servir como marco interpretativo. Se demuestra que no hay mejor escenario que un alto índice de paro para convencer a la población de que su futuro está ligado al del crecimiento de la empresa privada; una manera infalible de facturar ideología corporativa. Los ochenta en España comenzaron con una tasa de desempleo del 9,5 por 100 y terminaron en el 16,9 por 100.» «Espectros de la movida. Por qué odiar los 80. (Anverso nº 9)», de Víctor Lenore.
Roures, «el buen patrón» 😉
13 de febrero de 2022.
Jaume Roures, «the good boss» 😉 I imagine that the opportunist that inhabits him could not resist the unhealthy magnetism of openly showing «his contradictions» (as a good former Trotskyist), despite, or precisely because of, the parallelism that this image was going to highlight between fiction and reality. I take advantage of his triumph at the Goya Awards to publish the Histoire[s] that I had prepared on the relevance of Fernando León de Aranoa’s cinema, The Good Boss and the Recovery of Class Consciousness and The Spirit of Reinosa. Against the «movida» and postmodernity.
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Jaume Roures, «el buen patrón» 😉 Me imagino que el pijoaparte que le habita no pudo resistir el magnetismo malsano de mostrar abiertamente «sus contradicciones» (como buen ex troskista), pese, o igual precisamente por, al paralelismo que esta imagen iba a remarcar entre ficción y realidad. Aprovecho para publicar las Histoire[s] que tenía preparada sobre la pertinencia del cine de Fernando León de Aranoa, El buen patrón y la recuperación de la consciencia de clase y este El espíritu de Reinosa. Contra la movida y la posmodernidad.
Jaume Roures, el liquidador de Público, agradece el Goya a la mejor película por El buen patrón, de Fernando López de Aranoa. Fuente: ABCTout va Bien, Jean-Luc Godard y Jean-Pierre Gorin, 1972, Francia-Italia. Fuente: Contemporary Art (Martha Garzon)
Al rescate de la militancia: «La trampa de la diversidad»
6 de junio de 2019. Junto al de uso y al de cambio, Daniel Bernabé («La trampa de la diversidad», pag. 98) vuelve a introducir el valor simbólico, de mecanismo de cambio de significado: «El cambio del que hablamos. de la acción colectiva al individualismo, y de lo material a lo simbólico, llega sobre todo una vez que se ha conseguido persuadir a una gran parte de la sociedad de que los bienes representan valores más allá de los propios que poseen inherentemente y que, a través de la adquisición de esos bienes-valores, es posible aspirar a formar parte de una categoría satisfactoria en la que todo el mundo es desigualmente importante y específico, diverso». Hay un gran ejemplo en las «antorchas de la libertad», cuando las tabacaleras consiguieron convencer a las mujeres que fumar empoderaba…
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Sobre el crecimiento de la ultraderecha, «La trampa de la diversidad», Daniel Bernabé: «El Estado sigue presente allí donde debe mantener el orden de clase pero retrocede allí donde valió para atenuarlo (…) El odio del penúltimo contra el último siempre ha sido marca de la casa»
19 de mayo de 2019. «La sociedad capitalista relega a sectores enteros de su ciudadanía al vertedero, pero muestra una delicadeza exquisita para no ofender sus convicciones». Eagleton citado por Bernabé en La trampa de la diversidad
8 de mayo de 2019. Las administraciones progresistas han ampliado el espacio de la diversidad exponencialmente, centrándose, ya ni siquiera en los derechos civiles, sino en las formas, las maneras y el lenguaje, con el objetivo de llenar el hueco cada vez más grande que deja su inacción en lo económico y material». Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad.
7 de mayo de 2019. «Cuanta menos capacidad tiene una corriente política de cambiar lo material, con más insistencia tiende a buscar las formas de influir a través de lo simbólico», Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad
4 de mayo de 2019. «La clase media, que no es una clase en sí misma en términos de su relación con la producción, sino una construcción entre lo cultural y el poder adquisitivo, se ha extendido a todos los estratos de la sociedad no de una forma material, es decir, a modo de riqueza, sino mediante una forma percibida y aspiiracional. El neoliberalismo es capaz de redistribuir, pero sólo lo hace mediante ensoñaciones» Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad
20 de abril de 2019. «Sin horizonte al que dirigirnos ni pasado del que aprender, sin posibilidad de afirmar lo cierto o lo falso, sin espacio para los conceptos válidos universales, sin capacidad de comunicación, sin forma de aprehender la realidad lo que encontramos es la imposibilidad de una política coherente, sobre todo si esa política va encaminada a cuestionar e incluso sustituir el sistema capitalista dominante. El neoliberalismo utilizo el posmodernismo para desmantelar a la izquierda, para extender su amoralidad y cinismo como valores aceptables, para crear un estado de las visas donde su proyecto no es que fuera el más apropiado, sino el único posible. Mientras que se negaba la validez universal de las ideas socialistas, el capitalismo se guardaba secretamente su parcela de modernidad, extendiéndose universalmente, sin importarle ya lo más mínimo ninguna de las excusas teóricas que aquellos filósofos franceses le habían prestado». La trampa de la diversidad, Daniel Bernabé
18 de julio de 2018. Daniel Bernabé: Ojalá el problema fuera el libro, los ataques o mi antológica mala hostia. El problema es que más allá de lo que yo escriba sabéis que esto se ha ido de madre y sólo hacía falta que alguien encendiera la cerilla para que todo explosionara. Pero a nadie le daba la gana quemarse.El problema es tener que aguantar a una banda de cretinos pseudoreligiosos hablando de que por comprar un cartón de leche estás colaborando con la «violación» de las vacas.El problema es ver cómo se califica a la Huelga del 8M de «privilegio blanco», poniendo a competir a las feministas, en vez de buscar cómo mejorar los derechos laborales de las inmigrantes sin papeles.El problema es ver cómo las revistas de tendencias hacen el agosto con la atomización de identidades sexuales cuasi-inventadas dejando en un segundo plano problemas como el escaso conocimiento de los adolescentes frente a las ETS.El problema es que sabemos al dedillo la última polémica sobre acoso entre actores de Hollywood mientras que la mujer que es acosada por su jefe en su empleo precario que no puede dejar no sabe ni lo que es un sindicato.El problema es tener que aguantar a los mismos que están gentrificando las ciudades a marchas forzadas parapetarse detrás de lo LGTB mientras que la Alcaldesa del Cambio les ríe las gracias con el querides.El problema es ver en libros feministas para niñas a Margaret Thatcher como modelo de aspiración, tener que leer barbaridades acerca del empoderamiento de la mujer mediante el burka o jugar a la sororidad con Ana Patricia Botín.El problema, precisamente, es que en vez de tener conciencia de clase se tiene aspiración al empoderamiento, individual, a cimentar nuestro yo en la medida que disminuimos el del tipo que tenemos al lado.El problema es ver cómo se distribuye la pegatina de Refugees Welcome desde el Starbucks hasta los coworking del centro de Madrid y que nadie hable de por qué se bombardeo Siria y Libia sin tener en cuanta las consecuencias.El problema es ver cómo aquello llamado nueva política fue colonizado por clases medias que ante todo estaban buscando un acomodo para su frustrada carrera en el sector privado. Y ver cómo machacan a la izquierda parapetándose tras lo diverso.El problema es ver cómo la ultraderecha habla mezquinamente de repartir comida a los pobres españoles, cómo sitúa a mujeres y homosexuales como cabezas visibles, mientras que el activismo habla de sexo tántrico y pizzas veganas. Me cago en mi vida.El problema es ver cómo se habla con naturalidad de «gestación subrogada» o «prostitución emprendedora» y se ridiculiza a las feministas que llevan luchando por los derechos de la mujer desde los 70 por una banda de indeseables enamoradas de Despentes.El problema es que muchos periódicos progresistas prefieren tener una sección escrita por gente que considera indispensables los correajes sadomaso veganos antes que una sección escrita por una sindicalista de Parla o Badalona.El problema es que nos han puesto a competir entre nosotros en un mercado de la diversidad donde la moneda de cambio son identidades cada vez más frágiles, artificiales y atomizadas. Que es de lo que va el puto libro. Por mucho que sigáis mintiendo como ratas.Y el problema es que por decir todo esto, por poner el espejo delante de este desbarajuste, poco más que se está pidiendo mi cabeza día sí y día también, comparándome con Anders Breivik o los Incel.Llamándo imbéciles a los lectores, faltando el respeto a las mujeres que han querido presentarlo a mi lado, o a los periodistas -generalmente de fuera de MadridCentro- que alucinan y que tras la entrevista me preguntan en privado que cómo puede ser.Y sí, hombre blanco heterosexual cis de todos los santos, del Real Madrid, castizo y de Fuenla. Qué coño se le va a hacer. Alguien tenía que venir a deciros que habéis secuestrado a eso que un día se llamó izquierda y la habéis transformado en una caricatura risible y desactivadaA las personas que me llevaís leyendo varios años en los artículos, a los que habéis leído el libro y sabéis que las acusaciones son falsas: levantad la cabeza. No por mí, sino por vosotros. No tenéis por qué aguantar un chantaje más de esta banda.Si yo solo les estoy poniendo en un brete a poco que os organicéis y reclaméis vuestro sitio se les derrumba el chiringuito como un castillo de naipes. Porque de eso va en último término. De mantener sus paguitas y sus puestos.A poco que nos despistemos lo único que nos va a quedar es elegir cada cuatro años entre Macron o Trudeau, o a lo peor, entre Trump y Le Pen.Vista la valentía de los líderes de la izquierda para encarar este despropósito es a donde vamos.Hay memoria. Pasaremos la nota. Y el que se quiera enterar bien y el que no que se joda.
Por Laurieschmid – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2729543
25 de enero de 2022. Sobre Tesis. Cuando el país se estaba cayendo a pedazos un pijo salió de la escuela haciendo una peli sensacionalista y abotargada que no tenía nada que ver, no solo con nuestras realidad, sino con nuestro imaginario. Preferiría tener que tragarme la saga entera de Saw 😉 Y encima no sé quién estaba peor y menos creíble, (y mira que lo siento) si la Torrent o el Elorriaga.
Ahhhh, el Óscar, ese marchamo de calidad jajajaja
Yo tengo una realizada y dos producidas (una se ellas por crowdfunding), más dos asistencias d dirección, a pesar de no haberme podido dedicar profesionalmente como algunos pudientes que no lo necesitaban para sobrevivir. No necesitas que te diga qué cantidad, calidad y pertinencia no van unidas. Zulueta completó dos largos, Han Bi se ha suicidado después de uno. Jose Luis Guerín, Víctor Erice, Tarkovski o Vigo tienen pocos, Paco Martínez Soria muchos
El arte ES política; de hecho todo lo es, y el arte más, porque es un medio de representación, es decir político en su naturaleza. No confundir política, con partidaria, o con correcta. De hecho, dicen de Nomadland que el problema es que, sí, es una película sobre pobres, pero que no explica de dónde vienen y quién los produce. Viniendo de donde viene es muy posible que siga la línea del cine «social» de Hollywood, pero permitidme que me reserve hasta que la haya visto en condiciones.
Estamos en un tiempo en que hay que aclarar lo obvio: compartir no supone estar de acuerdo con todo, o parte, de lo que se expone. Pero me alegra que sirva para que se haya planteado un debate interesante y respetuoso entre diferentes perspectivas. En cuanto a la política, ya especificaba no partidaria, sino en el sentido de construcción de la sociedad y sus características, en mi opinión no sólo el arte fundamentalmente lo es, sino quien lo vincula al puro disfrute personal del espectador o del creador -«el arte por el arte»-, también participa de esta dimensión, tanto como el que es definido como socialmente «comprometido». El entretenimiento es un escapismo frente a la alienación que la rutina productiva nos produce a todos en el capitalismo, y frente a la angustia existencial en cualquier sistema de producción.
«La mayoría de los hombres llevan una vida de discreta desesperación», decía Thoreau».
Cuando nos atenaza el aburrimiento de la repetición cotidiana y/o la finitud y la inanidad última de la vida (excepto en el caso de los muy religiosos), nos abalanzamos hacia lo bello o lo sublime, y ese gesto es político y existencial a la vez, en el sentido que constituye un rechazo visceral a lo existente.
La mejor plataforma es una que se llama Sala de Cine del barrio
Tenéis razón, pero en Barcelona aun quedan sitios, la Filmo, Girona, Boliche, Zumzeig, Maldà, y para las comerciales el Balmes, Phenomena (único con proyector de 70mmm en España) y Verdi